Un fotograma de 'Canino'.

Cine y encierro 2: más relatos sin salida

Continuamos con el suculento listado de películas que suceden en un sitio limitado, sea una casa sin salida, un cuarto cerrado a cal y canto o un espacio sin puertas ni ventanas. Secuestros, gente atrapada y confinamiento nutren la ficción audiovisual

Borja Crespo
BORJA CRESPO

'Calle Cloverfield 10', secuela inusual de 'Monstruoso', se unió a la veda de películas de terror y ciencia-ficción de presupuesto modesto filmadas en un espacio único que a afloraron a mediados de la pasada década. Debut de Dan Trachtenberg en 2016, autor del cortometraje 'Portal: No escape', adaptación del mítico videojuego 'Portal', contó en el reparto principal con Mary Elizabeth Winstead, la chica de 'Scott Pilgrim contra el mundo', y el inefable John Goodman. Una joven que sufre un accidente de tráfico despierta en una especie de búnker junto a su acompañante. En una suerte de cruce entre 'Misery' y 'La guerra de los mundos', el personaje de Goodman, dueño del lugar, afirma haberlos salvado del día del juicio final. Sin embargo, la pareja está secuestrada, retenida contra su voluntad, perpleja ante la situación, sin saber qué está pasando en el exterior. El extraño hombre que les acoge a la fuerza les habla de un ataque químico, pero l a pesadilla en el interior va in crescendo hasta el punto de que el espectador no sabe si el horror está más allá de la puerta del encierro o entre sus muros.

John Goodman asustando al personal en 'Calle Cloverfield 10'.

Precisamente, si hablamos de sufrir las consecuencias de un aislamiento a la fuerza entre cuatro paredes, la situación más desesperada es la descrita en la asfixiante 'Buried', o cómo aguantar el ritmo durante hora y media de metraje sin escapar de un ataúd bajo tierra y salir airoso en el empeño. Rodrigo Cortés dio el campanazo en 2010 con la ayuda de Ryan Reynolds, tras un debut discreto, 'Concursante', una cinta de montaje atropellado que apuntaba maneras. Desde entonces rueda en inglés con eficiencia, ahí está 'Blackwood', y se ha convertido en una estrella del fenómeno podcast de la mano de 'Todopoderosos'. Podemos citar más productos con label español como parte de este catálogo en dos partes de cine y reclusión, como la negrísima 'El Bar' (2017), de Álex de la Iglesia. Comienza con un grupúsculo de clientes de barra, cañas y tapas, encerrados en la típica tasca cañí, de esas que, desgraciadamente, cada vez quedan menos. Un francotirador no les permite salir de la taberna. Más humor retorcido con dobles lecturas en 'Aúpa Etxebeste!' (2005), pergeñada por Telmo Esnal y Asier Altuna, donde una familia vasca se esconde en su propia casa, con las persianas bajadas, para mantener las apariencias y hacer creer a sus vecinos del pueblo que están felices de vacaciones. Si hablamos de drama, qué decir del hit televisivo 'La cabina', también en pole position en el ranking de estrechez de dimensiones, con un José Luis López Vázquez descomunal, atrapado bajo las órdenes de un inspirado Antonio Mercero. 'La trinchera infinita', premiada aquí y allá en 2019, también ha dado juego estos días, como 'El hoyo', citado en la anterior entrega de este listado de filmes y confinamiento. Tras visitar el circuito convencional de exhibición está teniendo una segunda vida muy provechosa en 'streaming' durante esta época de enclaustramiento. El rol de época defendido con garra por Antonio de la Torre se pasa tres décadas escondido en un agujero en su casa mientras su mujer, brillante Belén Cuesta, hace todo lo posible por ocultar a su esposo de los franquistas.

'Buried', 'El bar' y 'La acabina'.

Volvemos a los clásicos, porque al mentado Buñuel se le une un tal Alfred Hitchcock con la sempiterna 'La ventana indiscreta' (1954), película de cabecera para estas semanas de internamiento hogareño con un James Stewart exultante ejerciendo de mirón a través del ventanal de su casa, con la pata quebrada. Ejercer de voyeur desde el balcón es el deporte nacional del momento. La obra magna del culpable de muchas grandes pesadillas de la historia del séptimo arte sufrió una revisitación inspirada en su premisa principal, 'Disturbia' ( D. J. Caruso, 2007), donde Shia LaBeouf era víctima de un arresto domiciliario tras perpetrar una trastada. Como la casa se le cae encima opta por convertirse en un mirón y se dedica a combatir el tedio tomando apuntes sobre las costumbres de sus vecinos, incluyendo un posible asesino en serie. Hablando de mentes criminales, 'Martyrs' escrita y dirigida por el realizador galo Pascal Laugier, dejó alucinados a los amantes del fantaterror en 2008. No apta para estómagos débiles, pide no contar más de su argumento para no mancillar su capacidad de sorpresa (su inclusión en la presente lista confinada ya es un pequeño spoiler). Ojo también a 'Ghostland', del mismo artífice, fechada en 2018, con dos hermanas retenidas en su propia casa por unos infames malhechores, horror confinado en toda regla que tira de clichés para darles la vuelta.

James Stewart, en 'La ventana indiscreta'.

