Armin Laschet / EFE

Laschet pierde el respaldo de la CSU bávara y se queda cada vez más solo

Söder, líder de los socialcristianos, felicita a Scholz y niega mandato de gobierno para los conservadores

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

Un clavo más en el féretro político de Armin Laschet, el aspirante conservador a la jefatura del gobierno alemán, y esta vez hundido a martillazos por sus inseparables socios del sur alemán. El primer ministro de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), Markus Söder, se distanció este martes claramente de su «hermano mayor» y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) al reconocer públicamente el triunfo del candidato socialdemócrata (SPD) a la Cancillería Federal, Olaf Scholz, felicitarle expresamente y afirmar que «es quien más posibilidades tiene de convertirse en canciller federal», como claro ganador de las elecciones legislativas de este domingo en Alemania. Mientras y sometido a una creciente oleada de críticas internas, Laschet busca desesperadamente salvar su pellejo político e insiste en atribuirse el mismo mandato que el SPD para negociar inmediatamente una coalición de gobierno con otros partidos pese a perder los comicios y conducir a su partido a la más abrumadora derrota electoral de la historia. El presidente de la CDU no ha tenido aún ni el gesto diplomático de felicitar a Scholz.

El resultado electoral de los partidos de la Unión ha sido «una grave derrota», señaló Söder ante la prensa, para subrayar seguidamente que ese resultado «no es moralmente un mandato de gobierno» para los conservadores. Es más, CDU y CSU están obligadas a «respetar» la victoria socialdemócrata, aunque fuera por estrecho margen, y consecuentemente a felicitar al ganador, dijo Söder, que tuvo ese gesto inmediatamente. Después de admitir el derecho preferente de los socialdemócratas a iniciar sondeos y negociaciones con Los Verdes y el Partido Liberal (FDP) con el objetivo de formar una alianza de gobierno, Söder habló de una «pequeña posibilidad» para que los conservadores tomen la iniciativa en el caso de que no llegue a consumarse una «Ampelkoalition», una coalición del semáforo que combina los colores de los tres partidos que esta misma semana iniciarán seguramente los primeros sondeos, el rojo del SPD, el amarillo del FDP y el verde de los ecologistas.

EN SU CONTEXTO:

  • 416 escaños tendría una hipotética coalición de los socialdemócratas con Los Verdes y los liberales del FDP. Esta alianza les permitiría gobernar con clara mayoría absoluta en un Parlamento conformado por un total de 735 asientos.

  • El delfín de Merkelya tiene sucesor. El ministro de Transporte de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, miembro del conservador partido CDU de Angela Merkel, será el sucesor de Armin Laschet como primer ministro de este Estado federado. La junta estatal de esta formación ha expresado este deseo y fue unánime en su decisión. De ese modo, Wüst pasará a tomar las riendas de la región germana más poblada (18 millones de habitantes) después de que Laschet tuviera que dejar el cargo para ser candidato a la Cancillería en las elecciones del pasado domingo.

  • La OSCE confirma quehubo «caos» en Berlín. Observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) dieron cuenta este martes del «caos» que se registró en Berlín para votar, con largas colas y falta de papeletas.

  • Scholz, otra vez enel punto de mira. Nuevas sospechas en torno al ganador de las elecciones, Olaf Scholz, tras varios registros en Hamburgo. Se analizan pagos de un banco al SPD a cambio de favores políticos cuando era alcalde de la ciudad.

  • 40% de la población germana no tenía claro a quién votar a dos semanas de la celebración de los comicios legislativos del 26 de septiembre. Así lo recoge un estudio del instituto de sondeos Allensbach. Se trata de una cifra récord.

  • Dudas sobre el futurode Merkel en el país. El diario alemán 'Merkur' apuntó este martes a que Angela Merkel podría trasladarse a Italia tras dejar la política ya que su marido, el científico Joachim Sauer, tiene previsto trabajar en la Universidad de Turín.

El presidente del grupo parlamentario de la Unión en el Bundestag, Ralf Brinkhaus, también admitió al término de la primera reunión de los recién elegidos diputados conservadores que aguardarán al desarrollo de las conversaciones entre el partido ganador y los dos partidos menores y que están dispuestos a dialogar con verdes y liberales, pero «no a cualquier precio». Brinkhaus será confirmado por los parlamentarios de CDU y CSU por seis meses en el puesto, después de que Armin Laschet renunciara a presentarse al cargo y a la celebración de una votación interna entre los diputados del grupo que muy probablemente habría perdido ante la creciente resistencia interna contra su persona.

Entre tanto el influyente y veterano vicepresidente del cortejado Partido Liberal, Wolfgang Kubicki, se mostró sumamente escéptico sobre las posibilidades de un acuerdo de coalición entre conservadores, el FDP y Los Verdes, como el que aspira a cerrar Laschet. «El caso es que en estos momentos estamos contemplando con asombrados ojos de niño lo que está pasando en el seno de la Unión. Se están haciendo trizas, de hora en hora», dijo Kubicki, expresando un sentimiento que tienen muchos de los observadores políticos alemanes. «¿Y cuándo carezcan ya de un interlocutor razonable, de un hombre o una mujer fuerte, con quien querrán negociar y de qué?», añadió el líder liberal sin ocultar su asombro ante el desaguisado conservador. Una batalla interna que reduce apreciablemente el interés que liberales y verdes podrían tener por entrar en conversaciones con la Unión.

Mientras, el líder del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag, Rolf Mützenich, que previsiblemente será reelegido este miércoles para el cargo, expresó la urgencia de que comiencen las conversaciones de sondeo, que no negociaciones, entre el SPD, los ecologistas y el FDP. «Creo que estaría bien si verdes y liberales se concentran con nosotros en lograr que esta misma semana se celebren las primeras reuniones de sondeo», declaró Mützenich, quien celebró que las dos formaciones menores se citen con anterioridad para salvar la desconfianza surgida entre ambas tras el fracaso hace cuatro años del intento de alcanzar una alianza política dirfigida por la aún canciller federal, Angela Merkel. «No tengo nada en contra de que esos dos partidos pequeños intenten salvar previamente sus diferencias para que las conversaciones dirigidas posteriormente a la formación de una coalición sean más resistentes y puedan ir más rápido», comentó el líder parlamentario socialdemócrata.