«El tripartito es un pacto de perdedores»

17/06/2018

Ángel Sabroso considera que los últimos cuatro años han sido una oportunidad perdida para mejorar las condiciones de vida de los vecinos de esta ciudad. Ni siquiera la faceta social de la que alardea el tripartito escapa a sus críticas: para el portavoz del Partido Popular se trata de un lema publicitario sin base real y no duda en tacharlo de fraude. Reconoce el daño de la corrupción en el PP pero cree que se ha sabido reaccionar.

— Se cumplen tres años de mandato del tripartito que forman PSOE, LPGC Puede y Nueva Canarias. ¿Qué balance hace de este tiempo?

— Ha sido el mandato de las oportunidades perdidas. Con más dinero que nunca se ha hecho la peor gestión, con un retroceso preocupante de los servicios públicos básicos, como la limpieza, la seguridad o el cuidado de nuestras playas; incremento de personas con necesidades, mendicidad, saltimbanquis en semáforos y sin techo en nuestras calles; el mandato del fraude social. Unos años con abandono de zonas comerciales abiertas y ataques constantes a las actividades económicas, a los emprendedores, a las pymes, con trabas a las inversiones privadas, retrasos bochornosos para dar licencias e incapacidad para ejecutar la lluvia de millones disponibles para inversiones públicas. Un mandato con mayor presión fiscal que el anterior. Ha sido un pacto de perdedores de las elecciones sin liderazgo ni proyecto alguno, peleados todos con todos, incluso dentro de los propios partidos que lo conforman, donde medio PSOE no se habla con el otro medio y los de Podemos se matan entre sí.

— Pero el gobierno local alardea del buen estado de las finanzas y de que no ha dejado a nadie atrás...

— Sin duda las finanzas son inmejorables, pues recibieron un Ayuntamiento completamente saneado, y además se ha disfrutado de incremento de transferencias del Estado y del Gobierno de Canarias, de llegada fondos extraordinarios, todo ello resultado de una recuperación económica propiciada por el PP. La desgracia es que estas excelentes condiciones hayan servido muy poco por pura incapacidad y por ausencia de una mínima idea de ciudad. Eso de no haber dejado a nadie atrás forma parte del capítulo del eslogan absurdo y permanente en la que habitan Hidalgo, Doreste y Quevedo, porque gran parte de las buenas finanzas se destinan a la publicidad, a la compra de voluntades y a silenciar la crítica.

— Habla de fraude social. ¿Por qué?

— Hoy el tripartito representa el fraude del presupuesto social sin ejecutar, más de un tercio sin tan siquiera comprometer el pasado 2017 y un tanto de lo mismo en 2016; el fraude del IBI social que iba a llegar a 25.000 familias y finalmente no llegó ni a 6.000, y encima aún no se ha pagado ni un céntimo de las pocas ayudas aprobadas desde 2016; el fraude del bono social deportivo, al que no se destinó ni un céntimo en todo el 2017; el fraude del bono social del agua, que iba a estar operativo en 2016 y a día de hoy no se ha hecho nada; el fraude de la oficina antidesahucio, otra medida estrella con la que se engañó a todos.

— ¿Qué ciudad heredará el próximo alcalde?

— Una ciudad más desequilibrada, con peores servicios públicos y grandes retos de infraestructuras viarias que a Hidalgo no preocupan, como Torre Las Palmas, Plaza América y los atascos en Tamaraceite y la Universidad. Una ciudad que no ha avanzado nada en la unión de su casco histórico y la eliminación de la carretera del Guiniguada y que no ha hecho nada nuevo en el desarrollo de El Rincón. Una ciudad con un obsoleto parque de vivienda y barrios con muchas necesidades de accesibilidad y equipamientos por solventar. Una ciudad sin proyecto de futuro, que ha estado este mandato viviendo de los proyectos ideados por el PP, pero que se ejecutan de peor forma y más lentamente. Una ciudad con un lío enorme en el despropósito de la Metroguagua que habrá que reconducir. Y una ciudad con algunas áreas en estado especialmente grave, como el del agua, con infraestructuras hidráulicas sin renovación y una relación con Emalsa inexistente, con quien se ha optado por esconderse y que sean los juzgados los que suplan la gestión municipal, con ausencia de decisiones, control e interlocución.

