Engrilletado del calabozo al juzgado

16/06/2018

Alfredo Briganty, uno de los acusados de caso Eólico, fue detenido en Marbella, durmió en el calabozo de la Jefatura Superior de Policía y compareció ante el magistrado, que lo dejó libre. «La orden de busca y captura fue sorprendente e inusual», dijo el abogado.

Francisco José Fajardo Las Palmas de Gran Canaria

El abogado Alfredo Briganty fue detenido en Marbella mientras asistía por motivos profesionales a un congreso de los concesionarios Volkswagen y Audi. Estando en el hotel, fue capturado por efectivos de la Policía Nacional, que lo trasladaron hasta los calabozos de la comisaría de dicha localidad –donde en su día también pernoctaron ilustres como Isabel Pantoja o Julián Muñoz–. De allí, lo trasladaron hasta Málaga para, posteriormente, llevarlo vía Madrid en avión a Gran Canaria, donde llegó a última hora del jueves.

El acusado en el caso Eólico fue presentado ante el magistrado presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, Pedro Herrera, quien en una comparecencia previa antes del inicio de la vista oral por el caso de presunta corrupción en el concurso de energía eólica, decretó su puesta en libertad con la obligación de acudir a todas las sesiones.

Alfredo Briganty, que se enfrenta a una solicitud de condena de año y medio de prisión acusado de haber sobornado hace 14 años al entonces director general de Industria del Gobierno de Canarias, el también procesado Celso Perdomo, atendió a los medios tras la comparecencia y manifestó su sorpresa por lo que consideró una orden de búsqueda y captura «absolutamente sorprendente e inusual». Añadió que en ningún momento se había declarado en rebeldía y que «nunca» lo había estado porque «no soy una persona rebelde», dijo a los medios. No vine para no intoxicar» la elección del jurado, ya que me había quedado sin letrado, además de que pensé que el magistrado presidente iba a demorar el juicio por este motivo.

El abogado negó que su intención fuese demorar el inicio de la vista oral, puesto que lo que persigue es «que se sepa la verdad y les adelanto que se van a quedar muy sorprendidos de quienes faltan en este banquillo. Se enterarán al final del juicio», vaticinó.

Desproporcionada. El abogado que ejerció ayer la defensa de Briganty, Ramón Roma, que a su vez es su socio en el bufete Qvadrigas Abogados, se quejó de que la orden de busca, captura y prisión provisional era «desproporcionada» al tratarse de una persona «con arraigo, dos hijos, un despacho de abogados abierto, en contacto con los medios de comunicación...». Además, insistió el letrado al magistrado Pedro Herrera que su patrocinado había comunicado el día anterior que iba a venir a la isla.

Al encausado lo detuvieron mientras asistía a un congreso en Marbella y fue trasladado engrilletado hasta las dependencias policiales de Málaga, donde quiso plantear un hábeas corpus –procedimiento rápido mediante el cual un ciudadano puede comparecer de inmediato ante el juez para que este determine sobre la legalidad de su arresto–, aunque desistió para interesarlo a su llegada a la isla

Desde Málaga voló hasta Madrid y llegó por la noche a Gran Canaria, donde fue trasladado a los calabozos de la Jefatura Superior de Policía y fue en esas instalaciones donde sí planteó el hábeas corpus, por lo que fue trasladado a las 2.00 de la madrugada al juzgado de Guardia, que en ese instante presidía la magistrada Victoria Rosell. Su señoría inadmitió la petición alegando que quedaban solo ocho horas para que el magistrado de la Sección Segunda decidiera su puesta en libertad o no.

Tras ser puesto en libertad, se celebró la elección de los miembros del jurado popular. En el acto de la vista, al parecer la defensa de Briganty estuvo preguntando a los candidatos al tribunal si tenían constancia de lo que estaba sucediendo en el caso Eólico y, según la versión de algunas defensas, la mayoría sí dijeron estar al tanto de la detención de Briganty, un hecho que llegaron a calificar como una «posible intoxicación del tribunal del jurado».

El lunes, con el tribunal ya constituido, se sentarán en el banquillo junto a Alfredo Briganty cinco personas, entre ellas Celso Perdomo, el presunto cabecilla de esta trama, para quien la Fiscalía Provincial le pide siete años de cárcel y once de inhabilitación por un delito continuado de cohecho, otro de violación de secretos y un tercero de malversación de fondos públicos.