La constructora de Tamaraceite solicitó la extinción del contrato

16/03/2020

CHR planteó por escrito la resolución de la relación con el Ayuntamiento para los trabajos de

la ARRU porque Urbanismo ha «persistido contumazmente en el incumplimiento contractual». Geursa rechazó la petición, exige que retome las obras y le impone una multa diaria de 2.500 euros

/ Las Palmas de Gran Canaria

La paralización de la obra de la fase de 59 viviendas de la ARRU de Tamaraceite el pasado mes de enero cuenta con antecedentes. CHR, constructora que estaba ejecutando las obras, se cansó de que el Ayuntamiento haya «persistido contumazmente en el incumplimiento contractual» y solicitó por escrito la resolución del contrato entre ambas partes.

Geursa, la sociedad municipal de gestión urbanística, declinó la petición de la constructora. Además, exigió que retomen las obras, algo que no ha sucedido desde el pasado mes de enero, e impone una penalización de 2.500 euros semanales a la constructora.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, desde el área de Urbanismo que tutela Javier Doreste, siempre manifestó que «normalmente a final de año se suele producir algún retraso en la tramitación de facturas, la empresa constructora ha sufrido un retraso en dos facturas y por su cuenta y riesgo, sin comunicarlo previamente al Ayuntamiento, han decidido parar la obra».

Sin embargo, el escrito presentado el pasado cuatro de febrero en Geursa, con firma de Jesús Manuel Riesgo, expone que no era la primera ocasión en la que CHR se dirigía a Geursa para reclamar los pagos. Y que «tras la comunicación de la paralización de los trabajos el pasado 29 de enero solo se habían satisfecho los pagos de octubre y noviembre», quedando pendiente cantidades por valor de más de 250.000 euros correspondientes a diciembre y enero en certificaciones de obra. A lo que habría que añadir la emisión de otra factura de 119.000 euros.

La entidad pública de Urbanismo contestó a Hermanos Riesgo que en ninguna de las documentaciones presentadas se presenta una demora en el pago por parte del Ayuntamiento de más de cuatro meses, por lo que la resolución del contrato exigida por la constructora no tiene acomodo en ningún precepto legal de la Ley de Contratos.

Además, la compañia municipal insiste en el texto en que la misma legislación le impide aceptar la resolución unilateral del contrato por parte de la constructora.

Sin embargo, CHR insiste en que lo que «procede es el pago de las facturas ya emitidas y que se emitan por obra ya ejecutada. Y la obligación de Geursa de imdenizar, además, por todos los daños y perjuicios causados» por los impagos, que aseguran eran recurrentes, por las certificaciones de obra.

Ante el rechazo de Geursa de la solictud de Hermanos de Riego la empresa cuenta con el plazo habitual de dos meses para recurrir.

Las obras paralizadas en este momento son de una fase de 59 viviendas, contempladas entre las calles San Daniel, San Juan de Ávila y Fray Luis de León, que fueron adjudicadas el pasado mes de octubre por un importe de 4.353.314 euros con un plazo de finalización de las obras previsto para 16 meses.

Este último punto, que parece muy complicado que se cumpla, es uno en los que se detiene especialmente a la hora de rechazar la solicitud de la resolución del contrato. Citando el punto número siete del pliego del contrato, especifica en varias ocasiones que el compromiso de CHR cuando le fue adjudicada la obra fue el de concluir el trabajo en el plazo de ejecución previsto.

Mientras la situación se enquista, y Javier Doreste hablaba del rescate de la obra, las torres de cemento visto siguen paradas en Tamaraceite. En las San Daniel, San Juan de Ávila y Fray Luis de León solo se mueve una gigantesca grúa que pervive hasta que haya solución.