Opinión

¿Quién velará ahora por La Luz?

05/05/2019

Daba igual el día y la hora a la que llamaras a Germán Suárez en busca de declaraciones sobre cualquier tema, ahí estaba siempre él al otro lado del teléfono para atenderte con una amabilidad característica: «¿Qué pasa niña?» era su pregunta. A mí siempre me llamaba la atención que aquel hombre, uno de los empresarios más potentes de Canarias y de mayor relevancia, me atendiera con aquella naturalidad y cercanía. Nunca un mal gesto ni una mala respuesta.

Un día, recuerdo, llegué a comentárselo y tras soltar una sonrisa me dijo: «Es que soy de campo». Y era verdad, Germán tenía muchas cosas y una de ellas era su sencillez. Un gran valor que ha sabido transmitir a sus hijos y que, en mi opinión, ha sido clave para el éxito de Astican. «Nunca hay que creérselo, hay que seguir trabajando», me dijo en una ocasión su hijo Germán Carlos, que, estoy segura, sabrá llevar junto a su hermana Ana el timón de ese barco con el mismo éxito que su padre.

Germán Suárez no supo solo llevar con acierto Astican sino que fue durante más de cuarenta años el mayor valedor del puerto de La Luz. Ante cualquier decisión política que se tomara en contra de los intereses del puerto de Las Palmas, Germán Suárez no dudaba en descolgar el teléfono y poner en su sitio a cualquiera. En la CCE, el Círculo, la Cámara... Su aportación fue clave para que La Luz se convirtiera en el puerto referente internacional que es hoy. Su marcha deja una profunda tristeza en su familia y amigos, un gran vacío en la isla y una pregunta en el aire: ¿Quién velará ahora por La Luz?