A solo tres metros de la memoria y la dignidad

14/07/2018

En un lateral de la fosa común de Vegueta hay un área de cuatro metros cuadrados y no más de tres metros de profundidad donde aguarda la memoria y la dignidad espera ser desenterrada. Comienza la recuperación de los dos fusilados de San Lorenzo que siguen resistiendo al injusto olvido.

Es un emplazamiento peculiar, puesto que no se trata de una fosa horadada expresamente para tapar a los represaliados del Franquismo, sino que está en el cementerio del corazón de Las Palmas de Gran Canaria; acoge a dos de los cinco fusilados de San Lorenzo, pero también hay restos de otro centenar de personas cuya muerte no guarda relación con la represión que prendió con la Guerra Civil y que fueron añadidos en 1942 y 1955; no existe tampoco la constatación de que los cuerpos de Juan Santana, el último alcalde de San Lorenzo, y de Francisco González, sindicalista también ajusticiado, sigan allí; ni siquiera se tiene certeza del estado de conservación de los restos, dada las características del terreno y las filtraciones de agua. Pero desde este cúmulo de incertidumbres, un grupo de historiadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), encabezados por Javier Márquez, ha comenzado ya los trabajos para la localización y posible exhumación de los fusilados de San Lorenzo que aún esperan por un tratamiento digno de su memoria.

El trabajo, que presentará un informe provisional a fines de septiembre y el resultado definitivo a finales de este año o principios del próximo, ha sido financiado con 30.000 euros que aportan, a partes iguales, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

El compromiso llega ahora tras décadas de espera por parte de los familiares de los dos fusilados. Y es un paso más en la «recuperación de la verdad, la tranquilidad de las familias y la memoria de los represaliados», como explicó el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en el acto de presentación de los trabajos, que tuvo lugar en la entrada de la fosa común del cementerio de Vegueta.

«La posibilidad de esta exhumación es para nosotros un hecho histórico y que sigue la estela de otras iniciativas del Cabildo de Gran Canaria, como la de los pozos de Arucas y Tenoya, y próximamente la de la sima de Jinámar», detalló Francisco González, nieto del sindicalista represaliado.

El cuartel seis

El objeto de esta investigación es el cuartel seis, una fosa común que fue dividida en 28 cuadrículas, separadas por medio metro de tierra y que se fueron llenando de cuerpos y restos de cadáveres desde que se abrieron en el interior del cementerio de Vegueta, en un momento histórico comprendido entre 1905 y 1907.

En el caso concreto de los dos cuerpos de San Lorenzo -hay que recordar que los otros tres fusilados, Antonio Ramírez Graña, secretario municipal; Manuel Hernández Toledo, jefe de la Policía Local; y Matías López Morales tienen sus nichos en el mismo camposanto- se sabe que fueron depositados en la fosa número dos de dicho cuartel seis, ya que desde el 1 de enero de 1937 se registran los enterramientos.

Se abrió para acoger los restos de Juan Santana y Francisco González, fusilados en La Isleta el 29 de marzo de 1937, pero no fueron los únicos que se serían depositados en este lugar, ya que ese mismo año otro medio centenar de personas fueron enterradas en este punto. El historiador Javier Márquez detalla que en 1942 se volvió a abrir la celda para depositar otras veintiocho personas; algo que se repitió con los restos mortales de otros treinta individuos en el año 1955.

Aunque este año fue el último en el que se tiene constancia de la apertura de la fosa dos, se sabe que el cuartel seis volvió a ser abierto en 1968 para dejar miembros de personas y bastantes fetos.

Lo que no es seguro es que los cadáveres sigan en el mismo sitio porque no hay constancia de si los cuerpos fueron trasladados a un osario o no, como ocurrió con al menos una persona con posterioridad a 1955, cuyos restos fueron trasladados por sus familiares al osario, en primer lugar, y luego al cementerio del Puerto.

En todo caso, como no se trataba de una práctica habitual, ni hay constancia de que se haya realizado con estos dos represaliados, el trabajo sigue proyectándose bajo la premisa de que Juan Santana y Francisco González siguen en este lugar.

Otros fusilados

Los dos fusilados de San Lorenzo no son los únicos represaliados por el Franquismo que quedan en el cementerio de Vegueta. También se tiene constancia de la presencia del periodista lanzaroteño Manuel Fernández, asesinado a palos; y de los 21 de Sidi Ifni que se opusieron al levantamiento militar y fueron fusilados, y cuyos huesos es posible que reposen en el cuartel 5, que ahora está ocupado por otras tumbas.