El presidente de EE UU, Joe Biden. / EFE | Vídeo: Atlas

Biden cree que Putin no se detendrá en Ucrania

El presidente anuncia que EE UU se involucrará si ataca algún país de la OTAN

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

¿Es Vladímir Putin una persona cuerda? Es la pregunta clave que se hacen hoy los líderes del mundo y los analistas que intentan anticipar el impacto de las sanciones contra Rusia, porque si el jefe del Kremlin se ha vuelto loco, el castigo no funcionará. Solo podrán disuadir a alguien con capacidad racional para sopesar pros y contras.

Estados Unidos anunció este jueves una nueva ronda que golpeará cuatro entidades financieras más, gravará a importantes sectores de la economía rusa y cerrará el cerco sobre los oligarcas que «han compartido los beneficios de sus políticas corruptas y por tanto deben compartir el dolor», anuncio este jueves el presidente estadounidense, Joe Biden, al explicar a la nación y al mundo la nueva realidad de la guerra. «Llevamos semanas advirtiendo que esto ocurriría y se desarrolla exactamente como predijimos», lamentó.

Esto no es 2003. La inteligencia que el Gobierno norteamericano ha compartido con la opinión pública casi en tiempo real ha resultado increíblemente certera. Esta vez el que mentía en el Consejo de Seguridad de la ONU no era Colin Powell, sino el embajador ruso, Anatoly Antonov, que todavía este jueves, mientras caían las bombas sobre diferentes puntos de Ucrania, decía que no se trataba de una invasión, sino una «operación militar especial».

Nadie tiene dudas ya de quién es Putin y cuáles son sus intenciones. «El mundo entero lo sabe», dijo Biden. «Quiere restablecer el imperio de la antigua Unión Soviética». La cuestión es hasta dónde llegará, y en ese sentido Biden tiene claro que «sus ambiciones son mucho más grandes que Ucrania». El mandatario aseguró a sus connacionales que los soldados estadounidenses no lucharán allí, «solo irán a tranquilizar a los aliados del Este de Europa». Pero también advirtió de que si Putin ataca un país de la OTAN, «nos involucraremos».

El primer presidente que tiene que explicar a su país la posibilidad de una gran guerra europea desde la Segunda Guerra Mundial prometió que hará todo lo que está en su mano para aliviar el dolor económico que este conflicto traiga hasta sus casas, empezando por las gasolineras. Biden planea liberar parte de las reservas petroleras para estabilizar el precio del crudo, que este jueves superó los cien dólares por barril, «pero si no nos movilizamos contra él ahora, se envalentonará y entonces será otra conversación».

Suponiendo que Putin no sea Hitler, y aún tenga suficiente sentido común como para poner en la balanza pros y contras, «tendrá que tomar una decisión muy difícil», seguir adelante o conformarse con un país de segunda debilitado. Biden no esperaba el ataque con las sanciones pero cree que pueden parar «balas, misiles y tanques», porque «una cosa es escuchar la amenaza y otra sentir sus efectos».

Limitar sus capacidades

Los veintisiete miembros de la UE, además del Reino Unido, Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda y muchos otros están de acuerdo frenar a Rusia y hacer negocios en dólares, euros, libras y yens. «Vamos a limitar la capacidad de sus Fuerzas Armadas para seguir creciendo, impediremos que compita con la economía de alta tecnología del siglo XXI», dijo. Como prueba explicó que el rublo se desplomó este jueves al nivel más bajo de su historia y los intereses del dinero que toma prestado el Estado se dispararon un 50%. Los activos en EE UU de la mayor entidad financiera de Moscú quedaron congelados y las empresas estatales rusas ya no pueden captar inversiones.

«¿Es esto el principio de otra guerra fría?», le preguntaron. La respuesta fue tajante: «La ruptura de la relaciones con Rusia es completa ahora mismo». Estados Unidos pretende también aislarla internacionalmente, al haber conseguido que dos tercios de la economía mundial se una a las sanciones. Desde Asia hasta Sudamérica, la condena ha sido casi unánime. «Va a ser un día muy frío para Rusia porque no se ve a mucha gente saliendo en su defensa».

Notablemente queda en interrogante la reacción de grandes potencias como China e India, países con los que el mandatario norteamericano dijo estar en comunicación pero no quiso pronunciarse sobre su posición. También dejó en el tintero dos grandes medidas que se esperaba en este paquete de sanciones, las del sector energético y la exclusión rusa del sistema bancario internacional Switf.