25 días de alta tensión que acabaron en el pacto para un cambio histórico

11/07/2019

El candidato socialista, Ángel Víctor Torres, llega este jueves como protagonista del relevo a 26 años de Coalición Canaria en el poder autonómico. El PSC estuvo a punto de perder sus opciones por el conflicto con NC

A punto estuvo de perder sus opciones de gobierno la formación que mayor número de votos tuvo en las elecciones del 26 de mayo, el Partido Socialista Canario (PSC), al mismo tiempo que su contendiente, Coalición Canaria (CC) hizo lo increíble para no perder su anclaje en el poder. Hoy, tras 25 días de pesadilla, el candidato a la Presidencia de Canarias, Ángel Víctor Torres, se propone protagonizar el pacto que desemboca en un cambio histórico, al poner fin a 26 años de CC en el Gobierno autonómico.

Las grandes metas, exigen grandes esfuerzos. Con este pensamiento, se fue Torres en la noche electoral a conciliar el sueño de un pacto de progreso, después de celebrar el triunfo de los 25 escaños. «Hablaré con todos los partidos», aseguró aunque en su cabeza «no está pactar con CC», especialmente con Ferraz dejándole las manos libres.

Los resultados electorales arrojaron el mayor número de alianzas posibles que se haya visto nunca. A los nacionalistas, la victoria electoral del PSC no les desalentó para intentar retener el poder y así lo expresó el secretario general, José Miguel Barragán. En la misma noche electoral, advirtió que su formación seguía siendo capaz de «liderar» posibles pactos. Y a esa tarea se pusieron desde el primer día.

Almuerzo

Horas antes del acto institucional por el Día de Canarias, Torres esperó al secretario general de la Agrupación Socialista Gomera (ASG) a que se bajara del avión para ir juntos a almorzar a un restaurante cercano al Aeropuerto de Gando. Casimiro Curbelo se había convertido desde el 26 de mayo, en el hombre más disputado tanto por el PSC como por CC.

Al día siguiente, el dirigente gomero acudió a una reunión en Ferraz, en la que estaba además de Torres, el secretario de Organización del Partido Socialista (PSOE), José Luis Ábalos.

Todo ello cristalizó después en la «ilusión» con que los negociadores del PSC y ASG saldaron la primera reunión formal, el día 8 de junio. «Hemos avanzado en muchísimas cosas», declaró Curbelo mientras el representante socialista, Chano Franquis, confesaba que el encuentro había salido mucho mejor de lo que había previsto.

La torcedura en las alcaldías grancanarias

Sin embargo, las cosas empezaron a torcerse cuando el PSC puso en jaque las alcaldías que Nueva Canarias (NC) había ganado en Telde y Santa Lucía de Tirajana a lo que hubo que sumar la sombra de una moción de censura contra este partido en el Cabildo de Gran Canaria.

Así lo hizo saber el secretario de Organización de NC, Carmelo Ramírez, al advertir que «no es una buena noticia para el cambio progresista si se concretan las agresiones, las incoherencias, las intolerables amenazas, como ocurre en el Cabildo de Gran Canaria». Desde ese instante, los nacionalistas capitaneados por Román Rodríguez abrieron las puertas a las propuestas que CC considerara hacer.

Y los nacionalistas las hicieron, dando además un vuelco a las negociaciones lideradas por los socialistas. Barragán y el candidato a la Presidencia, Fernando Clavijo, se fueron a la sede nacional del PP para ofrecerle pintar una comunidad autónoma más de azul y además hacerlo desde la jefatura del Ejecutivo. Allí mismo, obtuvieron el sí entusiasta de Pablo Casado y por imperativo jerárquico, el del dirigente autonómico de los conservadores.

No obstante, Asier Antona, mucho más prudente, retó a CC a que demostrara tener el apoyo de los 36 diputados de los que alardeaba. Los nacionalistas presumían de contar con el favor de Curbelo, y estaban convencidos de que podían doblegar la obstinación de Ciudadanos (Cs) en su veto a Clavijo aunque habían hablado con la dirección nacional de este partido sin conseguir su objetivo.

De esta forma, en la víspera de la constitución de los ayuntamientos, Román Rodríguez se sentó a la misma mesa que Barragán y Clavijo, Antona y la secretaria general del PP, Australia Navarro; Casimiro Curbelo y Vidina Espino (Cs).

Como el rosario de la aurora

Aunque Rodríguez deslizó la posibilidad de abstenerse para facilitar el pacto de centro-derecha, el encuentro acabó como el rosario de la aurora. Cs no cejó en vetar a Clavijo, éste no dio muestras de abandonar, el PP se opuso cuando los nacionalistas promovieron a Navarro como presidenta del gobierno pretendido, en sustitución de Antona, y Curbelo huyó espantado de lo que había contemplado en la residencia oficial del presidente, ubicada en un barrio tranquilo y señorial de la capital grancanaria. La opción de centro-derecha aquel día se esfumó y el secretario general del PP, Tomás García Egea, tuvo que dejar el billete de avión que tenía a punto de sacar para otra ocasión.

