Refugiados bajan al puerto de Palermo (Italia) por la pasarela del barco que los rescató. / EFE

La ruta canaria de las pateras bate su récord con más de 1.100 ahogados

CEAR reclama que España aplique el modelo «ágil» y «exitoso» usado con Ucrania y Afganistán a los refugiados de los demás países para evitar el actual colapso

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Cada balance anual del Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR) es un drama. Las trabas que el primer mundo pone a quienes buscan refugio contra el hambre, la desesperanza o la persecución que sufren en sus países de origen tienen como consecuencia, habitualmente, un alto riesgo, la clandestinidad y demasiadas veces la muerte. Este año no ha sido diferente.

La llamada ruta atlántica de las pateras, la que transitan en condiciones deplorables y de enorme riesgo miles de inmigrantes de todo el golfo de África camino de Canarias, la puerta más próxima de Europa, volvió a batir en 2021 su ya altísimo récord de muertes. Según los datos de CEAR, fallecieron a bordo de los cayucos o ahogados en el océano un mínimo de 1.109 personas, muchas de ellas menores, una cifra que reafirma a esta ruta principal de la inmigración clandestina como una de las más peligrosas del mundo. Esta mortandad es la consecuencia más dramática «de la falta de vías seguras de acogida» para los refugiados en España y la UE, recrimina la ONG.

El sistema español de protección y acogida internacional de refugiados mostró el año pasado, destaca CEAR en su análisis, algunos puntos de mejora, pero está aún muy lejos de dar una respuesta adecuada a este drama o de alcanzar al menos los niveles de asilo medios de sus socios europeos. De las 69.891 peticiones de asilo que recibieron las autoridades españolas en 2021 solo concedieron 7.371, el 10,5%. Son pocas, pero aún así son el doble de las que se otorgaron en los años anteriores.

España es el tercer país europeo que más peticiones de protección internacional recibe, tras Alemania y Francia, que triplican y duplican respectivamente las solicitudes registradas en nuestro país. El Gobierno ha mejorado el porcentaje de informes favorables, pero todavía se está muy lejos de la media europea, que autoriza el 35% de las demandas de asilo, el triple que España. El análisis de CEAR indica que las autoridades han sido generosas con los refugiados procedentes de Malí, al acoger al 80% de los peticionarios, pero en cambio han sido muy restrictivas con los oriundos de Colombia, Honduras o El Salvador, países castigados por altísimos índices de violencia, pero con un 90% de denegaciones de protección.

Seis meses en espera de cita

Además de las fuertes restricciones, el mayor problema del sistema de asilo en España, revela la ONG, es su colapso, por la falta de medios y la excesiva burocratización. La escasez de citas y los criterios dispares de documentación exigidos según en qué provincia se tramite han provocaron el año pasado retrasos medios de seis a ocho meses no para la resolución del expediente sino para la mera presentación del documento de solicitud.

Es por esta razón que la directora general de CEAR reclamó hoy «que se extienda a todos», con independencia del origen o la procedencia del peticionario, el modelo de tramitación utilizado para dar una respuesta acelerada a las olas de refugiados llegados a España desde Afganistán, en 2021, con motivo de la crisis generada por el acceso al poder de los talibanes, y desde Ucrania, en 2022, como resultado de la invasión rusa.

Estrella Galán destacó que el sistema de «ventanilla única de asilo» es ágil, consigue «una rápida respuesta» y, además, es un ejemplo de «buenas prácticas», lo que permitió dar estatuto de refugiado en solo seis meses al 60% de los casi 1.900 afganos que llegaron a España y posibilitó esta primavera extender de forma temporal el régimen de protección internacional a 75.000 ucranianos. Es la demostración, insistió como resumen, de que el sistema de protección y acogida español, si se quiere, puede ser ágil y eficaz.