La arista

Lo que está detrás de Negrín

19/05/2018

El fracaso de Santiago Negrín no es suyo. Él es parte del manejo de quienes lo nombraron, lo sostuvieron y le marcaron las tareas que debía ejecutar. Y esos no son otros que el presidente del Gobierno, Fernando Clavijo y Coalición Canaria, a los que hay que recordarles que fue Clavijo quien, siendo candidato a la presidencia del Gobierno, lo eligió y lo nominó como candidato de Coalición Canaria. Durante los años que ha durado el mandato, en toda esta truculenta historia, Negrín ha ejercido de brazo ejecutor en la Televisión de las decisiones del presidente del Gobierno, cuya responsabilidad ha obviado con sorna, haciendo mirar a todos hacia el Parlamento

La historia tiene trama, pero en Canarias la mentira política no tiene consecuencias salvo para los machacantes, como Negrín, del que, lo único creíble que ha escrito en su renuncia, es que su salud se ha resentido, pero no por la presión política o de la prensa, como le han comunicado los que sí lo han llevado al límite de sus condiciones físicas, psicológicas y hasta morales.

No me extraña la situación personal de Negrín, al final se ha visto de protagonista de una operación que no era suya en la que ha tenido que pervertir la realidad, retorcer la ley, bordeárla, y ya dirán los tribunales si incumpliría también desde el punto de vista penal. Negrín ha tenido que taparse la nariz para cumplir con los objetivos que le marcaron desde fuera sus supuestos amigos, los que ahora reniegan de él y se disponen a tirarlo en el pozo del olvido.

Retorcer la ley en Canarias es fácil. La impunidad que otorga el clientelismo facilita la operación. El Parlamento entregó a los responsables políticos una ley cuyo espíritu impulsaba a la independencia de la Tele, pero CC no estaba dispuesta a renunciar a ese botín e incumplir sus promesas, las hechas por su candidato a algunos lobbies en su campaña, y decidió, desde el minuto uno, instrumentalizar la ley y apropiarse de la gestión de la Televisión desde el partido y el Gobierno, que, como sabemos, en el nacionalismo es lo mismo. El resultado es que la Televisión que nació para ser independiente, se ha convertido, por obra y gracia de este Gobierno, en la más manipulada, la más intervenida, la más instrumentalizada y la peor gestionada.

La ley obviada, incumplida, el Consejo Rector desecho, la imagen pública destrozada, las audiencias por los suelos, el prestigio perdido, la señal a punto de irse a negro, los trabajadores en peligro de perder sus puestos de trabajo, el sector audiovisual seriamente tocado, y el concurso de los informativos en punto muerto. ¿Se puede hacer peor? Imposible, y si esto se hace así, con tal descaro, qué no se hará en las zonas de sombras de este Gobierno y en las de oscuridad absoluta ?.

La dimisión de Negrín tampoco es un acto suyo, ni inocente, como ha declarado al Parlamento. Ha sido impulsado por los que están detrás, por los guardianes de los objetivos de Clavijo, y se trata de un elemento más de la estrategia para evitar que sea Videoreport la legítima adjudicataria del concurso de los informativos. La dimisión de Negrín deja el concurso sin órgano de adjudicación, sin nadie que firme el contrato y a la tele al borde de irse a negro y a sus trabajadores en las puertas de las oficinas de empleo. Negrín mintió una vez más al Parlamento en su carta de renuncia. Retuerce la verdad al argumentar que la demostración de la transparencia de los concursos que convocó derivaron en la adjudicación a Videoreport. Tendrá que recordar bien la verdad de lo sucedido, una verdad que consta ante notario y grabada. No debe olvidar, ahí están como pesadillas, los fallos de otras empresas en la manipulación de los sobres y el cambio radical de criterio jurídico una vez adjudicado a Videoreport el concurso. Ese cambio de criterio, de defender con uñas y dientes ser competente para convocar y adjudicar un concurso, a dudarlo y dejarlo en manos de la Justicia, de la que ya sabía que le diría que no. Ese cambio evidencia toda la perversión de una estrategia encaminada a perjudicar a Videoreport Canarias, a sus trabajadores y a sus accionistas.

Coalición Canaria tratará de sepultar la desastrosa gestión de Negrín, el intervencionismo y la manipulación, pero la responsabilidad de éste no acaba con la dimisión, es muy posible que tenga que responder mucho más allá del cargo, ante la sociedad canaria a la que se ha engañado vilmente desde el mismo corazón del Gobierno y ante los tribunales, con responsabilidades personales, no cobijadas en el dinero público, ni en la impunidad de la que presume este Gobierno y los que lo apoyan.