El gas acaba dando la razón a Morales

11/11/2018

No consta que Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria tenga un clon en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), pero como si lo tuviera. El segundo dictamen de este organismo poniendo trabas a la central de gas de Granadilla calca su argumentario

Antonio Morales ya puede presumir de que no es el único que considera que la introducción del gas en Canarias no es sostenible económicamente, pues se corre serio riesgo de que el déficit repercuta en todos los consumidores. A eso suma Morales la tesis de que el gas retrasará la implantación de las energías renovables.

El varapalo de la CNMC es a Enagás, la empresa que promueve el proyecto de una planta regasificadora en Granadilla pero el impacto alcanza al Gobierno de Canarias, que daba por hecho que la citada comisión cambiaría su criterio tras las modificaciones en la propuesta. Y es que ya hace un año la CNMC desaconsejó la construcción de la planta de Granadilla -la de Gran Canaria está paralizada por falta de acuerdo sobre la ubicación-.

Ahora, como hace un año, la CNMC concluye que la regasificadora en Tenerife no sería viable para el sistema gasista, al generar más costes que ingresos. Las trabas se centran sobre todo en el uso del gas producido en la planta, que según el proyecto tiene como principal cliente la planta eléctrica de ciclo combinado de Endesa en Granadilla. Pero la CNMC echa en falta en el expediente de Enagás el compromiso expreso de Endesa de que usará el gas desde el primer momento y sustituirá también de inmediato el fuel.

En este punto conviene recordar que Enagás está al frente del proyecto de la regasificadora porque en el año 2013 el entonces ministro José Manuel Soria obligó a Endesa a vender su participación en Gascan -la impulsora de los proyectos de las regasificadoras- a Enagás, como también obligó a Endesa a dejar en manos de Red Eléctrica la futura planta de Chira-Soria. El argumento era desmantelar monopolios de facto.

Pasado el tiempo y pese a las modificaciones en el expediente remitido a la CNMC, sus integrantes se mantienen en la tesis de que la previsión de utilización de Granadilla «sigue siendo insuficiente para cubrir los costes que genera el proyecto». Por eso se desaconseja la construcción de la planta en Granadilla.

La CNMC no infravalora las ventajas del gas para el sistema eléctrico insular y también para el medio ambiente, pero diferencia entre esos aspectos y el resultado para el negocio gasista en general. Así, en el informe se subraya que, de acuerdo con la propuesta presentada, «la introducción del gas natural en la isla de Tenerife mediante la construcción de la planta de regasificación de Granadilla supondría una mejora sustancial para el sistema eléctrico insular en términos económico-financieros, gracias a la reducción de costes que supone el cambio del combustible en la generación eléctrica.

Así, la CNMC destaca que la memoria presentada estima un ahorro en torno a 11,89 euros por cada MWh de electricidad producida mediante gas natural en lugar de gasoil (incluyendo el precio de los derechos de emisión de CO 2). Además, desde el punto de vista de aspectos no monetizables, como los medioambientales y estratégicos, señala que facilitaría «una mejor diversificación del suministro, una mayor resiliencia frente a los escenarios de volatilidad de precios y una significativa reducción de las emisiones contaminantes respecto del mix actual». Seguidamente se alerta de que la propia memoria de Enagás admite lo siguiente: «Como consecuencia del ejercicio realizado en el presente documento, cabe remarcar que, durante los primeros años, los ingresos del sistema gasista no serán suficientes para cubrir los costes de la instalación». Es por ello que la CNMC advierte sobre un balance contradictorio: «En el sistema gasista, se estaría gravando/perjudicando al consumidor de gas natural, en tanto no se introduzcan aquellas medidas que sean necesarias para garantizar la sostenibilidad económica del subsistema gas natural en la isla de Tenerife, mientras que se estarían produciendo beneficios para el consumidor de electricidad».

Abaratamiento

Por si fuera poco, la CNMC cuestiona también el argumento de que la introducción del gas abarata notablemente la generación de electricidad respecto al gasoil. Lo hace alertando de dos factores: la volatilidad de los precios del gas en el mercado internacional y también que la penetración de la energía renovable en Canarias modifica sustancialmente los costes y deja sin valor la memoria económica de Enagás. Este punto coincide de nuevo al cien por cien con las tesis del presidente del Cabildo de Gran Canaria.

Por último, la CNMC alerta también de que el hecho de que el gas llegará a las islas en barco y no en gasoducto, como sí ocurre en Baleares, obliga a ser todavía más prudente en cuanto a la estimación de costes del proceso. Y también subraya que la experiencia del gas en Baleares enseña que los cálculos económicos se ven muy afectados por la incidencia del precio del gas en el mercado internacional.

En conclusión, la CNMC echa por tierra la regasificadora de Granadilla, destaca la ausencia de «compromiso» alguno de Endesa «relativo a las garantías firmes, y a largo plazo, de uso del gas natural procedente de la planta de regasificación» y concluye que no puede dar su plácet.

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