Luis Barcenas, extesorero del PP. en una. imagen de archivo durante una visita a los Juzgados de la Plaza de Castilla, en Madrid. / Reuters

Interior espió durante dos años al entorno de Bárcenas por encargo del PP

Los seguimientos a su mujer y abogados movilizaron a 71 agentes y se intensificaron tras la destrucción de los ordenadores de la sede de Génova

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

El Cuerpo Nacional de Policía llegó a movilizar durante dos años a 71 agentes por encargo del Partido Popular para saber hasta dónde estaba dispuesto a llegar Luis Bárcenas en su cruzada contra su antigua formación una vez el extesorero ya había hecho pública la existencia de una contabilidad B del PP.

Según los documentos sobre la 'operación Kitchen' que constan en el sumario de la última etapa de Gürtel que ahora han visto la luz, el comisario José Villarejo y sus colaboradores más cercanos no dudaron en usar los medios del cuerpo para cumplir con el encargo de los responsables populares y pusieron a trabajar en esta misión a funcionarios del Área Especial de Seguimientos, un equipo adscrito a la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) dirigida entonces por Enrique García Castaño, 'El Gordo', investigado en la causa y persona de confianza del propio Villarejo y del entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, también imputado en esta pieza por el espionaje ilegal al extesorero y su familia.

Según se infiere de la cronología de los documentos del sumario, el miedo en el PP a que Bárcenas siguiera tirando de la manta se desató a inicios de 2013, poco después de que el 18 de febrero de ese año, según el extesorero, empleados del partido entraran en su despacho de la calle Génova y destruyeran sus ordenadores, y coincidiendo con el ingreso en prisión del propio Bárcenas en junio de ese mismo año.

Con el exsenador entre rejas, Villarejo ordenó dirigir durante 2013 y 2014 las pesquisas al entorno más cercano del preso por si éstos se guardaban algún 'as' en la manga y anticiparse a cualquier movimiento que pudiera perjudicar al PP. El principal objetivo de los seguimientos parapoliciales fue la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, apodada 'La Rubia' por los agentes encubiertos, y que fue sometida durante meses a un estrecho marcaje, hasta el punto de describir cada día la ropa que llevaba («viste camisa blanca con flores rojas en la parte delantera y pantalones rojos«), qué bolso portaba, dónde se dirigía, quién la acompañaba…

Los agentes pagados con dinero público y que Villarejo usó para cumplir con el encargo de los seguimientos de 'Kitchen' también siguieron al hijo de Bárcenas e Iglesias, Guillermo, e incluso controlaron las visitas de la familia a la cárcel de Soto del Real para visitar al extesorero.

Además del entorno cercano de Rosalía Iglesias, el operativo de seguimiento se centró sobre otras personas como: el abogado Javier Gómez; la mujer de éste, la también abogada María Dolores Márquez de Prado; o la socia de Iglesias, Belén Rivas.

A pesar de que Villarejo se había encargado de 'fichar' como confidente al propio chófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos, por 2.000 euros mensuales, el operativo parapolicial también sometió a vigilancias al 'chivato'. Los documentos del sumario revelan que Ríos llegó a tener casi una relación empresarial como 'soplón' con Villarejo, hasta el punto de que pasaba tickets de aparcamientos, restaurantes o taxis que cobraba a parte de su sueldo como confidente.

De los fondos reservados

El dispositivo de espionaje costó al menos 53.266,22 euros, una partida procedente de los fondos reservados de Interior durante la etapa de Fernández Díaz. José De la Mata, instructor del 'caso Gürtel', amplió su investigación en diciembre de 2018 tras conocerse el hallazgo de estos documentos. Según el juez, las diligencias han podido acreditar un total de 25 pagos entre julio de 2013 y mayo de 2015 en relación con la colaboración prestada por el chófer Sergio Ríos, captado por los mandos de la trama para que espiara e informara de los movimientos del matrimonio. Al finalizar su cometido ingresó en la plantilla de la Policía.

Los informes policiales sobre los seguimientos a Bárcenas que ahora han visto la luz insisten en que el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy conoció el desarrollo de la 'operación Kitchen'. Los agentes sostienen que el dispositivo parapolicial de espionaje a Luis Bárcenas «estuvo coordinado» por el 'número dos' del Ministerio del Interior, Francisco Martínez, «con conocimiento del 'Asturiano'», el apodo que los policías investigados daban a Rajoy.

La referencia al exlíder del Partido Popular se hace en un momento concreto del informe, sin dar más detalles, en el que se analizan los «proyectos» del excomisario preso José Manuel Villarejo.