¿Qué vale más?

Por primera vez en mucho tiempo, según apuntan las encuestas, España podría quedar en un buen puesto en la 66º edición del certamen

Luis M. López
LUIS M. LÓPEZ Las Palmas de Gran Canaria

El próximo sábado 14 de mayo se celebra una nueva final de Eurovisión. Ese día es una de las pocas noches (creo que la única) que el pueblo perteneciente a la Unión Europea se reúne delante del televisor para ver al representante de su país.

Es cierto que a algunos países les va mejor que a otros. Algunos dicen que es cuestión de arte y otros que es cuestión de política (por aquello de que los países vecinos se votan unos a otros).

Por primera vez en mucho tiempo, según apuntan las encuestas, España podría quedar en un buen puesto en la 66º edición del certamen. Sin embargo, no nos confiemos, ya que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Además, el jarro de agua fría siempre nos lo llevamos.

La actuación de este año vino con polémica. Antes de que Chanel fuera elegida como nuestra representante hubo un grupo de chicas gallegas que se hacían llamar Tanxugueiras y que también tenían posibilidades de ganar. Pero la balanza se decantó hacia otro lado.

Esas chicas recibieron bastante apoyo por parte del público con miles de mensajes de ánimo en las redes sociales. Cuando se conoció el resultado la red social del pájaro azul ardió. Durante días el drama estuvo servido.

Tanxugueiras representaba la tradición, la diversidad y riqueza cultural de España frente al comercialidad musical de Chanel. Esa era la batalla.

Este sábado veremos el resultado. Nos mantendremos expectantes a ver que pasa.

Llevo 20 años viendo este festival y tengo que admitir que esta vez estoy dividido. ¿Qué vale más? ¿Seguir en la tendencia de la comercialización musical o romper el patrón con algo diferente que muestre la cultura de España?