Susana Díaz. / EFE

Adiós a la antaño temible Susana Díaz, sin aplauso de despedida

La expresidenta andaluza escenificó esta semana junto a su sucesor Juan Espadas su nula voluntad de ser ya una piedra en el camino

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

El Comité Federal de este sábado no solo sirvió para escenificar el cierre de filas del PSOE con la estrategia de Pedro Sánchez para Cataluña. La reunión cumplió también con el formalismo de aprobar la organización del próximo Congreso del partido los días 15, 16 y 17 de octubre en Valencia y para abordar el calendario de los congresos regionales que se celebrarán a continuación y en los que Pedro Sánchez aprovechará para terminar de configurar, aún más, un partido a su medida.

La formación era ya prácticamente una balsa de aceite desde que el hoy jefe del Ejecutivo se impuso a Susana Díaz (y a Patxi López) en las primarias a la secretaria general del partido contra los principales barones y la mayor parte de los dirigentes históricos, en 2017. Pero la derrota de la expresidenta de la Junta de Andalucía el pasado 13 de junio en las primarias para elegir candidato electoral contra Juan Espadas han terminado de allanar el camino para un congreso que promete ser un paseo militar.

Díaz, a la que se llegó a amenazar con adelantar los trámites de las elecciones internas si no facilitaba ya su relevo, escenificó esta semana junto al alcalde de Sevilla su nula voluntad de ser ya una piedra en el camino y su conformidad con un calendario que le apartará de las responsabilidades orgánicas este mismo mes. Pero ayer ya ni siquiera acudió a despedirse el Comité Federal, en el que su sucesor ofreció su primer discurso como líder.

El incómodo silencio que se hizo en la sala cuando Sánchez agradeció a la que fuera su gran rival los años de trabajo por el partido fue la muestra más evidente de hasta qué punto fue una muestra de hasta qué punto el actual PSOE castiga la disidencia. El jefe del Ejecutivo hizo una parada a la espera de un aplauso que nadie osó iniciar.

En principio, en todo caso, el presidente del Gobierno no hará nada para descabalgar de la secretaría general a los pocos dirigentes críticos que, como el castellano manchego Emiliano García-Page o el aragonés Javier Lambán son también presidentes de comunidad autónoma.

Nuevos rostros

Donde sí se espera batalla es en Galicia. Ferraz cuenta ya con que habrá una candidatura «potente» para sustituir a Gonzalo Caballero después de los malos resultados cosechados en las últimas elecciones, en las que no solo perdió contra el popular Alberto Núñez Feijóo, sino que fue superado por el BNG.

El relevo en la federación madrileña, dirigida por una gestora a raíz de la también contundente derrota del 4 de mayo, está aún abierto aunque en su día se especulara con el nombramiento de la actual portavoz en la Asamblea y responsable, junto a Lina Gálvez, de la ponencia marco del congreso federal, Hana Halloul.

Otros dos territorios donde Ferraz no descarta cambios, a la espera de alcanzar un acuerdo, son Euskadi y, eventualmente, Cantabria.