El pliego lo rehízo el abogado de la SER y Socater

La modificación de los pliegos del concurso de informativos de Televisión Canaria fue encargada por Santiago Negrín a un abogado que trabajó para la misma empresa que el presidente de RTVC: la cadena SER. Y que también ha defendido los intereses de Socater, empresa audiovisual a la que Negrín contrató el programa televisivo El foco, el más caro de su etapa en RTVC.

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Hace ocho días, el presidente de Radiotelevisión Canaria, Santiago Negrín, confirmó que el pasado mes de agosto había fichado al abogado Carlos Cabrera, del despacho Canarias Advisers, con sede en Santa Cruz de Tenerife, como nuevo asesor jurídico para el concurso de informativos de Televisión Canaria. Lo hizo en un comunicado en el que explicaba que ese mes había renunciado a seguir prestando dicho asesoramiento el jurista Martín Orozco. En aquella nota, Negrín explicó que Cabrera era un «abogado del Estado y con amplia experiencia en el sector audiovisual. Lo que no contó es que esa «experiencia» incluye la representación jurídica y defensa en los tribunales de la empresa Socater, que produce el programa de Televisión Canaria El foco -adjudicado a dicha compañía por Negrín el pasado año- y que gestionó los contenidos televisivos durante diez años. En el sector audiovisual se da por hecho que Socater, ya sea como sociedad o los socios que la integran, se presentarán al concurso de informativos. Esos socios son básicamente el grupo Prisa -dueño de la Cadena SER, entre otros medios-, Editorial Prensa Ibérica -editora de La Provincia y La Opinión de Tenerife- y el empresario tinerfeño Enrique Hernandis.

Además, el despacho de Carlos Cabrera llevó la defensa de la Cadena SER en Tenerife (Radio Club) en el contencioso contra el Gobierno de Canarias en la etapa de Paulino Rivero por las licencias de frecuencia modulada. No más que repasar la página de Facebook de Canarias Advisers o la web de la propia Cadena SER para comprobarlo, con entrevista incluida a Carlos Cabrera.

agosto, mes de los nervios. ¿Pero qué pasaba en agosto en RTVC, el mes en que se va Martín Orozco y llega Carlos Cabrera? La clave de todo fueron las prisas. Las que entraron en el ente, en sus directivos y también en el Gobierno de Coalición Canaria ante la posibilidad de que el Parlamento ejecutase la destitución de Santiago Negrín. Para evitarlo, optaron por blindarlo sacando con premura el concurso de informativos de la tele. Y sin pasar por el Consejo Rector. Para ello eligieron a Carlos Cabrera, con esos vínculos con Socater y la SER, precisamente la cadena en la que trabajó Negrín y que defiende a capa y espada a Fernando Clavijo.

La elección de Carlos Cabrera como asesor jurídico de RTVC no fue casual. Porque su misión era, sobre todo, desarmar las advertencias que en julio había trasladado Martín Orozco a Negrín en forma de «Memoria explicativa sobre los pliegos». Ese fue el documento de cuyo contenido no informó Negrín al Parlamento y tampoco al Consejo Rector, porque quería seguir presentándose como órgano unipersonal de contratación y sin que nadie dudase de la legalidad de esa figura.

En aquella memoria, cuyo contenido desveló este periódico el domingo 22 de octubre, se mantenía la tesis de que el presidente de RTVC podía convocar el concurso en calidad de administrador único de la sociedad Televisión Canaria, pero se advertía de la necesidad de contar con una serie de trámites previos. Entre ellos se incluía que todo el procedimiento pasara primero por el Consejo Rector de RTVC al entender que se producía una externalización de servicios, a lo que se añadía la exigencia de informes que justificasen la cuantía del concurso y la duración, sobre todo si este excedía de seis años -como así fue, pues se licitó por ocho-. Además, se instaba a Negrín a pedir a los Servicios Jurídicos del Gobierno un informe de legalidad del pliego.

Todo eso no gustó en RTVC. ¿Por qué? Para empezar, porque ya en esas fechas era evidente que Negrín no contaba con apoyos en el Consejo Rector. Los consejeros Alberto Padrón y María Lorenzo ya lo demostraron en la sesión del 26 de junio de este año, cuando no aprobaron las cuentas y el informe de gestión de 2016, que fueron remitidas al Parlamento sin ese visto bueno preceptivo, por lo que la Mesa de la Cámara se las devolvió al presidente del Consejo Rector.

Además, a mitad de julio se habían producido dos malas noticias para Negrín: el PP desistía de entrar en el Gobierno, lo que dejaba su blindaje político en el aire, y en la Comisión de Control del día 21 la mayoría parlamentaria le instó a cesar de inmediato para evitar ser destituido como presidente.

