Jaula y arco iris

Paco Tovar

06/05/2018

La Agrupación local del PSOE en Santa Cruz de Tenerife realizó en fechas recientes un más que merecido homenaje a Francisco Tovar Santos. Estuve puntualmente informado del mismo gracias a la amabilidad de Luis Beltri Baudet, vicesecretario del PSOE en la capital tinerfeña, que, además, me remitió un video con un resumen de las intervenciones, más que emotivas, de un acto que demostró generosidad, respeto y reconocimiento a una persona entrañable.

Paco Tovar, como la mayoría lo conocemos, es uno de los mayores referentes éticos de la izquierda canaria de los años setenta y ochenta del pasado siglo. De la siniestra noche de la dictadura y de los primeros pasos de una transición compleja y contradictoria, ni tan bella como algunos la pintan ni tan continuista con el régimen nacido de la guerra civil como se empeñan en señalar otros.

Un combatiente contra la dictadura franquista que pasó largas etapas en la prisión de Carabanchel por su militancia comunista. Primero en el PCE, después en OPI (Oposición de Izquierda) y finalmente en el PUCC, más tarde MIRAC. Que fue detenido en múltiples ocasiones, la última, si no recuerdo mal, en abril de 1977, casi en las vísperas de las primeras elecciones democráticas que se celebraron el 15 de junio de ese año.

Concurrió entonces por la primera ICU (Izquierda Canaria Unida), integrada por PUCC, PTE y ORT, encabezando su lista por la circunscripción de Santa Cruz de Tenerife. Y como casi todas las izquierdas revolucionarias de entonces se confirmó que había un abismo entre su hiperactivismo, su denodado trabajo sindical, vecinal o universitario, que a muchos les costó la cárcel e incluso la vida (como a Antonio González Ramos, compañero de filas de Paco, torturado y asesinado a finales de octubre de 1975 por el comisario José Matute), con su imbricación social.

Ni siquiera el PCE de Santiago Carrillo, liderado en Canarias por José Carlos Mauricio, que había tenido mucho más protagonismo que el PSOE en la lucha antifranquista, recogió los frutos esperados tras tantas décadas de sacrificio, de detenciones y de trabajo clandestino. El PSOE fue desde entonces la alternativa a la UCD, aunque habría de esperar hasta el año 1982 para que Felipe González llegara a La Moncloa. Nacía un bipartidismo (en el que UCD luego sería sustituida por la AP que se refundaría como Partido Popular) que se mantendría casi hasta nuestros días.

La UCD de Adolfo Suárez triunfó en el conjunto del Estado, apoyado en el carisma de su líder y en el miedo que aún persistía tras tantos años de obligado silencio. Pero sus resultados fueron aún más espectaculares en el caso de Canarias, donde se llevó más casi el 60% de los sufragios en aquellos primeros comicios. En los que apareció Pueblo Canario Unido (PCU), antecedente de Unión del Pueblo Canario (UPC), con unos modestos pero llamativos resultados, especialmente en Las Palmas de Gran Canaria.

UPC. Luego, a partir de 1979, Paco Tovar sería parte importante en la constitución de la UPC, coalición de la que era su representante legal en las islas orientales. Si en Gran Canaria la figura central era, sin lugar a dudas, el abogado Fernando Sagaseta, aunque alguno, midiendo mal sus fuerzas y actitudes, para su infortunio y desgaste, intentara competir con él en liderazgo y afecto de las bases que apoyaban al proyecto, con escaso o nulo éxito, en Tenerife ese lugar lo ocupaba Paco.

Pero los partidos que formaban la coalición prefirieron, por mayoría, colocar al frente de la lista de las generales al sabandeño Elfidio Alonso. Un candidato mucho más moderado pero que, al revés de lo que sucedería en Las Palmas con Sagaseta, no consiguió acta en el Congreso de los Diputados. Más tarde, tanto en las generales del 82 como en las primeras autonómicas, en 1983, UPC puso a Oswaldo Brito liderando sus respectivas planchas.

En aquel periodo, finales de los setenta y comienzos de los ochenta, fueron muchas las ocasiones en que Fernando y Paco compartieron espacio en charlas y mítines advirtiendo de los peligros de involución política, meses antes de que se produjera el 23F; o rechazando la entrada en la OTAN y reclamando la neutralidad del Archipiélago.

Más tarde, Paco abandonaría la actividad política y ocuparía puestos de responsabilidad, secretaría general y adjunto, en el Diputado del Común, con su viejo amigo y compañero de lucha antifranquista Arcadio Díaz Tejera al frente de la institución. Allí canalizaría también su vocación de servicio público, de defensa del interés general y de exigencia a las administraciones.

psoe. Ya en este siglo formó parte de la lista socialista al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 2003, llegando a ser portavoz de su grupo municipal en buena parte del mandato 2003/2007, en una corporación con mayoría absoluta de una CC que lideraba Miguel Zerolo.

En reiteradas ocasiones he señalado que la política canaria ha sido injusta con Paco. En sus dos etapas políticas. En la UPC y en el PSOE. Su formación, su capacidad intelectual, su cultura, sus estilos integradores y de búsqueda de acuerdos, merecían, en mi opinión, haber podido desarrollarse en el Parlamento de Canarias o en mayores responsabilidades.

Es muy posible que con ello perdiera Paco, que a lo largo de su trayectoria no encontró el justo reconocimiento a sus capacidades, entrega y buenos modos. Aunque, como se demostró en su homenaje, arropado por Patricia Hernández, Pablo Ródenas, Santiago Pérez, José Ángel Martín y Jerónimo Saavedra, entre otros, su cosecha sí que ha recibido los frutos de la amistad y del reconocimiento personal. Es una persona muy querida, justamente querida.

Pero, sobre todo, soy de los que desde hace años me encuentro plenamente convencido de que ha sido la política canaria, la partidaria y la institucional, la que –seguramente por mezquindad y sectarismo, por falta de altura de miras- ha perdido, y mucho, no aprovechando suficientemente a una persona con los valores que Paco Tovar ha mantenido, sin fisuras, a lo largo de toda su vida. Algo que nos debería hacer reflexionar.