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Enrique Serbeto y Patxi Fernández

Jueves, 23 de marzo 2023, 03:20

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Las presiones de última hora de Alemania e Italia han obligado a la Comisión Europea a dar marcha atrás en la prohibición de los coches con motor de explosión en 2035 como había sido decidido en el Parlamento. Un documento al que ha tenido acceso ABC propone ahora crear una nueva categoría de vehículos en la que se incluirían aquellos con motor de explosión que solamente puedan funcionar usando combustibles sintéticos neutros en carbono, es decir, e-fuels.

El Gobierno alemán se había negado a ratificar el último trámite para aprobar definitivamente la reglamentación de vehículos a motor y que establece que a partir de 2035 solo se podrían vender y matricular coches eléctricos. A Alemania se unió Italia primero y la República Checa después, de modo que se podía formar un grupo lo bastante grande como para bloquear la aprobación con sus votos dentro del Consejo.

La Comisión y el resto de países recibieron este cambio de posición de Alemania con bastante contrariedad, sobre todo porque además se había desencadenado como una iniciativa impulsada por uno de los componentes de la coalición de gobierno en Berlín, el partido liberal (FPD), que es el más pequeño de los tres que lo componen. Sin embargo, en los medios políticos europeos también ha tenido cierto impacto en los últimos días el resultado electoral en Holanda, país de origen del vicepresidente Frans Timmermans, que es el principal responsable de la aplicación de las leyes del «pacto verde» dentro de la UE. La espectacular victoria del Partido de los Campesinos se ha interpretado como una advertencia del desasosiego que empieza a hacer mella en las sociedades europeas ante la aceleraración de las leyes sobre neutralidad climática y la transición energética.

Lo que pedía Alemania era una declaración de la Comisión en la que se comprometía a revisar antes de 2030 la decisión de prohibir los motores de explosión, precisamente para dar tiempo a saber si la tecnología de los combustibles alternativos tiene futuro o no.

El borrador que la Comisión Europea ha preparado especifica que los vehículos con motor de explosión que se quieran comercializar a partir de 2035 deberán contar con un sistema para indicar que están utilizando efectivamente e-fuel y otro que impida arrancarlos en caso de que estén usando combustibles convencionales como gasolina o diésel.

Hasta ahora, la Comisión había considerado que los combustibles sintéticos serían demasiado caros y poco eficientes en relación a la electricidad y se había negado hasta ahora a incluirlo en la lista de las tecnologías autorizadas en Europa. Pero algunos fabricantes han señalado su intención de fabricar este tipo de productos fuera de la UE para poder seguir produciendo motores de explosión.

La Comisión Europea había lanzado su paquete de medidas «Fit for 55» en julio de 2021 y hasta ahora solo se habían salvado de la prohibición de vender motores de explosión aquellos constructores que producen menos de mil coches al año, lo que limitaba este privilegio a las grandes marcas de coches superdeportivos de lujo. Por ello se llamó la «enmienda Ferrari».

La nueva propuesta debe ser aprobada por todos los demás países y aún queda por definir técnicamente las características de los combustibles sintéticos y que estas permitan su producción en condiciones de rentabilidad. Si se consolida el cambio, las marcas que quieran preservar la vieja tecnología de los motores de explosión tienen un camino por delante para desarrollar tanto los combustibles sintéticos, que serán distintos a los biocombustibles, y también los sistemas para que el coche no pueda utilizar en ningún caso hidrocarburos convencionales. La principal ventaja es que ya existe un desarrollo incipiente de los combustible sintéticos para la aviación, cuya electrificación es hoy por hoy imposible.

Los combustibles sintéticos (metano, queroseno o metanol), son productos en forma gaseosa o líquida que se producen utilizando solamente electricidad renovable o descarbonizada (nuclear). Teniendo en cuenta todo su ciclo de producción y utilización, su huella de carbono debe ser neutra en comparación con la de los combustibles tradicionales derivados del petróleo e incluso pueden utilizar el CO2 como materia prima.

Un método alternativo de producción de petróleo crudo sintético es la coelectrólisis de agua y CO2 a alta temperatura. Al no requerir el aporte de hidrógeno renovable, el uso de CO2 simplificaría en teoría su fabricación, lo que se considera que podría reducir en un tercio los costes de producción. Sin embargo, la tecnología aún no está muy madura y la mayoría de los proyectos iniciales están optando todavía por la producción de hidrógeno por electrólisis a baja temperatura en su primera fase. La primera factoría del mundo que produce combustibles sintéticos empezará a funcionar el mes que viene en Chile, impulsada por el constructor alemán Porsche. La factoría de «Highly Innovative Fuels» producirá los primeros 130.000 litros de e-fuel a partir de energías completamente renovables.

Unos 210 euros el depósito

La organización ecologista Transport & Environment (T&E) ha advertido de que los combustibles sintéticos que el Gobierno alemán pide incluir en el marco de las negociaciones para la prohibición de la venta de los vehículos de combustión en la Unión Europea para 2035 incrementarían el coste medio de llenar un depósito hasta los 210 euros.

Según un análisis elaborado por T&E, la gasolina sintética podría costar más de 2,80 euros por litro en 2030, un 50% más que la gasolina normal actual, debido a su «complejo proceso de producción», el cual consume «mucha energía».

Así, los cálculos de la organización apuntan que repostar con gasolina sintética costaría a un conductor medio al menos 2.300 euros al año.

Además, la organización ha hecho hincapié en que permitir la venta de coches de combustión con este tipo de combustibles sintéticos más allá de 2035 «desplazaría las ventas de hasta 46 millones de coches eléctricos de cero emisiones para 2050».

Su análisis también indica que los coches que funcionan con combustibles sintéticos podrían emitir hasta 160.000 toneladas adicionales de óxido de nitrógeno (NOX) en la UE de aquí a 2050, es decir, «más emisiones tóxicas que el parque automovilístico italiano en todo un año», según los cálculos de la entidad.

A partir de hidrógeno y CO2

Sin embargo, desde las empresas energéticas implicadas en la producción de este tipo de combustibles «eco» defienden que el precio disminuirá conforme aumente la producción y la demanda, llegando a equipararse con los precios actuales de la gasolina.

Los combustibles sintéticos se fabrican a partir de hidrógeno y CO2 retirado de la atmósfera. Para su elaboración se utiliza electricidad procedente de fuentes renovables y mediante electrólisis, se separan el oxígeno e hidrógeno del agua, dando lugar a hidrógeno renovable. Empresas energéticas y fabricantes automovilísticos como Porsche, Audi o Mazda defienden esta alternativa. Según sus cálculos permite reducir hasta un 90% las emisiones de un coche térmico durante su utilización, al mismo tiempo que se evita la contaminación generada por producir un nuevo vehículo y su correspondiente batería.

Más información

En cuanto a los ecocombustibles, son combustibles líquidos neutros o bajos en emisiones de CO2 producidos a partir de residuos urbanos, agrícolas o forestales, desde plásticos a aceites usados. No se fabrican con petróleo.

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