— ¿Piensa en sí mismo como candidato del PP a las próximas elecciones?

— En absoluto. En general casi nunca pienso en mí, pero en eso concretamente menos aún.

— ¿Qué cree que podría aportar a la ciudad si fuera alcalde?

— No me hago planteamientos así. Pienso en las propuestas que el Partido Popular puede realizar y en lo necesario que es reilusionar a los ciudadanos tras estos años de decepción. El PP ha propiciado las grandes transformaciones de esta capital durante las dos últimas décadas pero los retos siguen siendo enormes. Los balances de gestión del PP en la ciudad siempre han sido muy buenos pero la ciudad necesita más.

— Si su partido le planteara la necesidad de que usted fuera el candidato a la Alcaldía, ¿qué le diría?

— Esa necesidad es inexistente y yo en absoluto soy importante. El proyecto, el equipo, la idea de ciudad y el bagaje de gestión es lo que importa. La situación actual sería muy perjudicial durante cuatro años más para la ciudad, porque PSOE-Podemos-NC se presentarán a las elecciones en un pacto de no agresión con la única aspiración de repetir el mismo pacto de perdedores. El PP hoy es el partido mayoritario en el Ayuntamiento. Hidalgo, en cambio, es alcalde con el peor resultado electoral del PSOE en el Ayuntamiento en su historia moderna, con sólo 7 concejales de 29. El alcalde más débil que ha habido en el Ayuntamiento, secuestrado por un frágil juego de equilibrios con Podemos, y en su propio partido, donde ni en la asamblea local del PSOE le quisieron. La ciudad no puede permitirse otros cuatro años de retroceso por otro gobierno de cajón de sastre, de batiburrillo de partidos, sin proyecto ni liderazgo alguno.

— ¿Qué efecto tendrán los casos de corrupción que afectan a su partido a nivel nacional y el relevo de Rajoy?

— La corrupción hace daño siempre, primero a la confianza en las instituciones y segundo a los partidos políticos que la sufren. A nosotros nos ha tocado pagar un precio alto. Hemos cumplido la penitencia y también hemos hecho los deberes en forma de expulsiones pues hoy no hay ni uno sólo de los que están siendo sentenciados. Pero sobre todo, en forma de cambios legislativos, como las leyes de transparencia, de cargos públicos, endurecimiento de penas, oficina de recuperación de activos por corrupción... El esfuerzo debe centrarse ahora en explicar que estos casos que ahora son noticia son de hace 10 o 15 años y que el PP de hoy nada tiene que ver con ellos. Además, el PP ha gobernado esta ciudad desde 1995 en dieciséis años no consecutivos, y nunca ha tenido caso de corrupción. Otros partidos que han sufrido situaciones similares no han sido tan autoexigentes, pero al PP siempre se le exige más en ejemplaridad y me gusta que sea así.

— ¿Cuál es su posición respecto a la MetroGuagua? Ustedes impulsaron la idea...

— Es imposible estar de acuerdo con lo mal que se está gestionando y ejecutando la MetroGuagua, que se ha convertido en el juguetito de Hidalgo. El enorme rechazo ciudadano que sigue creciendo hacia este proyecto está totalmente justificado. Ni se informó, ni se participó, ni tan siquiera se aprobó el proyecto en ningún lado, sin posibilidad de presentar alegación alguna o sin que se expusiera al público. La Metroguagua hay que reconducirla. Se ha convertido en uno de los mayores problemas de la ciudad. Su trazado merece una nueva reflexión y que los vecinos puedan participar de ella, que se aproveche este proyecto para solventar Torre Las Palmas, que no se evite el Metropole o el Ayuntamiento yendo por Pío XII donde no hay densidad de población alguna, que no se hagan obras sin tener todo el proyecto de ejecución redactado, que no se improvise empezando justo por el medio estando un año ya de obras para hacer apenas un kilómetro, porque a este ritmo no termina ni en el 2050. En fin, que se corrija lo rematadamente mal que se está haciendo todo esto y sobre todo que no se abandone el día a día de Guaguas Municipales, taxis y movilidad en general por estar con la única obsesión de la Metroguagua.