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Sánchez reivindica ante el PSOE la «valentía» de su política para Cataluña

El jefe del Ejecutivo defiende en un Comité Federal sin críticos que la opinión pública vira a su favor

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

Pedro Sánchez se subió al estrado en la sala el hotel madrileño que acogió, este sábado, el primer Comité Federal del PSOE presencial en más de un año y fue recibido, de inmediato, con un aplauso cerrado. El gesto simboliza el cierre de filas de su partido con la decisión de conceder los indultos a los líderes del 'procés' condenados por sedición aun en contra de sus promesas electorales. No fue una sorpresa porque hace tiempo que apenas existe discrepancia interna y el único dirigente socialista que se mantenía firme en su oposición a la medida, el presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, no acudió al encuentro por estar convaleciente tras ser operado este mismo viernes de una mano.

En la dirección del PSOE sostienen que el curso político ha acabado para ellos mucho mejor de lo que esperaban cuando, aún conmocionados por el catastrófico resultado obtenido en las elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid, el presidente del Gobierno anunció su intención de perdonar las penas de cárcel a los dirigentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo apenas año y medio antes. Creen que la sociedad ha asumido con más naturalidad de lo que cabía esperar la medida a la vista del modesto impacto tanto de la manifestación de Colón, respaldada por PP, Vox y Cs, como de la recogida de firmas organizada por los populares contra la medida. Y el apoyo de sindicatos, empresarios, obispos y cabeceras internacionales como el 'Financial Times', 'The Washington Post' o 'Le Monde' contribuyen a su sensación de alivio.

Los socialistas no niegan, en todo caso, que la mayor parte de las encuestas, fuera de Cataluña, daban cuenta de una opinión pública ampliamente contraria al controvertido perdón y que ese rechazo puede permanecer latente. Sánchez trató de exorcizar ese temor durante una intervención en la que, con tono optimista, también se refirió al éxito de la estrategia de vacunación y la próxima llegada de los fondos de recuperación europeos para dibujar un futuro prometedor para España. «Nuestra organización representa una forma digna de patriotismo –argumentó–, una actitud valiente para asumir las decisiones más difíciles pero también más necesarias para nuestra sociedad y una mirada larga y profunda para impulsar los cambios».

El jefe del Ejecutivo insistió en que esa «valentía» ha quedado demostrada en distintos momentos a lo largo de la historia del partido, desde Juan Negrín –al que se refirió para relatar cómo desde el exilio, en 1948, se enfrentó incluso a muchos de los suyos para reclamar que la España franquista fuera incluida en el Plan Marshall– a la reconversión industrial de los 80 o la modernización del Ejército, bajo el liderazgo de Felipe González o la retirada de la guerra de Irak, ordenada por José Luis Rodríguez Zapatero, y el fin del terrorismo de ETA tras el 'proceso de paz'. E hizo una alusión directa al peso de los sondeos. «En vísperas de la aprobación del matrimonio del mismo sexo, el 40% de los españoles estaba en contra; 13 años más tarde lo está en el 7%», subrayó.

Serenidad vs ruido

Sánchez argumentó además que la sociedad española ha demostrado tener una «capacidad extraordinaria de transformarse y asumir con convicción nuevas realidades» y alegó que su decisión de «incluir a quien había decidido excluirse del diálogo» ya está teniendo efectos. «La serenidad empieza a imponerse al ruido interesado, las mesas petitorias dejan espacio a los argumentos», tranquilizó a los suyos. Tras alegar que «el PSOE siempre ha amado a España», admitió también que los indultos no serán la panacea para acabar con las demandas del secesionismo pero esgrimió que también quienes se oponen a ellos reconocen que la cárcel no iba a resolver la «crisis de convivencia». «Y también sabemos mejor que nadie el valor que representa dar el primer paso», dijo. Ahora, después de lo que definió como una clara muestra de «empatía», los socialistas creen estar armados de razones para poder exigir a la Generalitat que dé el siguiente.

A su llegada al Comité Federal, el exministro de Sanidad y líder de la oposición catalana, Salvador Illa, reiteró su demanda al presidente Pere Aragonés para que convoque una mesa de partidos catalanes. «Ya lo hizo Torra. No entendemos por qué todavía no lo ha hecho él», reprochó. Esquerra replica que la mesa de partidos es el propio Parlamento de Cataluña, Pero Sánchez insistió.

El jefe del Ejecutivo alegó que la pandemia ha probado que el mundo es interdependiente y que «la independencia es algo del silgo pasado» y prometió que no se plegará a las exigencias del secesionismo. «Es evidente que en democracia tenemos que escuchar cosas que no nos gustan, que nos incomodan, pero de igual modo los independentistas van a tener que escuchar y mucho nuestras convicciones, que son profundas, y nuestra voluntad inequívoca de construir un proyecto yendo de la mano, unidos como catalanes, españoles y europeos».construir un proyecto yendo de la mano, unidos como catalanes, españoles y europeos».