Javier Moñino, trabajador de la administración, celebra el 'Gordo'. / Pablo cobos/ r. c./ VÍDEO: ATLAS

Lotería de Navidad 2021 Un tesoro escondido en la maleta

La ausencia de agraciados en la celebración demuestra la particularidad de una administración de paso

SARA RUBIO

El premio Gordo se ha subido en el AVE. Entre maletas y pasajeros que volvían a casa por Navidad, los dos trabajadores de la administración de la estación Puerta de Atocha celebraron que por primera vez en la historia repartieron el primer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad. «Llevo trabajando aquí 21 años y es la primera vez que vendemos el Gordo. Solo hemos dado un cuarto y un quinto premio en los 25 años que tiene la administración», contó emocionado José Gónzalez, que lleva trabajando allí desde hace dos décadas.

Y se han estrenado a lo grande. Han 'viajado' a todos los rincones del país 504 millones. «Hemos vendido 126 series de este número», señaló Javier Moniño, trabajador de la administración. «Lo recuerdo perfectamente porque llama la atención, han pasado muchos décimos de este 86148 por mis manos», añadió. Respecto a cómo se enteraron de la noticia, Moñino reconoció que la alegría llegó por teléfono tras «recibir varias llamadas de amigos y conocidos» y después, para asegurarse, lo fue a comprobar «a la página web» de Loterías y Apuestas del Estado.

La jornada dejó una de las anécdotas más curiosas de este premio. Javier García, de 65 años, se jubiló el pasado 6 de diciembre y tuvo la suerte de vender gran parte de los 1.270 décimos de los que disponía la administración. «Llevaba 25 años trabajando aquí, estoy muy feliz», recordó. El actual dueño viene de familia salmantina y reside en Valencia, por lo que le fue imposible acudir a la celebración. «Me ha pedido que viniera y aquí estoy», señaló Javier acaparando toda la atención de los allí presentes.

Ni el antiguo propietario ni los trabajadores habían comprado el décimo agraciado y todos coincidieron en que no conocen «a nadie que le haya tocado», lo que demuestra, junto con la ausencia de premiados que el Gordo llegó a todos los rincones de España. «Los trabajadores no tenemos número porque normalmente nos quedamos con los que sobran y lo terminamos de vender en noviembre», recordó José González. Además, según afirmó el antiguo dueño, comprobaron que «el número no ha sido para grupos, ni para empresas, ni para oficinas.». Una demostración más de que el número «está muy repartido entre viajeros, trabajadores y vecinos de la zona».