'Soy mayor pero no idiota'

Por fin la injusticia y el maltrato que reciben las personas mayores por parte de administraciones y entidades financieras se convierte en reivindicación pública. El movimiento está en marcha para acabar con la exclusión tecnológica

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

La exclusión financiera que vienen sufriendo desde hace meses miles de españoles, sobre todo mayores, de la mano de los bancos que les obligan a utilizar la vía telemática o los cajeros para cualquier gestión -incluida la de sacar su propio dinero- y castigarles con sobrecargos en caso de no poder hacerlo y tener que recurrir al personal de la oficina ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en una reivindicación pública. Y ya era hora.

El cascabel al gato se lo ha puesto un hombre de 78 años de Valencia, médico jubilado, que ante las injusticias de un sistema que castiga a quien no se maneja con las nuevas tecnologías ha decidido dar un paso al frente y movilizar a todos los que se sienten maltratados. No solo son las entidades financieras quienes han dejado de lado a los mayores (también hay administraciones públicas que pasan del ciudadano y le desatienden si es incapaz de manejarse con el ordenador) pero de los bancos no tiene nombre cuando sacan tajada y hacen negocio con los ahorros de estas personas.

Así que este hombre ha puesto en marcha una campaña en change.org bajo el lema 'Soy mayor, no idiota', en la que solo unos días ha logrado la firma de más de 300.000 personas y subiendo.

Son muchos los ciudadanos enfadados por un sistema que les excluye, les aparta y les convierte en incapaces para poder gestionar su dinero, entre otras cosas. Es curioso como en sociedades en las que a los gobernantes se les llena la boca con la palabra inclusión y bajo esa bandera toman decisiones absurdas y ridículas -basta recordar a los miembros y miembras- no se mueva un dedo por acabar con una injusticia social de este calibre. La tecnología está muy bien y facilita la vida pero hay que tener en cuenta a esa parte de la población que, bien por falta de recursos o por dificultad, no pueden acceder o no se manejan con ella. Si no en lugar de sociedades inclusivas y cohesionadas tendremos fractura y desequilibrio social.

El promotor de la iniciativa ha escrito una carta al gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, reclamando su intervención. Ahora tiene la pelota en su tejado y confió en que de esta reivindicación pública, salga un cambio porque ya está bien.