Los retos del nuevo Gobierno

13/07/2019

El Ejecutivo autónomo presidido por el socialista Ángel Víctor Torres se enfrenta a partir de ahora a un importante abanico de desafíos para plasmar su intención de construir una Canarias «mejor y más justa» a lo largo de los próximos cuatro años. La complicación de gestionar una inédita alianza de cuatro partidos se suma a la prioridad de hacer frente a unos indicadores socioeconómicos que están a la cola del Estado.

Loreto gutiérrez / madrid

Nuevos tiempos, nuevas expectativas, nuevo Gobierno -sin CC por primera vez desde 1993-, cuatro partidos diferentes, cuatro proyectos políticos obligados a converger, una comunidad autónoma castigada por las altas tasas de desempleo y pobreza que arrastra los peores indicadores socioeconómicos del Estado y cuatro años por delante para tratar de mejorar la vida de los canarios. Una complicada combinación de ingredientes cuyo resultado solo se podrá testar a medida que se vaya agitando la coctelera de la legislatura.

Por el momento la única certeza es que el nuevo Gobierno de Canarias presidido por el socialista Ángel Víctor Torres se enfrenta a partir de ahora a un amplio abanico de retos nada desdeñables. De entrada, la propia gestión de la alianza cuatripartita, inédita en la política autonómica. Si ya resulta arduo mantener la armonía entre dos formaciones -ejemplos de la dificultad que conlleva los hay en las islas de todos los colores-, un Ejecutivo a cuatro bandas va a exigir previsiblemente un gran dominio del equilibrio en el alambre.

Mientras en el Estado se mantiene el bloqueo por los recelos de Pedro Sánchez a formar un Ejecutivo de coalición, en Canarias el PSOE no ha puesto reparos a compartir Consejo de Gobierno con NC, Sí Podemos y la Agrupación Socialista Gomera (ASG), cuyos votos necesitaba para alcanzar la mayoría en el Parlamento autónomo frente al bloque de la derecha y desalojar a los nacionalistas del poder. Y lo va a hacer con un reparto de cargos proporcional a la aportación de cada formación: la Presidencia y siete consejerías quedan en manos de los socialistas, la Vicepresidencia y la consejería de Hacienda y Planificación son para NC -a cargo de Román Rodríguez-, la consejería de Derechos Sociales, Juventud, Igualdad y Diversidad la llevará Podemos y la de Turismo, Industria y Comercio la va a dirigir ASG. Con estos mimbres, el nuevo Gobierno de Canarias, que será paritario en número de hombres y mujeres y en el que los partidos se van a cruzar cargos en las distintas consejerías, debe tejer la madeja de coordinación necesaria para que la maquinaria institucional funcione. Trabajar «de abajo a arriba», consolidar ideas y programas y generar confianza es la triple fórmula con la que el cuatripartito se propone engrasar el motor del Ejecutivo, con la política social como eje central de su actuación.

Ángel Víctor Torres, que el pasado viernes se convirtió en el segundo presidente socialista de Canarias -el primero fue Jerónimo Saavedra por partida doble, de 1982 a 1987 y de 1991 a 1993-, reiteró en su discurso de investidura lo que venía manteniendo desde la campaña electoral del 26M, esto es, que las prioridades de su Gobierno son la lucha contra la pobreza, la igualdad social y el fortalecimiento de los servicios esenciales para conseguir «una Canarias mejor y más justa». El objetivo básico que va a impulsar todas las políticas del Gobierno a lo largo de los cuatro años de legislatura que ahora se inicia es acercar los indicadores sociales de las islas a la media estatal.

partida. El punto de partida no es precisamente alentador: según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Canarias es la segunda autonomía con los ingresos medios anuales más bajos del Estado, con 8.964 euros por persona, y tiene también la segunda mayor tasa de pobreza o exclusión social del país, un 32,1%, que aumenta hasta el 36,4% si se miden en conjunto el nivel de ingresos, la carencia material y el desempleo.

Con una sanidad que acumula listas de espera muy por encima de la media estatal, con servicios de urgencia colapsados y falta de profesionales, una tasa de paro en torno al 20% -pese a haber descendido trece puntos en los últimos cuatro años-, un sistema educativo con graves insuficiencias y con un elevado índice de abandono escolar, con muchos hogares en situación de privación material severa y con la tasa de atención a dependientes más baja del país, no es poca la tarea que tiene por delante el nuevo Ejecutivo para revertir los malos indicadores de bienestar social en las islas.

A los importantes desafíos que debe acometer el Gobierno de Torres se suma la posibilidad de que el cuatripartito no sea capaz de culminar la legislatura. Nada más plasmarse la firma del Pacto de las Flores y dos semanas antes de que el candidato socialista fuera investido, el PP se apresuró a lanzar un mensaje para navegantes, amagando con liderar una mayoría alternativa para promover moción de censura antes de que acabe el año.

A medio camino entre una evidente estrategia de libro para tratar de desestabilizar y la expresión de un deseo tras ver frustrada la posibilidad de gobernar en Canarias por el fracaso del pacto de derechas que nunca fue, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, se mostró convencido de que la alianza PSOE, NC, Sí Podemos y ASG no durará mucho. «El pacto de las flores tiene caducidad, es solo para primavera», aseguró el dirigente popular hace quince días en el Congreso, «pasará el verano, llegará el otoño y cuando se marchite, nosotros estaremos preparados para ofrecer un gobierno estable», añadió.

¿La base para sustentar su pronóstico? Que si el pacto arrancó con “un lío con el reparto de áreas entre los socios”, lo previsible en opinión de García Egea es que las desavenencias internas dinamiten la alianza sin que haya que esperar demasiado. El punto débil de la tesis del dirigente popular es que el PP con CC y Ciudadanos no suman escaños suficientes para tumbar el Gobierno de Torres y necesariamente tendrían que recabar el apoyo de una de las fuerzas que hoy integran el cuatripartito. Cuando se avienta el fantasma de la moción de censura todas las miradas se dirigen al líder de ASG, Casimiro Curbelo, que basculó hasta el último minuto entre sumar sus tres escaños decisivos a la alianza de izquierdas y hacer presidente a Torres o unirse a un pacto de derechas que hubiera dado la Presidencia al PP y mantenido a CC en el Gobierno. Pero el aludido niega la mayor, se reivindica como un «hombre de palabra» y asegura que el Pacto de las Flores no solo no será efímero, sino que va a demostrar una cohesión que sorprenderá a más de un escéptico.

En lo inmediato, la primera prueba para el nuevo Gobierno es la elaboración de los presupuestos autonómicos de 2020, que deben presentarse al Parlamento en otoño, en los que ya se podrá comprobar el grado de plasmación de sus políticas sociales.