...y los gatos tocan el piano

Conviene no dormirse

12/03/2018

El trabajo que durante muchas décadas ha realizado el movimiento feminista se tradujo el jueves en una manifestación de millones de personas como cierre de la jornada de huelga feminista. Mujeres y hombres -muchísimos hombres- que han tomado conciencia de la injusticia de la discriminación y el gravísimo problema de la violencia machista.

A los detractores, este éxito les ha cogido a contrapié. Rajoy, que hace unas semanas dijo que la brecha salarial era cuestión privada, se colgó a última hora un lazo lila en la solapa. Es el mismo sujeto que mantiene congelados 200 millones de euros para los programas contra la violencia machista. Su socio, Albert Rivera, ha vuelto a expresar su natural machismo al ofrecerse para liderar el «feminismo transversal». Más le valdría leer algo del tipo Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes y, si cala, subir el nivel abordando la extensa literatura sobre un movimiento que existía décadas antes de que él naciera.

Debido a esta ominosa presencia de Rajoy y Rivera en lo que ellos interpretan como mero caladero de votos, conviene no dormirse en los laureles del 8M. Los sobeteos en las guaguas, el acoso en el trabajo y la angustia de millones de mujeres que vuelven a casa tras una noche de fiesta no han desaparecido. Nada de esto les ha importado antes ni les va a importar a partir de ahora, más allá de las cuatro medidas cosméticas orientadas a domesticar a las mujeres. De la misma manera que portadas y programas radiofónicos y de televisión sin mujeres no van a arreglar, sino a enmascarar, la obscena dominación masculina que sigue existiendo en los medios de comunicación.