Educación finiquita el proyecto estrella de los comedores de verano

27/06/2019

El Gobierno no ofrecerá talleres y comida al alumnado de familias en situación económica crítica. Cambió este mes el modelo por ayudas a los municipios. «Es una desvergüenza», dice la edil de la capital grancanaria

Canarias fue la primera comunidad autónoma en asegurar durante el verano la alimentación de los niños de familias en situación económica crítica. Ocurría en el año 2013 y fue uno de los proyectos estrella de la Consejería de Educación. Este año ha decidido dejar de organizar los talleres lúdico-educativos con comedor para abrir una línea de ayuda directa a los ayuntamientos y que sean estos los que incluyan en sus actividades de verano el desayuno o el almuerzo. La idea de la Consejería de Educación no parecía, a priori, una mala opción para «optimizar recursos», sin embargo, los ayuntamientos se encontraron hace dos semanas con la resolución del departamento que dirige en funciones Soledad Monzón que es un «paquete» que muchos no pueden o no saben cómo gestionar y otros, simplemente, se niegan a asumir.

Es el caso de Las Palmas de Gran Canaria, donde se pasa de tener en 2015 un total de 21 centros abiertos y 774 niños disfrutando de los entonces Talleres de Inmersión Lingüística con Comedor de Verano a no contar con ninguno este año. La concejala de Educación, Lourdes Armas, lo explica con una claridad meridiana: «Es una competencia de la Consejería de Educación que no puede pasar a los ayuntamientos así como así, subvencionando con 3 euros al día a cada niño» y, lo más grave, publicando la resolución con el cambio de modelo el día 10 de junio, con un plazo de cuatro días, hasta el 14 (se amplió hasta el día 26), para solicitar la subvención.

Armas ve «una falta de respeto», una «desvergüenza» e incluso una «ilegalidad» que la Consejería finiquite un programa pionero, que llegó a tener 5.000 beneficiarios (2.200 en 2018), intentando «en el último momento» que lo asuman los ayuntamientos.

En Telde, simplemente no han «tenido tiempo de decidir cómo gestionar los comedores de verano». El concejal de Educación, Juan Francisco Artiles, asumió el cargo el viernes y el lunes se encontró «con que el plazo para solicitar la subvención de Educación acababa hoy [por ayer]».

Artiles alude no solo al problema de las limitaciones económicas que tiene el Ayuntamiento, sino a la imposibilidad de montar un campus de verano en dos días, localizar a los niños de familias sin recurso económicos, inscribirlos, pedir la subvención a Educación y luego sacar un contrato menor para contratar el catering. «Imposible», concluye.

Este miércoles, último día para solicitar la subvención, solo 23 ayuntamientos habían pedido la ayuda (la cifra no es cerrada porque faltan los de última hora) para incorporar el servicio de catering a sus talleres de verano.

La Federación Canaria de Municipios (Fecam), con quien supuestamente se consensuó el cambio de modelo, evitaba este miércoles referirse a este asunto aludiendo a que todas sus comisiones, incluida la de Educación, están «en funciones» tras los cambios de gobierno en los ayuntamientos.

Desconcierto en los colegios

Si la mayoría de los ayuntamientos del archipiélago ni se ha enterado de que este año tendrán que ser los que proporcionen al menos una comida a los escolares con familias sin recursos, en los centros escolares el desconcierto el curso ha sido absoluto. Y no solo por la resolución de la Consejería de Educación sacando de los colegios el servicio de los comedores de verano, sino porque el departamento que dirige en funciones Soledad Monzón además les solicitaba que colaboraran con los ayuntamientos en la identificación de los niños en situación económica crítica.

La semana pasada, Educación envió a los centros un correo electrónico en el que pedía que se «difundiera la celebración de los Talleres lúdico-educativos con comedor o desayuno entre el alumnado» y, además, confeccionaran «un listado con los posibles participantes en los mismos, indicando los que son de cuota cero [los que durante el año, por su situación económica, no pagan por el servicio de comedor]». También se les pedía que enviaran ese listado «al ayuntamiento del municipio, que es el encargado de realizarlos».

En mismo el correo, dirigido al «equipo directivo» de los centros, se les requería que facilitaran a los ayuntamientos qué alumnado es de cuota cero, «porque ellos desconocen este dato».

El desconcierto entre los equipos directivos de los centros ha sido tal que algunos ni siquiera han respondido al correo y mucho menos han enviado nada a los ayuntamientos, no por obstaculizar, sino porque consideran que es la Consejería y no los colegios quien tiene que tener cerrado con los ayuntamientos el desarrollo de un proyecto para el que Educación tiene reservados 635.000 euros en ayudas.

Desde 2013 la Consejería de Educación facilitaba el servicio de comedor entre el alumnado de cuota cero (unos 14.000 niños y niñas) en colegios seleccionados por zonas. El verano pasado 2.200 escolares acudieron a los comedores de 109 colegios.

La Consejería ha pasado de intentar un cambio de modelo «donde podamos y con la colaboración de los ayuntamientos que ya ofrecen campamentos» a traspasar el proyecto a los ayuntamientos sin prácticamente informarlos de ello.

En Telde, simplemente no han «tenido tiempo de decidir cómo gestionar los comedores de verano». El concejal de Educación, Juan Francisco Artiles, asumió el cargo el viernes y el lunes se encontró «con que el plazo para solicitar la subvención de Educación acababa hoy [por ayer]».

Artiles alude no solo al problema de las limitaciones económicas que tiene el Ayuntamiento, sino a la imposibilidad de montar un campus de verano en dos días, localizar a los niños de familias sin recurso económicos, inscribirlos, pedir la subvención a Educación y luego sacar un contrato menor para contratar el catering. «Imposible», concluye.

Ayer, último día para solicitar la subvención, solo 23 ayuntamientos habían pedido la ayuda (la cifra no es cerrada porque faltan los de última hora) para incorporar el servicio de catering a sus talleres de verano.

La Federación Canaria de Municipios (Fecam), con quien supuestamente se consensuó el cambio de modelo, evitaba ayer referirse a este asunto aludiendo a que todas sus comisiones, incluida la de Educación, están «en funciones» tras los cambios de gobierno en los ayuntamientos.