El coordinador regional de CEAR, Juan Carlos Lorenzo, durante la presentación del informe anual de la ONG. / C7

Las solicitudes de asilo en Canarias crecen un 38%

El archipiélago es la cuarta comunidad autónoma con mayor número de peticiones

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

El 2021 ha sido un año de grandes éxodos que se saldó con más de 86 millones de personas desplazadas forzosamente de sus países de origen por cuestiones como la pobreza, los conflictos bélicos o el cambio climático. Un asunto que, además, preocupa notablemente a las organizaciones del Tercer Sector, que ya elevan el número a 100 millones de desplazados en lo que va de año y prevén que aumente a 250 millones para 2050.

En este contexto, el Informe anual de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) presenta cifras históricas en materia de refugio y asilo. En Canarias, una de las primera puertas de entrada a la Unión Europea, se registraron 5.495 solicitudes, casi un 38% más que en 2020, lo que sitúa a la comunidad autónoma en el cuarto lugar por detrás de Madrid (18.295), Cataluña (8.519) y Andalucía (6.902).

Sin embargo, la cifra se contrapone al descenso de más del 26% en el conjunto del territorio nacional, que acumuló 64.404 solicitudes el año pasado frente a las 88.762 del periodo de la pandemia debido, en gran parte, a las restricciones de entrada.

Además, la ONG atribuye esta caída a las «deficiencias» a la hora de realizar los trámites, como las citas telemáticas, que entorpecen el proceso o lo dilatan, y los plazos de espera para realizar las entrevistas a los solicitantes, que alcanzan de media los nueve meses. «Esas cuestiones hay que ir denunciándolas y removiéndolas», explicó este jueves en rueda de prensa el coordinador regional de CEAR, Juan Carlos Lorenzo.

Pese al descenso nacional, que se produce por segundo año consecutivo, la tasa de reconocimiento de solicitudes continúa a mucha distancia de la media europea. Si bien se multiplicó por dos, de un 5% a un 10,5% en 2021, en el resto de países comunitarios el porcentaje asciende al 35%.

LAS PRINCIPALES CIFRAS

  • 5.495 personas. El mayor número de peticiones de asilo que se registraron en 2021 se concentraron en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, con 3.302, frente a Las Palmas, con 2.193.

  • 10.5% de reconocimiento. España duplicó la tasa de reconocimiento de asilo con respecto a 2020, pero se encuentra muy lejos de la media del 35% que alcanza la Unión Europea.

  • 104.010 pendientes. . El lento engranaje eleva el tiempo de espera para la resolución de las solicitudes y se acumulan de un año a otro. En Canarias la media alcanza los nueve meses.

  • 82% a favor de los malienses. Se consolida un cambio de criterio en estas solicitudes frente a las de Colombia, Honduras o El Salvador, con más del 90% de resoluciones desfavorables.

Faltan datos

Observan desde la organización un cambio positivo, que es el incremento del reconocimiento de protección a los malienses: más del 82% de quienes solicitaron este derecho lo consiguieron. Al contrario, los más desprotegidos por el Estado fueron las personas procedentes de Colombia, Honduras o El Salvador, con más de un 90% de resoluciones desfavorables pese a los altos índices de violencia en esos países.

Por su parte, los venezolanos se encuentran a la cabeza de las nacionalidades peticionarias, seguidos de los colombianos, marroquíes, malienses y senegaleses. Según apunta CEAR, en Canarias se observa el mismo patrón, con una alta presencia de peticiones de africanos.

Si en 2020 apenas representaban el 8,6% del total, la falta de datos seccionados por provincia por parte del Ministerio de Interior dificultan concretar a cuánto podrían ascender en la actualidad. «Sí sabemos que es mayor, también porque cuando oxigenas el sistema es más franco, pero con los datos que tenemos solo podemos hablar del mayor reconocimiento de los malienses», apunta Lorenzo.

El perfil del solicitante también apunta a una mayoría de hombres (64%) frente a mujeres (36%) y un creciente número de menores, que alcanzó el 15%.

Propuestas

La organización llamó también la atención sobre los más de 35.000 ucranianos que ya han obtenido la protección temporal desde febrero. Un reconocimiento especial que se activó por primera vez en la historia tras la decisión unánime del Consejo de la UE. «Este tipo de medidas evidencian que hay otras formas de hacer política si hay voluntad, y deben extenderse a todo el mundo», señaló Lorenzo.

En este sentido, la intención del Tercer Sector con este tipo de informes es influir en la confección de las políticas públicas para que sean garantistas. Así, su principal propuesta es la de conseguir vías legales y seguras que eviten los riesgos asociados al tráfico de personas. Entre ellos, las numerosas muertes en el mar.

El pasado año, 42.000 personas se lanzaron al Océano para intentar entrar al país y al menos 1.560 perdieron su vida en el intento, de las que un 71% lo hizo a través de la Ruta Canaria.

Por otro lado, desde CEAR plantean mejorar la tasa de asentamiento, flexibilizar los requisitos para la reagrupación familiar, ofrecer mayor flexibilidad para la obtención de visados y, en general, adoptar políticas desde una óptica poliédrica y no desde la externalización de fronteras.

«Estamos hastiados la verticalidad, sin un enfoque de garantía de derechos que se han firmado, por ejemplo, en la Agenda 2030 –añade el coordinador en Canarias–. «El problema es que firmamos cosas que luego no aplicamos. Debemos ser coherentes».

«No he venido a hacerme rico sino a vivir tranquilo»

El testimonio de Moussa Berthe durante la presentación de la memoria anual de CEAR vino a representar las dificultades de los miles de malienses que, como él, han huido de los conflictos del país en busca de seguridad.

Su periplo comenzó tras la huida de una familia que le explotaba y maltrataba hasta que incendiaron el pueblo donde trabajaba como carpintero y fue apresado. Consiguió llegar hasta un tío en Argelia, que también fue asesinado y, de nuevo, se embarcó hacia el norte, a Dajla, atravesando el desierto.

Partió años después desde El Aaiún hacia Fuerteventura gracias al apoyo económico de un amigo en Francia, ya que no conseguía el dinero suficiente para pagar la patera.

La travesía duró dos días en los que estuvo rodeado de otras 63 personas, entre ellas cuatro menores, y una vez aquí dice haber sentido esa tranquilidad que buscaba.

Resaltó la importancia que ha tenido el apoyo psicológico y las facilidades proporcionadas por CEAR en cuando al aprendizaje del idioma y la formación profesional.

Ahora, a sus 27 años, con el reconocimiento de la protección internacional (que tardó más de un año) y trabajando en su sector, asegura que no ha venido a «hacerse rico», solo quiere un remanso de paz.