Reportaje de cerca

Evelyn Alonso Rohner, sensibilidad y transformación

02/07/2018

Ganadora del concurso bienal de arquitectura Arquia/tesis con su trabajo ‘Lo infra-leve: acciones y proyectos frágiles’, Evelyn Alonso Rohner muestra a C7 sus inquietudes y sus proyectos, a pie de obra, y nos ofrece su visión sobre una profesión que vive con auténtica pasión.

Orgullosa del premio obtenido con su tesis ‘Lo infra-leve. Acciones y proyectos frágiles’, Evelyn Alonso Rohner, integrante del estudio Alonso+Sosa Arquitectos, muestra a C7 sus inquietudes y nos habla de sus proyectos.

¿Qué ha supuesto ganar Arquia?

Me dejó impresionada, encantada, orgullosa y cualquier otro sentimiento positivo que me pueda imaginar. Mi tesis es de tipo especulativo, sobre un tema muy transversal entre el arte de las performance, la arquitectura y el urbanismo. Realmente fue una apuesta; pero tenía claro que una tesis debía ser sobre algo que me interesara profundamente. El premio de Arquia/tesis es importante, contaba con un jurado de máximo prestigio formado por 7 miembros, entre ellos 4 catedráticos de diversas universidades. Se presentaron 179 tesis de muy alto nivel. Estoy muy contenta.

«Sueño con hacer un proyecto que devuelva algo a la sociedad más necesitada, y a mi entender debería ser en África»

¿Qué pretendía y qué nos intenta transmitir con ‘Lo infra-leve. Acciones y proyectos frágiles’?

Quería comprobar en la tesis como, a veces, estructuras frágiles pueden ser más transformadoras que potentes geometrías o infraestructuras. Estas acciones frágiles a veces producen efectos o reacciones con mayor incidencia. Por ejemplo el pequeño tejido comercial sustenta los espacios públicos transitados, la vida de la ciudad. Sin ellos las calles se vaciarían. Otras acciones frágiles a menudo dejan un rastro efímero, que siendo invisibles y sin cuerpo, crean vínculos, uniones o derivas que humanizan, transforman, enriquecen o hacen más habitable la ciudad. Cuando intento que se visualice la idea, de mi tesis pongo siempre el ejemplo de internet. Es un elemento increíblemente transformador de nuestra sociedad pero en realidad muy débil, es un sistema de conexiones (para lo bueno y para lo malo).

¿Con qué proyecto sigue soñando?

Con hacer un proyecto que devuelva algo a la sociedad. Recientemente nos presentamos a un concurso en Zambia para una escuela que desgraciadamente perdimos. Creo honestamente que toca devolver algo a la sociedad más necesitada, y a mi entender debería ser en África, nuestro vecino más directo.

¿Cómo ha atravesado como arquitecta la travesía del desierto de la crisis?

Reinventándome. Me dediqué a concursar, a hacer currículo, a dedicarme más a mis hijos y a empezar el doctorado. Empecé a trabajar en otros campos que me interesaban pero que con la rutina del día a día de estudio había dejado de lado.

«La travesía de la crisis la pasé reinventándome. Me dediqué a concursar, a dedicarme más a mis hijos...»

¿Los trabajos de Evelyn Alonso qué sello tienen?

Si te refieres a lo formal no tengo sello. Pero sello también puede ser una manera de enfocar las cosa, el proceso o la importancia que uno le da al entorno. Entonces te diría que probablemente el estudio sí tenga un sello.

¿En qué proyecto está trabajando actualmente?

Estamos concursando otra vez. Justo esta semana entregamos un proyecto de juzgados. Y tenemos varias obras en ejecución.

¿Su obra con la que se siente actualmente más identificada?

Normalmente coincide siempre con la que estoy haciendo en ese momento. Que es ésta, en la que estamos realizando este reportaje, un nuevo concesionario para el grupo Domingo Alonso en este edificio de los años 60 de hormigón. Este proyecto me atrae porque, a la vez de ser para un cliente con un programa concreto, tiene un aspecto teórico que nos interesa y sobre el que escribimos. La disolución de los límites y la continuidad del espacio.

