Martha, la aguerrida protagonista de 'Calamity'.

'Calamity', un espíritu libre

La cinta ganadora en el festival de animación de Annecy es un recomendable western francés protagonizado por una joven que logra abrirse camino en un mundo de hombres

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Los estilos de animación que se salen de los cánones que arrasan habitualmente en este campo no suelen tenerlo fácil en la cartelera, aunque pueden gozar de una rentable segunda existencia en formato doméstico. No obstante, la hegemonía de Pixar y sucedáneos a veces se rompe gracias a luminosos proyectos como el que nos ocupa, cuyo resultado es capaz de contentar a varias generaciones. 'Calamity' no explota los gráficos en tres dimensiones, no busca ser realista con volúmenes acentuados y movimientos exagerados, prefiere sacar partido a unos dibujos estilizados y colores planos abogando por una creatividad excepcional. Visualmente arrolladora, de ritmo encomiable, atrapa al público de todas las edades, reivindicando con acierto un medio que sigue peleando por quitarse de encima la etiqueta de producto infantil, especialmente en nuestras fronteras, donde todo aquello que signifique romper barreras culturales cuesta sobremanera.

Vídeo. Tráiler de 'Calamity'.

El estigma no es el que era, pero no ha desaparecido del todo, a pesar de estar viviendo un momento espectacular en este ámbito, con títulos que llaman poderosamente la atención. Ganadora en el prestigioso festival especializado de Annecy, la película animada de este fin de semana no solo lo da todo en el apartado técnico. La historia, protagonizada por una joven inconformista, defiende un mensaje loable en los tiempos actuales y realiza un jugoso repaso a un género que sigue dando sus frutos, reflejando prácticamente todas sus constantes.

'Calamity', de nacionalidad francesa, abre fuego en el año 1863, en los EE UU. La pequeña Martha Jane Cannary acompaña a su familia en un viaje en caravana en busca de una vida mejor. Un desafortunado accidente hiere al padre, cae el líder del clan, pero la hija decide tomar las riendas del carruaje para finalizar la travesía, iniciando así un tránsito personal que le lleva a abrazar la libertad. Para moverse como un espíritu sin ataduras en un mundo de hombres, decide ponerse pantalones y cortarse el pelo, una decisión que no es bien recibida a su alrededor pero supone un cambio importante en su manera de posicionarse frente al mundo. De entrada, puede cabalgar mejor sobre el caballo, metáfora perfecta que subraya la búsqueda de identidad de un personaje con carisma que crece a medida que supera los obstáculos que irrumpen en su odisea particular.

Estamos, por tanto, frente a un western que se aleja de arquetipos, en lo formal y sustancial, mientras ofrece al espectador un paseo por la famosa conquista del Oeste, a través de sus llanuras monumentales y momentos históricos destacables. Dirige, con perspectiva femenina, el cineasta galo Rémi Chayé, responsable de la también estimable 'El techo del mundo', apoyándose en la inspirada música de Florencia Di Concilio, que fusiona hábilmente instrumentos de bluegrass con una orquesta sinfónica.

Una imagen de 'Calamity'.

Peripecias al galope, 'Calamity' consta de poco más de 80 agradecidos minutos que tienen la virtud de pasarse volando. Casi 60.000 dibujos imaginan la forja de la mítica Calamity Jane, centrándose en su juventud. Un personaje histórico, protagonista de mil y una leyendas, no todas reales. El filme pretende acercarse lo más posible a la verdad, tomando como fuente de información fiable la autobiografía de la intrépida vaquera, escrita bajo su dictado en 1896, y en las cartas que envió a su hija. Al no saber escribir, tuvo que pedir a otros que pusieran su vida por escrito. Ahora podemos conocerla en dibujos animados.