El pacto de gobierno más sencillo de todo el Archipiélago

02/06/2019

Ni el PSOE, ni Unidas Podemos ni Nueva Canarias contemplan otra opción que no sea reeditar el acuerdo de gobierno que dirigió la capital durante cuatro años. Esta semana ponen en común sus programas.

Nadie contempla otra posibilidad, pero el panorama electoral canario parece tan atribulado que tampoco se descarta que cualquier exclusión de un partido u otro a nivel autonómico o insular pueda tener repercusiones en la ciudad. «Aquí, el único que tiene libertad absoluta es Pedro Sánchez», explicó un alto mandatario socialista respecto a la posibilidad de aislar la capacidad de decisión de la capital grancanaria de la cascada de acuerdos que se puede organizar para definir los distintos niveles de gobierno.

Comodidad

En todo caso, la posible injerencia de las negociaciones insulares y autonómicas parece, en estos momentos, lejana. Y eso por tres razones fundamentales: en primer lugar, por la propia convicción de sus protagonistas, que nunca han dejado de mostrar, antes, durante y después de la campaña, su comodidad en el pacto de progreso que ha dirigido el rumbo de esta ciudad en los últimos cuatro años; en segundo lugar, porque la propia aritmética electoral los empuja a ello, después de que el tripartito ganara dos concejales más que los que obtuvo en 2015 (pasó de quince a diecisiete); y, por último, por preservar la imagen de Augusto Hidalgo ante el electorado de izquierdas ante un posible pacto contra natura en el Cabildo o el Gobierno canario. En este contexto, el alcalde podría ser la figura más relevante de los socialistas en los próximos años si Ángel Víctor Torres no consigue acceder a Presidencia. Además, el PSOE no oculta su satisfacción por la capacidad de Hidalgo para ir royendo las bases de Unidas Podemos cuando van de la mano.

La gestión social del mandato hace que el PSOE reclame el área para sus concejales

Con todos estos mimbres, la cesta que se puede trenzar a partir de la semana que ahora empieza es la de un tripartito que repita la experiencia de estos cuatros años, con el PSOE, Unidas Podemos y Nueva Canarias gestionando diversas áreas de modo independiente y respetuoso, bajo una pátina de coordinación.

El proceso será el mismo que el que se siguió en el inicio del mandato pasado. Los tres partidos pondrán en común sus propuestas y tratarán de conformar un programa de gobierno similar al planteado en su momento bajo el título de Acuerdo por la Ciudadanía de Las Palmas de Gran Canaria, y del que se cayeron, con el paso del tiempo, algunos compromisos como la oficina antidesahucio, el bono social del agua o el servicio municipal de alquiler de viviendas en base a la movilización de los pisos vacíos de la ciudad.

Equilibrio cambiante

Aquel acuerdo consagró el reparto de áreas del mandato que ahora se extingue. Pero las últimas elecciones van a redistribuir el queque. Los tres socios son conscientes de que el equilibrio de fuerzas ha variado y que el nuevo escenario deberá consagrar el fuerte crecimiento del Partido Socialista (pasó de siete a once concejales), la pérdida de vigor de Unidas Podemos (de seis a tres ediles) y el impulso de Nueva Canarias, que ganó un concejal y se puso en tres.

La intención de los tres socios es que la redistribución de áreas no sea interpretada como un castigo a Unidas Podemos -de ahí que no se ponga en cuestión, en principio, la continuidad de Javier Doreste al frente de Urbanismo- y que la asignación de responsabilidades tenga en cuenta los perfiles profesionales de los miembros de la corporación.

Esto explica que, tras el balance de este mandato, el área de servicios sociales vuelva al PSOE, en concreto a Carmen Luz Vargas, con amplia experiencia en este cometido. Y también Limpieza, a cuya gestión se atribuye parte de la pérdida de apoyos de Unidas Podemos. Es posible que este área vuelva a estar gestionada por Inmaculada Medina, quien probablemente soltará Parques y Jardines. Sí mantendrá Carnaval ya que el equipo de Hidalgo está convencido de que parte de su éxito se cimenta en la gestión de la fiesta y de los grupos hecha por Medina.

También parece claro que Aridany Romero seguirá con Deportes; que Mario Regidor mantendrá Recursos Humanos; que Encarna Galván dirigirá la política cultural; que Carla Campoamor -la edil más joven del Consistorio- pasará a llevar el área de Juventud; y que Prisco Navarro podría asumir Barrios o algún distrito.

Perfiles

Lo que no queda tan claro es cómo encajar el perfil de otros concejales en áreas como Aguas, Seguridad o Hacienda, que podría volver a recaer en el propio alcalde o bien nombrar a un director para ello. Los nuevos ediles socialistas son un técnico contable (Josué Íñiguez), un veterinario experto en Salud Pública (Luis Zamorano), un experto en seguridad privada (Prisco Navarro) y una arquitecta (Carla Campoamor).

En el caso de Unidas Podemos, la nueva concejala, Belén Hidalgo, es bibliotecaria y podría asumir Participación Ciudadana. En cambio, Mercedes Sanz es posible que repita como concejala de distrito.

El caso de Nueva Canarias es distinto. La formación nacionalista quiere mantener todas las áreas que venía gestionando (Movilidad, Turismo, Playas y Empleo) y no descarta reclamar alguna más en función del nuevo concejal que gana. Se trata de María del Carmen Reyes, funcionaria autonómica con experiencia en Turismo. Es probable que Nueva Canarias vuelva a reclamar el distrito Puerto, como ya hizo, sin éxito, hace cuatro años.

Dedicaciones exclusivas

La nueva configuración del gobierno también afectará a los partidos de la oposición, en concreto al número de concejales que tienen dedicación exclusiva. La Ley Reguladora de Bases del Régimen Local establece un límite de veinte para los ediles que cobren un sueldo fijo del Ayuntamiento. El año pasado fueron diecinueve: todos los del gobierno excepto Pedro Quevedo -que cobraba su salario como diputado- más Ángel Sabroso, Rosa Viera y Carmen Guerra (del PP), Javier Amador (Ciudadanos) y Ángeles Batista (Unidos por Gran Canaria). Esto representaba un gasto de 901.160,66 euros brutos al año.

Los diez concejales restantes -aquí si se incluía a Pedro Quevedo- cobraban sólo por asistencia a plenos (175 euros) y comisiones (98 euros). A lo largo del año pasado eso generó un gasto total de 65.037 euros.

Esta situación va a cambiar ahora. Puesto que Pedro Quevedo ya no es diputado, se sumará a los ediles de gobierno con dedicación exclusiva. Serán, por tanto, diecisiete, con lo que solo quedarán tres para repartir entre la oposición. El PP reclamaría dos, para Pepa Luzardo y Ángel Sabroso, mientras que a Ciudadanos le correspondería el tercero, que podría ir a José Antonio Guerra o a Javier Amador, si se mantiene la opción del mandato pasado por la que su portavoz, Beatriz Correas, no tenía libre disposición. Eso dejaría fuera a CC-UxGC, que quedaría como grupo mixto al no alcanzar los tres concejales exigidos para ser considerado grupo municipal.

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