Un técnico barre la nieve de las alas de un caza estadounidense desplegado en Estonia dentro de las fuerzas de la OTAN. / REUTERS

El Pentágono envía tropas a Europa para proteger a los países del Este

Las 3.000 unidades militares de Estados Unidos se suman a las 8.500 que están en máxima alerta para ser desplegadas en cualquier momento

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

La caballería al rescate. En Kiev los cafés siguen llenos, pero en Varsovia y Bucarest han empezado a hacer las maletas para sus hijos y a preparar su propia ruta de evacuación. Para ellos serán las tropas de refuerzo que este miércoles despachó el Pentágono, destinadas no a luchar contra Rusia dentro de Ucrania, ha aclarado el portavoz John Kirby, sino a tranquilizar a los ciudadanos del Este de Europa que quedan dentro de la Alianza del Atlántico Norte.

Rumanía será el primero en recibir refuerzos. Las mil tropas estadounidenses que recibirá pertenecen al Segundo Regimiento de Caballería, destacado en la base alemana de Vilseck y armado no con caballos sino con tanques blindados. El regimiento se unirá a otras 900 tropas estadounidense que ya se encuentran en Rumanía como parte de la rotación habitual.

Las otras dos mil tropas prometidas, como parte del destacamento de 3.000 anunciadas este miércoles, viajarán desde Fort Bragg (Carolina del Norte) y se dirigirán mayormente a Polonia, el país traumatizado por la invasión nazi que dio origen a la II Guerra Mundial, que ve en Putin un nuevo Hitler, y en los intentos negociadores de Occidente, una repetición de la jugada. En concreto, 1.700 combatientes estadounidenses de la 82 División Tierra-Aire protegerán a ese país de una posible agresión rusa, pero otros 300 del 18 Cuerpo Tierra Aire viajarán a Alemania, incluyendo la Unidad Conjunta del Cuartel General.

«En conjunto, esta fuerza está entrenada y equipada para una variedad de misiones que detenga agresiones y tranquilice a nuestros aliados durante un periodo de riesgo elevado», dijo el Departamento de Estado en un comunicado.

El Pentágono, por su parte, asegura que sólo cumple con su compromiso de asistir en la seguridad a los aliados y «asegurar una robusta defensa del territorio de la OTAN», de acuerdo al «solemne» compromiso adquirido en el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte. «Hasta que veamos que Rusia deja de prepararse para una agresión potencial, es solo prudente prepararse para la disuasión y la defensa», insistió Ned Price, portavoz del Departamento de Estado.

Su gobierno dice estar preparado para reevaluar la situación y dar marcha atrás si es necesario en caso de que Rusia rebaje la tensión retirando fuerzas de la frontera con Ucrania. Sin embargo, el gobierno americano ha decidido no volver a hablar de la «amenaza inminente» de una invasión, al considerar que esos términos «no son constructivos», lo que obliga a plantearse si alguna vez lo fueron. El gobierno ucraniano de Volodimir Zelensky ha sido muy crítico de la «histeria» de Occidente, mientras que Rusia insiste en que no tiene ninguna intención de invadir el país vecino. Zelensky jura que esta guerra no será entre Ucrania y Rusia, sino que arrastrará a toda Europa, pero EE UU y sus aliados prefieren dejar claras las distinciones de cuáles son sus obligaciones internacionales.

El Pentágono ha sido muy claro en calificar este envío de tropas a Europa del Este como «una señal inequívoca» a Putin y al mundo de que «EE UU está listo para defender a sus aliados». Con todo, enmarca este movimiento de tropas en un contexto de «maniobras militares», semejante a los términos que utiliza Rusia para definir los suyos. Las 3.000 tropas anunciadas este miércoles son adicionales a las 8.500 que se encuentran en estado de máxima alerta, listas para desplegarse, e incluso a las 200 de la Guardia Nacional de Florida que se encuentran en Ucrania entrenando a las fuerzas locales.