395 niños de 18 barrios se quedan sin comedor escolar este verano

07/07/2019

Las familias que peor lo pasan tienen mejores perspectivas en Santa Cruz de Tenerife que aquí. El Ayuntamiento de Augusto Hidalgo no abrirá ninguna vía de emergencia para garantizar una comida a los menores con menos recursos, como sí lo ha hecho Patricia Hernández en la cocapital

Noventa kilómetros de distancia y un abismo de sensibilidad separan a las dos capitales canarias. Mientras que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha actuado por urgencia para garantizar que los niños de las familias con menos recursos puedan tener acceso a una comida en verano con cargo al programa de talleres con comedor de verano de la Consejería de Educación, en Las Palmas de Gran Canaria no se va a articular ninguna medida al respecto escudándose en que no es competencia suya.

El año pasado, un total de 395 menores pudieron garantizar al menos una comida gracias a esta iniciativa que puso en marcha el Ejecutivo autónomo en 2013. La asistencia se basó en la oferta que se daba desde dieciocho colegios de otros tantos barrios: Arenales, Miller, San Juan, Lomo Los Frailes, Escaleritas, Hoya de La Plata-Tres Palmas, Jinámar, Schamann, Guanarteme, La Isleta, Vega de San José, La Feria, La Paterna, Las Rehoyas, Pedro Hidalgo, Casablanca III, Santa Catalina y Schamann.

Este año ninguno de ellos recibirá esta asistencia tan necesaria. En primer lugar, porque el anterior Gobierno de Canarias cambió la fórmula del programa de ayudas y dejó a los municipios sin tiempo suficiente para que pudieran contratar el catering, tal y como adelantó CANARIAS7. Y en segundo término, porque el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no contempla la posibilidad de seguir el ejemplo de Santa Cruz de Tenerife porque entiende que está fuera de su ámbito competencial.

Sin embargo, la capital tinerfeña ha sorteado esta dificultad con voluntad política. Lo que ha hecho la alcaldesa, puesto que desde Educación no se tiene posibilidad legal de articular este tipo de ayudas, y debido a que la tramitación desde servicios sociales es muy complicada porque requiere de informes sociales previos, es dictar una resolución que delega la organización de estos talleres en los distritos.

En unas declaraciones recogida por Diario de Avisos, Patricia Hernández responsabilizó a Educación de los problemas generados, pero señaló «que somos la administración más cercana al vecino y tenemos que darles soluciones. Ya habrá tiempo para ver de quién es la responsabilidad, de lo que ha pasado, pero yo, como alcaldesa de Santa Cruz de Tenerife, de lo primero que me tengo que ocupar es de que los niños en la capital que necesiten este servicio lo tengan lo antes posible».

Esta respuesta no se ha producido en la capital grancanaria. El Ayuntamiento se limitó a aclarar, a través del gabinete de prensa que «a quien hay que preguntarle cualquier cuestión relacionada con los comedores es al Gobierno de Canarias, que es quien tiene que dar la cara porque es su competencia». La misma fuente añadió que «no nos consta que las familias estén acudiendo a los servicios sociales a preguntar por los comedores». La salida que se ofrece es la tramitación de una ayuda de emergencia social, que puede tardar hasta tres meses en ser tramitada.

La inacción del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria contrasta con la rotundidad con la que se expresó su concejala de Educación, Lourdes Armas, cuando se tuvo conocimiento del cambio de rumbo que había imprimido la Consejería de Educación al programa de comedores escolares, dejando a los municipios sin tiempo suficiente para reaccionar. «Es una competencia de la Consejería de Educación que no puede pasar a los ayuntamientos así como así, subvencionando con 3 euros al día a cada niño» y, lo más grave, publicando la resolución con el cambio de modelo el día 10 de junio, con un plazo de cuatro días, hasta el 14 (se amplió hasta el día 26), para solicitar la subvención, señaló la edila en su momento.

Los casi cuatrocientos niños de Las Palmas de Gran Canaria que se pudieron beneficiar del programa de comedores escolares en 2018 representan un 18% de todos los menores de Canarias que se acogieron a esta iniciativa. En el año 2015, la capital grancanaria llegó a tener inscritos en este programa social a un total de 774 pequeños.

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