Llegó agosto, mes inhábil en la Cámara, de manera que Negrín y su equipo -la directora de Relaciones Institucionales, Daida I. Rodríguez, y el director Corporativo de Televisión Canaria, Heriberto Monzón- ganaban algo de tiempo pero el trabajo se acumulaba: desmontar el trabajo de Martín Orozco y sacar el concurso antes de que el Parlamento pudiera acometer el cese. Es entonces cuando aparece Carlos Cabrera.

méndez no recurre. Negrín no informó al Consejo Rector del cambio de asesor jurídico. Y también omitió otro dato de especial importancia y que conocía perfectamente por su pasado como trabajador y jefe de Informativos en la Cadena SER: cuando el Tribunal Superior de Justicia falla en julio de 2016 en favor la SER en Tenerife, la Viceconsejería de Comunicación del Gobierno de Canarias, con José Luis Méndez al frente, rompió con lo que es una tradición en la administración y desistió de recurrir en casación al Supremo. Aceptó, por tanto, el fallo y dio por ganada la batalla a la cadena representada por Carlos Cabrera.

El puzle se completa recordando que José Luis Méndez, por su parte, llegó al Gobierno elegido por Fernando Clavijo y procedente de Toyota Canarias, donde trabajó con Heriberto Monzón, que en 2016 se incorporó a Televisión Canaria pese a no tener, según su currículo, experiencia audiovisual alguna.

En cuanto a la Cadena SER, al frente de su dirección en Canarias se encuentra la periodista Lourdes Santana, que también está en Socater, la productora que gestionó en los inicios de Televisión Canaria todos los contenidos -incluidos los informativos- y la publicidad, que se presentó en 2008 al concurso y lo perdió -fue adjudicataria Videoreport Canarias- y a la que Negrín contrató el programa de debate El Foco, el más caro en producción (en torno a 58.000 euros por programa, según fuentes del sector) y con una audiencia por debajo de la media de la cadena. En marzo de este año se publicó la incorporación al Consejo de Socater de Lourdes Santana y también de Carina Pardavila (de Prisa Vídeo). La presidencia de la sociedad sigue en manos de Enrique Hernandis y continúan como consejeros Ricardo Reyero, Manuel Pascual, Francisco Orsini y Manuel Polanco. Francisco Orsini es director general de Prensa Canaria, del grupo Prensa Ibérica.

los días de la «premura». Según los correos electrónicos que están en el expediente del concurso de informativos, el primer contacto entre RTVC y Carlos Cabrera se produce el 23 de agosto. Al menos ese día hay un mail de Heriberto Monzón al despacho Canarias Advisers, del citado letrado, en el que le agradecen haberlo recibido junto a Daida I. Rodríguez y le adjuntan documentación sobre los trabajos que desde hace meses venían ejecutando Martín Orozco.

Lo siguiente son cinco días de frenético intercambio de correos entre Heriberto Monzón y Carlos Cabrera, siempre con copia a Daida I. Rodríguez. Había prisa, mucha prisa, por sacar el pliego antes de que el Parlamento retomase su actividad y pudiese destituir a Negrín, y el abogado de Prisa cumple su papel, pero advirtiendo siempre que sus «consideraciones» y «notas» están condicionadas por esa «premura» y «escasez de tiempo». Así lo reitera incluso cuando lleva la contraria a Martín Orozco sobre el hecho de que el citado concurso supone una externalización y precisa, por tanto, de la aprobación del Consejo Rector.

Los correos proponiendo retoques llegan incluso el mismo día en que Santiago Negrín publica, como administrador de la sociedad Televisión Canaria, el pliego. Luego, ese pliego recibe tres correcciones sucesivas, incluyendo en la literatura justificativa de una de ellas -el 2 de octubre- algo que sorprende a políticos, operadores audiovisuales y juristas: «se modifican otras cláusulas para dotar al documento de una mayor seguridad jurídica». La pregunta es obligada: ¿es que Negrín convocó un concurso sin la debida seguridad jurídica?

En ese inventario prisas, misterios y preguntas sin responder se incluye todo lo relativo al «Informe Justificativo de Necesidad de Contratación», del que Martín Orozco advirtió en julio de este año que era obligado incluir como inicio del procedimiento, y que luego aparece en el expediente entregado en el Parlamento firmado por Santiago Negrín con fecha de 6 de febrero, pero incluyendo referencias a actos que tuvieron lugar el 13 y el 28 de junio de este año. ¿Qué explicación dio RTVC a que aparezca un documento de febrero que mencione lo que pasó cinco meses después? En declaraciones al periódico digital Canariasahora.es, Daida I. Rodríguez admitió, en su condición de directora de Relaciones Institucionales de RTVC, que se había alterado el documento al detectar que no estaba en el expediente inicial y se había incorporado la referencia a lo que ocurrió en junio.

Ahora, los interrogantes se amplían ante el papel desplegado en la revisión del pliego por un abogado vinculado a una empresa audiovisual como Socater, que fue elegida por Negrín para la realización del programa más caro de los encargados en su mandato y que podría estar interesada, ya sea como sociedad o sus accionistas, en presentarse a la licitación de los informativos.