Crónica

Juntos pero no revueltos

02/07/2019

La de ayer no fue una sesión tan larga en duración como la inaugural, pero eso no le restó intensidad ya que declararon dos personas vitales en este procedimiento: la magistrada en excedencia Victoria Rosell y la fiscal de Delitos Económicos Evangelina Ríos. Ambas, mentes privilegiadas curtidas en mil batallas jurídicas, tenían que afrontar un envite totalmente diferente al que están acostumbrados, sentándose en el lugar de los testigos, sin togas y teniendo ellas que responder a las preguntas de las partes.

La antesala de estos auténticos platos fuertes la protagonizó Orlando Esteban, primo de Miguel Ángel Ramírez –a quien calificó como el «rey de la seguridad»– y que no dudó a la hora de sostener que era habitual que el empresario le pidiera dispositivos espías de grabación como el que usó en el despacho de Alba, alimentando así la tesis planteada por Alba de que el presidente de la UD Las Palmas «tiene grabado a medio edificio judicial».

«Alba salió junto a su enemiga íntima protagonizando así la imagen del día»

Tras este aperitivo llegó el turno de la fiscal. Ríos juró y perjuró que nunca conoció por el magistrado la existencia de su reunión con Ramírez, en contra de lo manifestado por el investigado, aunque también lanzó un torpedo a Rosell de quien dijo que pensaba que iba a archivar la causa contra el empresario durante su etapa en Instrucción 8. Una ristra de testigos para acabar la sesión matinal y, tras el almuerzo, el postre lo sirvió la diputada electa por Podemos. Ya antes del inicio de la vista oral declaró a los medios que no debía de ser interrogada por Alba y sus deseos se cumplieron ya que el cuestionario se lo realizó Pedro Ayala. Rosell, que en varias ocasiones llegó a sollozar «emocionada», dijo, se extendió en cada una de sus respuestas en la búsqueda de que su mensaje calara e incluso, llegó a ser reprendida por el presidente de la Sala para que se limitara a responder a las preguntas sin más adornos, aunque el mayor números de llamadas de atención se lo llevó la defensa.

Pero el gran momento llegó al final cuando Rosell, en vez de salir de la sala, se quedó charlando en la puerta con la abogada Idoia Mendizábal un buen rato. Alba, que pareció querer evitar el encuentro, terminó saliendo junto a su enemiga íntima protagonizando la imagen del día.