A última hora de ese mismo día, el PSC dio a conocer en un comunicado que su dirección regional ordenaba a sus concejales en Santa Lucía y Telde a dar marcha atrás, en un intento de reconducir las relaciones con Nueva Canarias.

En paralelo, el consejo de coordinación de Podemos Canarias apeló a la «responsabilidad de todas las fuerzas de progreso» con el fin de «aprovechar el momento histórico de acabar con el nefasto ciclo de 26 años de Coalición Canaria».

Las reacciones de ambos partidos tuvieron eco. El 17 de junio, el presidente de NC anunció que se retomarían las negociaciones con el PSC, a pesar de que «no nos satisface» como han resuelto los socialistas la crisis en Santa Lucía y Telde. Ángel Víctor Torres invitó a «quitar hierro» a lo sucedido. El fracaso de la alianza de centro-derecha hizo que resucitara la opción de la izquierda.

Abierto

Sin embargo, los nacionalistas no estaban dispuestos a darse por vencidos. Perdidas las alcaldías de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife y en peligro el gobierno en el Cabildo de Tenerife, insistieron en las conversaciones con los «mismos partidos» y «con las mismas posibilidades» que en el encuentro en la residencia oficial. «Todo sigue abierto», declaró Barragán.

Sin embargo, el secretario general de CC continuó descartando «rotundamente» que Fernando Clavijo, «se tenga que marchar del Gobierno», mientras que la secretaria de Acción Institucional de Cs en Canarias, Teresa Berástegui, se reafirmaba en advertir a CC de sufrir si no apartaba a su candidato.

El día 20 de junio, los nacionalistas fueron citados a un Comité Permanente a las ocho de la mañana. Fernando Clavijo les anunció que no formaría parte del gobierno, ni como vicepresidente, ni como consejero. Nada. Acabó por inmolarse en su candidatura.

Barragán se desplazó enseguida hasta la sede del PP, en Gran Canaria. Seguro de que Cs ya dejaría de tener excusa para no respaldar el pacto de centro-derecha, se vio con Tomás García Egea y el vicesecretario general, Javier García Maroto, que aterrizaron en Gran Canaria convencidos de que podían clavar otra pica más. Se sumaron Asier Antona y Australia Navarro. El primero sufrió su descabezamiento como aspirante a la Presidencia del PP en favor de la segunda. Cuando ya se habían encarrilado las cosas, faltaba por hacer la llamada a Casimiro Curbelo, ponerle al tanto y anunciar posteriormente el éxito de unas negociaciones de infarto.

Noticias

Pero todo se fue al traste. Barragán, García Egea y Maroto vuelan a Tenerife y de repente, saltan en sus móviles teletipos y ediciones digitales con malas noticias: «Cerrado el pacto de progreso que hará presidente a Torres»; «El PSOE se asegura Canarias tras cerrar un pacto con Podemos NC y los gomeros», leyeron estupefactos.

Mientras ellos arreglaban su situación, Ángel Víctor Torres convocó, sin luz ni taquígrafos, a Román Rodríguez, Noemí Santana y Casimiro Curbelo en la quinta planta del Parlamento, donde todos ellos tienen las sedes de sus respectivos grupos parlamentarios.

A eso de las once y media, llegó Curbelo. Le sorprenden algunos periodistas que asistieron al momento en que éste buscaba por teléfono la posición que finalmente adoptaba Cs tras conocer la retirada de Clavijo. No obtuvo una respuesta clara. Esa misma mañana, sabe que la dirección nacional del PP impone a Australia Navarro para dirigir el gobierno de centro-derecha y le da mala espina.

Curbelo sube

Con todas estas piezas del puzzle, Curbelo sube a la quinta planta convencido ya de inclinar la balanza hacia el pacto liderado por el PSC. Al mediodía, sale fumata blanca y se anuncia, habemus Papa.

En las filas socialistas se vive el «momento histórico» con alborozo y emoción, que se plasma en la firma de las bases del pacto, el día 22. Compañeros de filas de Ángel Víctor Torres, importantes y anónimos, hacen del acto una fiesta que comparten con Curbelo, su hijo pródigo. Conscientes todos los firmantes del escepticismo que se cierne sobre ellos, Torres aseguró que «vamos a ser capaces de empezar y terminar esta X legislatura», al mismo tiempo que el cuatripartito se juramentaba lealtad por siempre jamás.