Restos de material antidisturnios. / RC

Marlaska vuelve al uso masivo de material antidisturbios en las vallas tras la tragedia del Tarajal

La Guardia Civil admite que en el salto a Melilla hizo una utilización «proporcionada» de ese arsenal disuasorio que había sido restringido al máximo después de los ahogamientos de Ceuta de 2014 | Un diputado de EH Bildu publica desde la valla balas de fogeo, pelotas y botes de gases recogidos en el lado español

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

La Guardia Civil vuelve a usar de manera masiva material antidisturbios en las vallas de las ciudades autónomas . Es más, lo hizo el pasado 24 de junio durante el asalto de más de 2.000 inmigrantes al vallado de Melilla, que acabó con entre 23 y 37 subsharianos muertos en el lado marroquí de la frontera, según difieren las diferentes estimaciones. El uso de pelotas de goma para frenar las avalanchas humanas en los perímetros de Ceuta y Melilla en teoría, según el Ministerio del Interior, había sido restringido a situaciones extremas después de la tragedia del Tarajal el 6 de febrero de 2014, en Ceuta, cuando 15 inmigrantes murieron ahogados mientras los efectivos del instituto armado disparaban a su alrededor pelotas de goma.

Diferentes fuentes de la seguridad del Estado admitieron hoy que efectivamente la Guardia Civil hizo uso de «este arsenal disuasivo» durante la violenta avalancha del pasado meses, después de que el diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, desplazado a la ciudad autónoma para entrevistarse con asociaciones de defensa de derechos humanos a raíz de la tragedia y visitar el perímetro, denunciara este lunes y desde la misma frontera que diez días después de los sucesos había en la parte española «centenares» de vainas rojas de fogueo de las usadas habitualmente por la Guardia Civil para disparar botes y pelotas de gomas.

La versión de Interior a este periódico sobre la denuncia del parlamentario del partido socio de Gobierno es que «la Guardia Civil actúo en todo momento con pleno respeto a la legalidad y con criterios de proporcionalidad, tanto en el plano operativo como en el del material utilizado».

Todos estos proyectiles rojos que sirven para municionar las armas antidisturbios –explicó el diputado- se encontraban concentrados en los 200 de metros de vallado correspondientes al paso de Barrio Chino, donde se produjeron las refriegas con las fuerzas de seguridad y las avalanchas que el 24 de junio acabaron con la vida de los inmigrantes. Hasta ahora, todas las grabaciones publicadas apuntan a que todos los fallecidos se produjeron en lado marroquí, en el paso de Barrio Chino de Nador.

En esa misma zona exacta pero en lado español de la valla, según el diputado, también encontró «innumerables» bolas de caucho y botes de humo, cuyas fotos publicó en redes sociales.

Diversos responsables policiales confirmaron a este periódico que, efectivamente, en los últimos meses, y al menos en Melilla, se está volviendo a hacer un «uso extendido» de material antidisturbios, cuya utilización se había ordenado restringir «al extremo» tras la llegada de Fernando Grande-Marlaska a Interior. Ya el pasado marzo, explicaron estas mismas fuentes, el uso de este arsenal impidió un asalto masivo a Melilla. La única novedad con respecto a los gobiernos anteriores es que ahora es necesaria la autorización de la Delegación del Gobierno para disparar gases o pelotas. Un permiso que en algunos círculos de la Guardia Civil, que reclaman mayor permisibilidad con el uso de este material para poder enfrentarse a inmigrantes cada vez más violentos y organizados, se ve excesivo y poco «operativo».

La pasada semana Iñarritu ya tuvo un acalorado cara a cara con Fernando Grande-Marlaska en el pleno de control en el Congreso de los Diputados, después de que el parlamentario abertzale denunciara la presencia de agentes marroquíes en el lado español durante la tragedia de Barrio Chino para ayudar en las 'expulsiones en caliente'. El ministro negó tajantemente este extremo a pesar de los vídeos publicados en los que se aprecia a fuerzas marroquíes, armadas con los habituales bastones de madera, moviéndose codo con codo con policías nacionales y guardias civiles en la parte española.