Zelenski (derecha), en una visita en abril a Bucha / RONALDO SCHEMIDT / AFP

Zelenski exige sanciones más duras que prohíban la entrada de rusos a Occidente

«Deben vivir aislados hasta que cambien de mentalidad», afirma el líder ucraniano, lo que para el Kremlin es «una irracionalidad que rebasa todos los límites»

IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pidió este martes a la comunidad internacional que prohíba la entrada de ciudadanos rusos en todo Occidente, en un renovado esfuerzo por castigar a Moscú y evitar la anexión a Rusia de varias regiones ucranianas.

«Las sanciones más importantes que se pueden tomar son las de cerrar las fronteras» a los rusos, expresó Zelenski en una entrevista concedida al periódico 'The Washington Post'. «Deben vivir en su propio mundo hasta que cambien de mentalidad», apostilló. «Dicen que esta guerra no tiene nada que ver con ellos y que la población no es responsable, pero la población ha elegido a ese Gobierno y no está luchando contra él ni contra la guerra», lamentó.

Sus palabras llegan en un momento en el que el Kremlin multiplica sus esfuerzos por dotar de legitimidad a una eventual anexión de territorios ucranianos. En los últimos días, numerosos líderes rusos han defendido la idea de celebrar sendos referéndums a mediados de septiembre en las regiones meridionales de Jersón y Zaporiyia, ocupadas por las tropas de Moscú, para «legitimar los reclamos de Rusia» sobre estos territorios.

Para el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, la «irracionalidad» de la propuesta de Zelenski «rebasa todos los límites». «Cualquier intento de aislar a los rusos o a Rusia es un proceso que no tiene perspectivas» de salir adelante, apuntó.

Lo cierto es que la exigencia del presidente ucraniano -que ha criticado en repetidas ocasiones a Occidente por no tener suficiente mano dura con el Kremlin- no es algo nuevo. Debido a la guerra, los ciudadanos rusos que quieren viajar a territorio de la Unión Europea (UE) lo hacen a través de Finlandia, Estonia o Letonia, fronterizos con Rusia, toda vez que las conexiones aéreas con Moscú están limitadas por las sanciones. Helsinki ya anunció la semana pasada que restringirá los visados de corta duración, los de turista, para ciudadanos rusos. Este martes, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, abrió la puerta a sumarse a la iniciativa finesa y pidió a los Veintisiete que de forma global «dejen de emitir visados de turista» para visitantes rusos, ya que «visitar Europa es un privilegio y no un derecho humano».

La importancia del petróleo ruso

Bruselas evitó pronunciarse al respecto y se limitó a indicar que «es cuestión de cada Estado miembro estudiar las solicitudes de visado para corta estancia», según indicó la portavoz comunitaria de Interior, Anitta Hipper. Moscú ya ha advertido de que «reaccionaría muy negativamente» si se diese ese escenario.

La guerra, en cualquier caso, discurre en otros muchos frentes. En el plano económico, se ha interrumpido el suministro de petróleo ruso a través de Ucrania hacia Hungría, Eslovaquia y República Checa. La compañía Transneft explicó este martes que su pago para el derecho de tránsito a través de Ucrania durante este mes de agosto ha sido rechazado a raíz de la entrada en vigor de las sanciones contra Moscú. La medida afecta al ramal sur del oleoducto Druzhba. El del norte, que lleva crudo a refinerías de Polonia y Alemania, discurre con normalidad.

El petróleo figura en la lista de sanciones adoptadas por la UE contra Rusia, con el objetivo de reducir este mismo año un 90% las importaciones. El veto total, sin embargo, se limita a la entrega por vía marítima, aunque Bruselas contempla excepciones para países del este, más dependientes del crudo ruso. Según los datos de 2021, las importaciones de la UE de petróleo refinado de Rusia ascendieron a 23.000 millones de euros y a 48.000 millones las de crudo.

«El Catecismo prevé la legítima defensa», dice el Vaticano

El cardenal secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, defendió este martes que «el Catecismo de la Iglesia Católica prevé la legítima defensa. Los pueblos tienen derecho a defenderse si son atacados», afirmó, en una entrevista concedida a la revista italiana 'Limes'. Sin embargo, subrayó que «debe ejercerse dentro de ciertas condiciones que el mismo Catecismo enumera», como, por ejemplo, «que todos los demás medios para poner fin a la agresión se hayan mostrado impracticables o ineficaces». Respecto al conflicto en Ucrania, afirmó creer que «todavía no somos capaces de calcular las consecuencias de lo que está ocurriendo». «¿Cómo es posible que no reconozcamos que la única perspectiva viable es detener las armas y promover una paz justa y duradera?», se cuestionó.