Momento en el que Paula Figuereo y Yanisse Alexandra Soto cantan el Gordo. / E. P.

Lotería de Navidad 2021 El Gordo viaja en tren

La administración de la estación de Atocha reparte 516 millones entre trabajadores de la zona y, sobre todo viajeros del 86148

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁN Madrid

El Gordo se convirtió en un AVE navideño cargado de regalos, pero le costó salir de su particular 'estación'. Tuvieron que pasar casi tres horas de sorteo para que el número más deseado de este 22 de diciembre apareciera. Fueron Yanisse Alexandra Soto y Paula Figuereo las encargadas de cantar el 86148 y los cuatro millones de euros que corresponden al primer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad y pasar a la historia de esta tradición. Más datos para los curiosos. Hora: las 12:12 horas. Coordinadas: tabla séptima, primer alambre. Ellas sabían lo que tenían entre manos. «No llores», se dijeron las niñas cuando enseñaban las bolas a la mesa presidencial. «Tía, te quiero un montón», le susurraba una a la otra. «Yo también», le contestaba la otra emocionada mientras se realizaban las oportunas comprobaciones.

A continuación, las dos jóvenes se pusieron en medio del imponente escenario del Teatro Real para repetir el número y la cantidad. Fueron aplaudidas por el escaso público que pudo entrar en el templo lírico por culpa de la pandemia. Eso sí, no faltaron los disfraces. Notas de color y esbozo de normalidad tras el silencio sepulcral del año pasado, donde solo se escuchaban a los niños y niñas de San Ildefonso cantar y las bolas de madera de boj caer por las trompetas hasta las copas.

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Este 2021, la alegría volvió a cumplir con uno de los tópicos del sorteo: estar muy repartido. Pero en esta ocasión no era por haberse despachado en muchas administraciones o terminales loteras, sino porque el epicentro de la felicidad estaba en un lugar estratégico: la administración 458 de Madrid, en la estación de Atocha. Salida y llegada de los trenes de alta velocidad con destinos al sur y al este del país y lugar de paso de todos los Cercanías de la Comunidad de Madrid. Un ejemplo. Un empresario lebrijano se llevó más de una decena de décimos en la estación tras una reunión de trabajo en Madrid y antes de coger el AVE. En la localidad sevillana, toca fiesta.

Javier Moñino, el lotero, declaraba con tranquilidad pasmosa que habían vendido 129 billetes (un billete está formado por diez décimos) en ventanilla «desde julio». Viajeros habituales o estivales y los trabajadores de la zona han podido comprar el deseado papel. Esta administración ha repartido 516 millones de euros por toda la geografía española.

En Las Palmas cayeron 160 millones del 86148, vendido en una administración situada en un centro comercial

Atocha no se quedó sola. El Gordo llegó a Las Palmas, Ayamonte (Huelva), Santoña (Cantabria) y otra administración madrileña situada en la calle Toledo, cuyo propietario también es el mismo que la situada en la estación del AVE. La isla grancanaria fue otro foco de felicidad: la administración del centro comercial El Mirador repartió 160 millones al vender 40 series. 'Solo' 30 millones menos que el mayor premio de Euromillones dado hasta la fecha, 190 millones, en España. Una pareja aseguró que empezaría a hacer planes de boda de inmediato después de comprobar que era una de los agraciados. Otra familia se enteró de su suerte en el coche. «Paramos y nos pusimos a gritar», confesaron a los medios.

Con desparpajo, Shaila Castellano, de Loterías San Pancracio, apuntaba que los diez décimos que tenía en su administración onubense se despacharon hace meses porque «los billetes sueltos los vendemos sobre todo en verano». Además, era la primera vez que daba un premio importante en esta administración abierta hace 35 años y que ella y su hermano regentan desde el año pasado tras la jubilación de su madre.

En Cantabria, Francisco Gómez no podía ocultar su emoción. «Esto es una locura», confesaba el administrador de Loterías Doña Amalia, un centenario negocio regentado por la misma familia desde hace cuatro generaciones y al que llegaban decenas de vecinos de Santoña. Francisco ha repartido cuatro millones de felicidad entre sus paisanos y turistas.

Cuatro horas

Los sorteos de Navidad siempre van de más a menos. A las nueve de la mañana, cuando los operarios de Lotería ultiman todos los preparativos para que la cita que da el pistoletazo oficioso a las navidades dé comienzo, es todo frenesí y energía. Siempre, curiosamente, empieza con retraso. Cuando todo era normal, cuando no había restricciones y las mascarillas eran una quimera, había bullicio, risas y gritos espontáneos; lágrimas de padres y madres orgullosos de lo bien que lo estaban haciendo sus retoños sobre las tablas, cantando o no alguno de los trece premios.

La situación actual rebaja esa mística en el Teatro Real. Los trabajadores de Loterías y los niños de San Ildefonso hicieron, como siempre, un trabajo impecable. Arreglaron en un plisplás esa manivela de la tolva grande que se atascó unas cuantas veces para sorpresa de niños y mayores. Resuelta la incidencia, el sorteo prosiguió, intercalando alguno de los octavos quintos con el resto de los premios mayores. Solo la tercera y la décima tablas se fueron de vacío en cuanto a las grandes cifras buscadas.

«No llores», se han susurrado emocionadas Yanisse y Paula cuando se acercaron a la mesa presidencial con las bolas de madera de boj premiadas

Fuera, por todo el país, las sonrisas se intuían detrás de las mascarillas de los loteros que tuvieron la fortuna de dar premios para lo de siempre -casas, arreglos, pequeños caprichos o viajes en cuanto se pueda- y se descorcharan botellas. Faltaba el Gordo, el más deseado, que decidió salir a la palestra a las 12:12 horas, diez minutos después de que lo hiciera el 72897 el año pasado. Un número convertido en la mejor cifra del mundo para los afortunados y que ha entrado en la historia del bicentenario sorteo. Desde 1812 nunca un primer premio fue tan alto. El 86148 desbanca del primer puesto, según los datos de Loterías y Apuestas del Estado, al 79250 que salió en 2010. También es la vigésimo cuarta vez que termina en ocho el Gordo.

El Gordo de este año cayó por primera vez en Santoña, por segunda vez en Ayamonte, tercera vez en Las Palmas y Madrid capital ya ha sido agraciada en 82 ocasiones con el sorteo más esperado del año.

Unas cifras de venta similares a los sorteos de prepandemia

Las ventas del Sorteo Extraordinario de Navidad se acercaron a la vieja normalidad. Loterías informó ayer que la facturación alcanzó los 3.028 millones de euros, 446 millones más que el año pasado, cuando todavía había restricciones en el país por culpa de la pandemia. Un aumento que se debe, sobre todo, en que se recuperaron las ventas de grandes colectivos como asociaciones culturales, sociales o clubes deportivos, que el año pasado apenas repartieron décimos o participaciones. Este incremento del 17,27% anual deja el gasto por habitante en 63,83 euros, con Castilla y León a la cabeza (101,26 euros).