¿Cuál es su fuente de inspiración para plasmar un proyecto que tiene en su mente?

«Ahora trabajamos en un nuevo concesionario para el grupo Domingo Alonso, en un edificio de los años 60 de hormigón»

Cualquier cosa, esto es como el pensamiento en general. Se construye haciendo conexiones. La inspiración es eso, una conexión entre ideas que crean algo nuevo. Esta pregunta que me haces está muy relacionada con la tesis. Sin entrar mucho en el asunto voy a referirme a Marcel Duchamp y a una de sus notas: «Cuando el humo del tabaco huele también a la boca que lo exhala, los dos olores se unen por infra leve». Lo que quiero decir es que cuando dos ideas se aproximan se produce «un algo» que provoca al pensamiento y, a su vez, permite distinguir una nueva idea o se produce un acontecimiento. En nuestro caso el acontecimiento es un proyecto. Una parte de la tesis trata sobre eso.

¿La forma de ser del arquitecto tiene que ver con su obra?

Sí. Tiendo a pensar que sí. Por ejemplo, la sensibilidad de una persona se refleja en su obra, en los espacios, detalles, relación con el entorno.

«Cuando dos ideas se aproximan se produce ‘un algo’ que permite distinguir una nueva idea»

¿Qué opinión tiene de la arquitectura que se realiza en Canarias y qué cambiaría de la actual fisonomía de Las Palmas de Gran Canaria?

Cambiaría el planeamiento. Lo considero rígido y ya muy anticuado. Hay que encontrar una herramienta más ágil que permita ir adaptándonos a los cambios sociales. Por ejemplo nuevos sistemas de habitar: los co-housing, co-living etc, o la nueva movilidad en la ciudad no tienen cabida en las normas existentes.

¿Cómo transcurre un día a día habitual?

No tengo día a día habitual. Ni en el trabajo ni con mi familia. Improviso mucho, no me queda otra, si no me pasaría el día cambiando planes. Intento tener el mínimo de reuniones posibles para poder ser más flexible y adaptarme a las necesidades, urgencias, etc. Realmente es una manera de funcionar de muchos de mi generación, y por supuesto los jóvenes aún más.

¿Al margen del aspecto profesional, qué aficiones tiene?

La hípica. La comparto con mis hijos -Anouk, Paul y Lou-, así también paso tiempo con ellos.

¿Cómo compagina la labor profesional con la familiar?

Haciendo malabares. Como cualquier persona, hombre o mujer, que se dedican a las dos actividades, a compaginar ambas.

¿Arquitectónicamente hablando, qué ciudad le fascina?

Imposible decidir, en todas hay cosas que me fascinan arquitectónicamente. Lo que quizás resulte más fácil es decidir dónde podría vivir, aparte de mi isla por supuesto. Y en ese caso tendría que decir Copenhague.

Evelyn Alonso Rohner, sensibilidad y transformación
Unas ideas muy claras

La carrera profesional de Evelyn comenzó en Londres después de terminar sus estudios en la Universidad de Westminster. En 2001 vino a Gran Canaria, donde abrió su propia oficina. Desde 2009 comenzó a participar en concursos de arquitectura con notable éxito, obteniendo la Medalla de Oro en la Bienal de Miami Beach, el Concurso Internacional de Bering Strait, etc. También terminó finalista de otros concursos internacionales de ideas como la estación de metro de Sofía 20, o Townshift (Canadá). En 2011 fusionó su oficina con José Antonio Sosa. Evelyn Alonso es una mujer de enorme sensibilidad. Reconoce no ver la televisión, pero sí leer la prensa. En la cocina saca su lado creativo, aunque con alguna que otra sonrisa. «Hago tartas, pero se me olvidan los huevos o las meto en el horno en vez del frigorífico. ¿Eso se podría llamar creativo? Mis hijos lo llaman desastre. Jajaja», destaca. Le gusta viajar y tiene pendiente ir a «Mumbai. He escrito sobre la ciudad a nivel teórico y me gustaría confrontar el pensamiento con la realidad».