Jaula y arco iris

¿De qué se ríe?

15/05/2019

Es uno de los más recordados poemas del inmortal Mario Benedetti. Y la misma pregunta, ¿De qué se ríe?, cabe hacerle al presidente Clavijo tras finalizar la legislatura y encontrarnos en plena campaña para las elecciones autonómicas del próximo 26 de mayo. Porque solo en un ejercicio de masoquismo (o peor, de sadismo) se puede encontrar alguien satisfecho con una Comunidad que continúa con negativos parámetros que nos colocan entre las más pobres y desiguales del Estado español.

Sé dónde estamos y las dificultades que tenemos en los más diversos ámbitos, algunas de ellas corregidas en el último período por instrumentos como el REF. He seguido la política autonómica desde la instauración de la autonomía y soy plenamente consciente del débil punto de partida del autogobierno con relación a la educación, a la sanidad o a las infraestructuras públicas. Y, asimismo, reconozco los avances experimentados desde esa primera mitad de los ochenta hasta hoy. Como les ha ocurrido a otras nacionalidades y regiones.

Pero me resisto a pensar que no somos capaces de avanzar al ritmo de las otras comunidades. Que, en diversos aspectos, no solo no nos acercamos a la media española, sino que nos alejamos año a año. Este es el caso de la renta per cápita. En el año 2000, Canarias tenía el 97,7% de renta media estatal. Es decir, estábamos a solo 2,3 puntos. En el 2005 ya habíamos descendido al 90,29% y ahora estamos ya en el 81,3%, por tanto, la brecha se ha abierto y nos encontramos a 18,7 puntos de la media española. Y todo apunta a que lejos de reducirse, en los próximos años continuará ampliándose.

Y esta negativa circunstancia no solo se explica por el crecimiento poblacional. Desagregando el aumento de población también retrocedemos porque año a año nuestro PIB crece menos que el español, por mucho que algunos propagandistas locales digan lo contrario. Y, con ese panorama, nos alejamos de la convergencia en riqueza con el conjunto de España. Somos más pobres, vamos.

«Con relación a los niveles de pobreza, la tasa AROPE sitúa a Canarias con el 40,2% en 2017, frente al 26,6% estatal».

No pretendo, del bolichazo, alcanzar los niveles de calidad de vida de Madrid, País Vasco o Navarra. Ni sus salarios. Ni sus datos de empleo. Ni su reducida pobreza. Ni sus bajos niveles de abandono escolar. Son distintas situaciones, condicionantes y procesos históricos. Pero sí que estemos en torno a la media estatal en bienestar, en equidad, en servicios públicos.

No lo estamos en empleo. El 21% en la última Encuesta de Población Activa (EPA), la correspondiente al primer trimestre de este año 2019, un punto más que en el registro anterior. Por tanto, 6,3 puntos más que la media estatal. Ni en los 81.360 hogares de las Islas que tienen todos sus miembros en paro, un 12,4%, lo que supone 4,3 puntos por encima de la media española. Ni en los desempleados que ya no cuentan con prestación alguna, un 48,4% frente al 42% del Estado.

Otro tanto sucede con los salarios brutos. Según el último dato del INE, de 2017, Canarias, con 1.607 euros/mes se coloca la segunda por la cola, solo mejor que Extremadura. A 282 euros de la media estatal (1.889) y a casi 600 de lo que cobran en Euskadi o Madrid. Pero es que, además, estamos 190 euros mensuales por debajo de la otra comunidad esencialmente turística, Baleares, brecha que aumentará tras los acuerdos de concertación en esa comunidad.

Respecto al coste salarial por comunidades, el dato del IV trimestre de 2018 ofrecido por el INE coloca a Canarias la penúltima, con 1.726,51 euros, con una media estatal de 2.039,01. Baleares ya supera esa media, con 2.054,32 euros.

Con relación a los niveles de pobreza, la tasa AROPE sitúa a Canarias con el 40,2% en 2017, frente al 26,6% estatal, es decir 14 puntos más que la media y segunda comunidad en pobreza. Y la labor del correspondiente comisionado gubernamental ha sido completamente estéril ante un asunto de enorme gravedad y que no admite posponer la adopción de soluciones.

«En educación en el último período se ha incrementado el abandono escolar temprano»

Pero como no solo de pan vive el hombre y la mujer, echemos una visión a los servicios públicos. En educación en el último período se ha incrementado el abandono escolar temprano, estamos a la cola en la oferta de educación infantil cero-tres años (clave para reducir desigualdades y conciliar) y el Gobierno ha incumplido durante toda la legislatura con el mandato de la Ley Canaria de Educación en materia de financiación del sistema. Estamos en el 3,63% del PIB cuando debiéramos andar por el 4,25%, con el objetivo del 5% en 2022.

En Sanidad tampoco podemos tirar muchos voladores. Son permanentes las quejas de usuarios y profesionales por las carencias que llevan a mantener las mayores listas de espera del Estado, con las urgencias hospitalarias saturadas y con un alto grado de insatisfacción ciudadana, que coloca a la sanidad por encima del desempleo como problema. Y, en fin, en la aplicación de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia venimos suspendiendo de forma rotunda en la evaluación que periódicamente realiza la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Con el consiguiente daño infligido a las personas dependientes y a sus familias.

Por todo ello, por el desempleo y la pobreza, por los déficits en los servicios públicos fundamentales, a pocas semanas de la celebración de los comicios autonómicos me sigo preguntando, como en el poema de Benedetti, de qué se ríe el presidente Clavijo, de qué se ríe. Vistos los resultados de su gestión más que una amplia y electoralista sonrisa debiera estar solicitando disculpas por la oportunidad perdida y por ser incapaz de que Canarias reduzca sus múltiples retrasos con relación a la media española.