Rusia recrudece la ofensiva en Ucrania

Ucrania confirma cerca de 140 muertos y más de 300 heridos en su bando. En el avance de sus tropas aseguran que han destruido más de 70 instalaciones militares de Ucrania, entre ellas una decena de aeródromos y una base naval

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal en Moscú

Aparte de los bombardeos aéreos y los misiles de la artillería, Rusia está atacando a Ucrania con contingentes importantes de fuerzas terrestres desde Bielorrusia, Crimea y las regiones rusas de Briansk, Kursk, Bélgorod, Voronezh y Rostov del Don. Un nutrido grupo de militares, presumiblemente el que este jueves por la mañana penetró en territorio ucraniano desde Bielorrusia, tomó ya el aeropuerto de Antónov, situado a 25 kilómetros al noroeste de Kiev, la capital de Ucrania, informaron varios medios. Según las mismas fuentes, poco después aterrizaron aviones de transporte militar rusos atiborrados de soldados. El enviado de la cadena CNN a Antónov mostraba como los militares enviados por Moscú tomaban posiciones a lo largo de todo el perímetro del aeropuerto.

De esta manera, en Kiev ya se espera la llegada del Ejército ruso en cualquier momento. En la oficina de la Presidencia ucraniana no descartan que el Kremlin tenga planeada una operación para detener o incluso eliminar al presidente Volodímir Zelenski. Los periodistas que allí se encontraban fueron desalojados del edificio presidencial por precaución, mientras que el paradero de Zelenski no ha sido dado a conocer.

El alcalde de Kiev, Vladímir Klichkó decretó el toque de queda en la ciudad. Las sirenas de alerta sonaron varias veces durante el día, mientras el cielo era surcado por diferentes aeronaves rusas. Mucha gente se ha refugiado en el metro, igual que están haciendo los habitantes de Járkov.

El mismo grupo de tropas rusas procedente de Bielorrusia, según reconoció el Ejecutivo ucraniano, se hizo con la central nuclear de Chernóbil, a medio camino entre la frontera bielorrusa y la capital ucraniana. No obstante, poco antes había advertido que, «si como resultado de las bombas resulta dañado el almacén de residuos atómicos, el polvo radiactivo podría cubrir toda Ucrania, Bielorrusia y los países de la Unión Europea».

Más hacia el este, los destacamentos rusos entraron en Ucrania desde Briansk y Kursk, pero se toparon con una fiera resistencia del Ejército ucraniano en Sumy. Desde Bélgorod, las fuerzas rusas involucradas en la invasión atacaron Járkiv, la segunda urbe más grande del país tras Kiev, aunque también con dificultades en su avance. Ya en el extremo este, al norte de Donbass, el Ejército ruso desplegó su progresión desde la región de Voronezh. Distintos medios ucranianos informaron de la llegada a Odessa de un navío de desembarco, cuyos efectivos atacaron un cuartel en la población de Lipétskoye y causaron 18 muertos.

Electricidad y agua

Pero la zona donde Moscú ha logrado mayores resultados ha sido el sur de la provincia ucraniana de Jersón con tropas acorazadas que salieron desde Crimea. Allí el dispositivo ofensivo ruso ha puesto bajo su control la central hidroeléctrica en el distrito de Kajovski y, más importante todavía, el canal que surte de agua a Crimea y que las autoridades de Kiev ordenaron bloquear.

El parte del Ministerio de Defensa ruso resaltaba que se había restablecido el suministro de agua a la península. «Todas las tareas asignadas a las agrupaciones de tropas rusas en este día se ha completado con éxito», decía su nota. Y añadía que las fuerzas de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk «rompieron las defensas dispuestas de forma escalonada de las tropas ucranianas y avanzaron entre seis y ocho kilómetros». Los rebeldes de Donbass, que anunciaron por la mañana haber puesto fin a la evacuación de civiles a Rusia, dijeron haber arrebatado a las fuerzas ucranianas las localidades de Schastie y Stanitsa Luganska.

