Julia Varela pone voz en TVE al Festival de Eurovisión. / TVE

Julia Varela | Periodista

«Es seguro que vamos a quedar entre los diez primeros, pero la incertidumbre también cuenta»

Pone voz en TVE al Festival de Eurovisión, que esta noche celebra su primera semifinal

J. MORENO Madrid

Por séptimo año consecutivo, la periodista Julia Varela (Pontevedra, 40 años) se pone al frente, junto a Tony Aguilar, de las retransmisiones de Eurovisión para TVE. La locutora de las tardes de RNE ('Tarde lo que tarde') será la voz femenina de la primera semifinal del festival, que se emite esta noche a partir de las 21:00 horas por La 1 desde Turín, en la que se decidirá qué diez países pasan a la final del sábado. La representante española, Chanel, ya tiene su plaza garantizada por formar parte del conocido como 'big five'.

-¿Qué siente cuando llega el mes de Eurovisión?

-Este es mi séptimo año en Eurovisión y siempre, cuando llegan estas fechas, lo siento como una especie de ecuador en el año. Tengo ciertos nervios, pero con el paso del tiempo ya lo he naturalizado. Los 'eurofans' ya lo dicen a menudo: el año empieza y acaba con Eurovisión.

-¿Cada año se vive diferente?

-Hay cosas en común, claro, especialmente para mi trabajo, que es el de comentarista y es similar a otros años. Hay un trabajo de preparación, de guion, pero está claro que cada año la gala es diferente. Cada país impregna su estilo en Eurovisión y lo hace a su manera.

-¿Eurovisión cambia mucho de un país a otro?

-En lo importante, no. Eurovisión, como organización, asesora a los países a la hora de guionizar y montar las galas. La dinámica del concurso es siempre la misma, pero cada intervalo de cada gala depende del país que intenta impregnar su estilo, con su cultura y folclore. Pero la organización de Eurovisión lo está supervisando todo, porque tiene que ser un programa en el que haya emoción.

-Contó en la despedida a Chanel que comentaristas de otros países le dijeron que España estaba muy bien posicionada.

-Lo que noto, por comentarios de otros compañeros que me llegan, como Portugal o Alemania, es que la canción gusta. Dan ganas de moverse y bailar e imprime mucha alegría y diversión. Es una actuación muy completa. Este año, Eurovisión no tiene otra coreografía así de buena. Eso se valora y a la gente le gusta el tema. Cada uno va a defender lo suyo, pero en general los comentarios son positivos entre los países.

-¿Se atreve a pronosticar un puesto para Chanel?

-Yo creo que es seguro que quedamos entre los diez primeros. El algoritmo dice que entre el cuarto y noveno puesto. Las apuestas, a estas alturas y tras los ensayos, han colocado a Chanel en el quinto puesto. No creo que sea arriesgar decir que entre los diez primeros vamos a estar y eso sería bueno para España. Entrar en el 'top ten' sería muy positivo, pero también hay que contar con la incertidumbre del concurso. Eso es lo bonito, que a veces haya sorpresas.

-No estaremos poniendo las expectativas muy altas, ¿no?

-Las casas de apuestas sí que suelen acertar bastante. Tampoco me gusta afinar demasiado hasta ver los ensayos y a los artistas sobre el escenario. Me doy cuenta de que una canción funciona cuando la veo allí, desde la cabina. En Eurovisión suele pasar que muchas canciones, que llegan con muchas expectativas, luego se desinflan con los ensayos y otras, más discretas, son ese caballo oscuro que, de repente, dan la sorpresa. Le pasó a Conchita Wurst. Vamos a esperar.

Italia y Ucrania, favoritas

-¿Cómo es el día a día en la semana de Eurovisión?

-El trabajo de los comentaristas empezó ayer, lunes, día de ensayo de la primera semifinal. Nos dan los datos y nos comentan cómo va a ser el programa. Los comentaristas también ensayamos con un guion, que llevamos hecho desde Madrid, pero que allí lo vamos perfeccionando. Y al día siguiente, más ensayos, las semifinales y la final. Es un no parar. Casi nunca veo la ciudad a la que voy, doy un paseíto pero no descanso nada, porque son tres galas muy grandes.

-¿Desde cuándo lleva escuchando las canciones de Eurovisión?

-Cuando acaba el festival, nos damos unos meses de descanso y luego volvemos a empezar. A principios de año comienzan las finales de cada país y estamos muy al loro de todo, porque así ya sabes un poco a lo que te vas a enfrentar y lo que vas a comentar. Eurovisión es un trabajo de todo el año y más para las televisiones.

-¿Cuál es su canción favorita de este año?

-España, por supuesto. También me gusta mucho la canción de Italia y Ucrania, que va primera en las apuestas y este año lleva todas las de ganar por la situación de guerra en el país. El televoto le puede ayudar. Me gusta además Suecia y Reino Unido, y creo que habrá sorpresas cuando llegue la hora de la verdad en el escenario.

-¿Cree que la guerra en Ucrania puede colarse en el festival de alguna manera?

-Eurovisión no es un festival político. Rusia está expulsada por la guerra, pero es inevitable que el concurso no se vea afectado por una invasión que está en las puertas de Europa. Se va a colar, porque Eurovisión nació precisamente como respuesta a la II Guerra Mundial.

-¿Eurofan se nace o se hace?

-Creo que se hace. Veía Eurovisión desde niña, pero para llegar a ser eurofan hay que documentarse y hay que vivir el festival todo el año.

-Durante vuestro trabajo en la retransmisión, ¿os da tiempo para ir al baño o picotear algo, por ejemplo?

-Normalmente, las cabinas de televisión están elevadas sobre andamios o zonas con dos pisos de escaleras. Durante la gala en directo es muy difícil ir al baño. Y no cenamos nada, solo comemos un poquito antes o después. Con la emoción no tenemos hambre. Para los comentaristas, son tres horas superintensas.

-¿Y se cuida la voz de una manera especial?

-Intento dormir bastante bien y beber mucha agua, para estar hidratada. A las fiestas de Eurovisión procuro no ir porque se esfuerza mucho la voz y es el instrumento de trabajo que tenemos. Si te quedas sin voz, ¿cómo voy a comentar?