Cuentos Chinos

La valentía, en el juzgado

14/03/2019

Ha sido una semana muy intensa en lo que actividad informativa en el área de tribunales se refiere. Comenzó con la continuación del juicio que sentaba en el banquillo a la mujer de nacionalidad china acusada de asesinar a su propio hijastro de nueve años a palos. Uno de los casos más intensos y duros que se recuerdan en la provincia, dicho incluso por los propios actores protagonistas del mundo judicial. Los testimonios, tanto de la mujer como de su pareja sentimental y padre biológico del menor, fueron devastadores y cargados de emotividad en ella y frialdad en él. La asesina, no paró de llorar en todas las sesiones y, lejos de intentar defenderse, se esmeró en pedir perdón a todos los asistentes a la sala, incluida a la madre biológica que había venido desde Mallorca a ver el juicio. A ella se dirigió utilizando en chino su último turno de palabra. El contenido del alegato solo lo saben ellas pero a buen seguro que no le quitará la angustia de haber perdido a su pequeño de forma salvaje. El padre, mientras, aceptó la pena que le imponga el magistrado Miguel Ángel Parramón, aunque su discurso fue tan frío como, probablemente, el sandwich de mortadela que se comió cuando llegó a su casa custodiado por la policía y vio el cuerpo de su hijo tendido en la cama...

«Queda que la Justicia haga su trabajo y que, aquellos que dicen que lo sabían, lo cuenten en un juzgado»

Pero de este procedimiento me queda una espina clavada que no es otra que la posible responsabilidad de las instituciones a la hora de custodiar y velar por la seguridad del menor. El colegio detectó 62 faltas de asistencia en pocos meses de curso y... ¿nadie actuó? ¿Por qué el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no activó el protocolo de absentismo escolar? Son dudas que quedaron en el aire tras cuatro intensas sesiones de vista oral, pero habrá que esperar a la redacción de la sentencia para determinar si hay base legal para que las partes, fiscalía y acusación particular, piden acciones contra el Consistorio como ambos anunciaron en sus informes finales.

Y otro de los focos informativos de la semana ha estado en el médico que, presuntamente, abusó de numerosas pacientes en su consulta de Canalejas. En este caso, sí que se activaron las alarmas por parte del Servicio Canario de Salud, que investigó los casos, remitió información a la Fiscalía e incluso hizo porque las presuntas víctimas denunciasen en sede policial. Son hechos deleznables, de alguien que, presunción de inocencia por delante, podría haber cometido de forma repetida a lo largo del tiempo. Ahora solo queda que la Justicia haga su trabajo y que, aquellos que dicen que sabían lo que pasaba, tengan la valentía y lo cuenten donde tiene que ser: en un juzgado.