Para horror real el que viven el personaje de Brie Larson y su hijo en 'La habitación', de Lenny Abrahamson. Antes de ser vapuleada sin motivo en las redes sociales por encarnar a Capitana Marvel, la conocida joven actriz se llevó un Oscar en 2015 por su papel de madre con un niño de cinco años que nunca ha visto el exterior. La habitación donde viven es el mundo entero, no hay más. Es el lugar donde el pequeño nació y crece, secuestrados por un desalmado. No confundir con ' La habitación del pánico' (2004), con Jodie Foster y una jovencísima Kristen Stewart pre-'Crepúsculo', una obra menor, etiqueta discutible, en la carrera de David Fincher. En '10 x 10' ( Suzi Ewing, 2018) la protagonista también pierde su libertad por culpa de un tipo vengativo que la mantiene presa. En 'Animal de compañía' ( Carlos Torrents, 2016) es un pobre diablo el que está enjaulado en contra de su deseo mientras en 'Devil' ( John Erick Dowdle, 2010), basada en una historia de M. Night Shyamalan, los protagonistas son víctimas de fenómenos extraños atrapados en un ascensor.

Canino y otros horrores

La inquietante 'Canino' fue una de las mejores películas de 2009 y supuso la carta de presentación del laureado cineasta griego Yorgos Lanthimos. Una singular obra que bebe de Haneke y Lynch sin perder personalidad y apuesta desde el comienzo de su metraje por romper esquemas. Un delirante ejercicio de cine-puñetazo que causa filias y fobias por igual. Una casa residencial es el escenario único de las peripecias excéntricas de una familia que vive en un mundo propio absolutamente perturbador. Hay escenas donde la risa se congela, donde el espectador puede estremecerse o no entender qué demonios está pasando, donde la comedia negra se da la mano con el surrealismo sin perder veracidad. La recomendable cinta fue aplaudida en Cannes y Sitges. No es plato para todos los gustos, pero tanto su forma como su fondo casan con una perfección retorcida incapaz de dejar indiferente a nadie.

Los muertos vivientes también son estrellas invitadas en películas con gente encerrada. Charlie Brooker, el afamado guionista y showrunner de 'Black Mirror', sorprendió con 'Dead Set', una mini-serie británica, disponible en Filmin, que parte de una idea tan espeluznante como atractiva. Debido a una pandemia mundial todos los seres humanos se convierten en zombies excepto los concursantes de 'Gran Hermano' que permanecen ajenos a la realidad recluidos en la casa prefabricada del popular programa televisivo. Rodeados de cámaras, no son conscientes del caos que reina en el exterior. Otra curiosa iniciativa con no-muertos es la cinta francesa 'La noche devora al mundo' ( Dominique Rocher, 2018), una nueva mirada al subgénero. El protagonista se queda encerrado en casa y debe sobrevivir al ataque zombi pululando por todo el edificio. Quizás es el único humano que ha podido librarse de la plaga. Muchos son los posibles ejemplos con cadáveres andantes y gente aislada intentando librarse de los devoradores de cerebros y carne humana pero la amenaza no tiene que partir, necesariamente, de un ejército de resucitados para sembrar el miedo y el desconcierto en el espectador. Dejando a un lado las home invasion -merecen un reportaje propio-, 'The Divide' (Xabier Gens, 2011) es un thriller post-apocalíptico que empieza con una catástrofe que obliga a los protagonistas a encerrarse en el sótano de un edificio, una especie de refugio nuclear con apenas sitio donde afloran sus más bajos instintos. 'Tau' (Federico D´Alessandro, 2018) sigue también la estela de 'Cube' y 'Saw' presentando a una mujer secuestrada por un científico loco que la utiliza como conejillo de indias para sus experimentos.

En 'Wakefield' ( Robin Swicord, 2016) un hombre cansado de su rutinaria existencia decide abandonar a sus seres queridos para vivir en el ático de su casa durante meses sin que nadie lo sepa. Antes ya había contado algo parecido, con una familia aislada en una zona concreta de una gran mansión, 'Flores en el ático' ( Jeffrey Bloom, 1987), título de referencia entre numerosos proyectos escalofriantes con personajes atormentados que viven detrás de las paredes de la vivienda que toque. Hay quien se queda atrapado bajo la cubierta de una piscina pública, a remojo, como cuenta con torpeza 'A 3 metros y medio' ( Matt Eskandari, 2016). La angustia total propia de una situación así la lleva mejor, en una alberca sin agua, 'The Pool' ( Ping Lumpraploeng, 2018). En una piscina de seis metros de profundidad abandonada alguien se queda sin salida con la compañía de un caimán hambriento.

'La habitación', 'Extraterrestre' y 'Martyrs'.

En el apartado de auténticas rarezas se lleva la palma 'Symbol' (2009), de final delirante. Su director, el nipón Hitoshi Matsumoto, es un artista muy a tener muy en cuenta, más allá del cine oriental y de género. Mencionada por Nacho Vigalondo, autor de 'Extraterrestre' -que también cumple con los requisitos del presente listado-, como una de sus películas favoritas de todos los tiempos, comienza con un personaje entrañable vestido con un pijama de colores que despierta en una habitación completamente blanca que no parece tener puerta alguna. Lo que pasa a continuación es impredecible. Cerramos filas con el telefilme 'El chico de la burbuja de plástico' ( Randal Kleiser, 1976), con un joven John Travolta en la piel de un chico sin defensas inmunológicas que debe permanecer toda su vida en la burbuja del título, protegido de todo tipo de gérmenes. No están todas las que son, pero son todas las que están. La idea de un espacio limitado ha aportado numerosas historias al medio audiovisual y es lógico imaginar que alguien, en este preciso instante, inspirado por la situación de confinamiento, está escribiendo algún relato de encierro que puede acabar en una serie o una película de futuro lanzamiento.