De acuerdo con su comunicado, los ataques rusos «han neutralizado 74 instalaciones terrestres de infraestructura militar, incluidos 11 aeródromos de la Fuerza Aérea, 3 puestos de mando, una base naval y 18 estaciones de radar» que controlan los disparos de misiles antiaéreos. Fueron también derribados «un helicóptero de combate y cuatro drones de ataque Bayraktar». El departamento castrense reconocía la pérdida de un avión Su-25 ruso por «error del piloto», que logró catapultarse y está a salvo.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ucraniano, informaba que se libraron «duros combates en las inmediaciones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Járkov». También en Mariúpol y Schastie. Subrayaba que habían conseguido destruir a los rusos «al menos seis aviones, dos helicópteros y decenas de vehículos blindados». Aleksei Arestovich, asesor del jefe de la Oficina de la Presidencia de Ucrania, confirmó la muerte de, al menos, 40 soldados suyos.

Zelenski había anunciado antes de manera formal la ruptura de relaciones diplomáticas con Moscú, asegurando que «Rusia ha atacado Ucrania de la misma manera que la Alemania nazi lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial». Por esta razón instó a la población rusa a manifestarse en contra de la guerra.

Mientras, diferentes concentraciones y piquetes de mayor o menor intensidad se produjeron durante todo el día en Moscú, San Petersburgo, Ekaterimburgo y en muchas otras ciudades del país. Numerosos artistas, presentadores de televisión, periodistas y blogueros rusos se pronunciaron abiertamente en contra del ataque contra Ucrania ordenado por Putin. Pero la oposición denunció la detención de unas 700 personas entre los participantes.

El jefe del Kremlin había lanzado en la madrugada anterior un mensaje a la nación anunciando el comienzo de un ataque masivo de sus fuerzas armadas contra Ucrania. «De conformidad con el Artículo 51 de la Carta de la ONU, con la aprobación del Consejo de la Federación (la Cámara alta rusa) -señaló-, he decidido llevar a cabo una intervención militar especial». Según sus palabras, «lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania. Nuestros planes no incluyen la ocupación de Ucrania. No obligamos a nada a nadie por la fuerza».

«Rusia ha atacado Ucrania de la misma manera que la Alemania nazi lo hizo durante la 2ª Guerra Mundial», dice Zelenski

«Quiero avisar a las fuerzas externas, no importa quién intente crear amenazas para Rusia, la respuesta será inmediata. Nadie debería tener ninguna duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial», advertía Putin en alusión directa al arsenal nuclear de su país. Y envió también un mensaje a las tropas ucranianas: «hicieron un juramento al pueblo, no a la junta, les insto a que depongan las armas de inmediato y se vayan a casa».

La diplomacia fracasa

Zelenski telefoneó a su homólogo estadounidense, Joe Biden, decretó el estado de guerra en el país y lanzó un mensaje a la ciudadanía. Declaró que su país quiere la paz, pero ahora tendrá que hacer frente a la ofensiva. Condenó la destrucción por parte de Rusia de infraestructuras y puestos fronterizos. La inteligencia estadounidense ya venía advirtiendo desde hace semanas que Putin planeaba un ataque contra Ucrania. Pero de nada han servido los esfuerzos diplomáticos y los numerosos encuentros a alto nivel de los últimos meses.

El lunes, el presidente ruso firmó un decreto reconociendo la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, ordenó a sus territorios el envío de «tropas de paz». Putin dijo ese día que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania». Criticó que se vio entonces beneficiado por «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el caso de la región de Donbass, que fue «incorporada a Ucrania a empellones».

Después reiteró que la revuelta del Maidán, que culminó en febrero de 2014, fue un «golpe de Estado sangriento» orquestado por Occidente que, a su juicio, «no trajo la democracia e insistió en la amenaza que para Rusia supondría que Ucrania entrase en la OTAN. Putin volvió a acusar a los dirigentes ucranianos de negarse a cumplir los acuerdos de Minsk y, a la vez, crear la «crítica» situación reinante en el momento actual en Donbass por culpa de sus acciones armadas.