Lula y Bolsonaro, durante el cara a cara. / ep

Elecciones a la Presidencia

Empate entre Lula y Bolsonaro en un tenso cara a cara antes de la segunda vuelta en Brasil

Era la primera vez que ambos candidatos debatían en solitario en televisión y no faltaron los insultos y las acusaciones cruzadas y se echaron en falta nuevas propuestas

DAGOBERTO ESCORCIA

'Na mesma' es el título con el que el editorial del periódico de mayor difusión en Sao Paulo, La Folha, describe lo que pasó en el penúltimo debate sostenido por Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, y Lula da Silva, los dos candidatos que aspiran a gobernar el país en unas elecciones que celebrarán su segunda vuelta el próximo domingo 30 de octubre. Más de lo mismo fue lo que sucedió en un debate que fue retransmitido por cuatro canales de televisión y por las redes sociales.

Según los diarios brasileños más importantes ninguno de los dos aspirantes a la presidencia obtuvo una ventaja importante. Si ganó Bolsonaro fue por la mínima. Si el vencedor fue Lula lo hizo a los puntos. No hubo nocaut, y la mayoría se inclina por un empate. La última encuesta, de DataFolha, mantiene al expresidente Lula al frente con un 49% del total de los votos, por un 44% de Bolsonaro. En la primera vuelta, el izquierdista venció con una ventaja de 48,4 por 43,2 de su rival.

El debate fue dividido en tres bloques, con turno para preguntas de periodistas en el segundo de ellos. En los cara a cara, tanto Lula como Bolsonaro volvieron a las acusaciones personales, intentaron lavar la ropa sucia y carecieron de propuestas nuevas. En este sentido, el diario O'Globo, el más importante en Río de Janeiro, escribía que la mayoría de electores pedía en estos debates menos insultos y más propuestas.

Lula, más incisivo y menos nervioso al principio, insistió en atacar a Bolsonaro por su ineficacia en la gestión de la pandemia provocada por la Covid-19 y en el que fallecieron más de 680.000 personas. La mitad de ellas Lula y otros opositores se las atribuyen al actual presidente.

El ataque de Bolsonaro se fundamentó en las acusaciones de corrupción que pesan sobre el PT (Partido de los Trabajadores) del que Lula es líder, y por el cual fue condenado ocho años a prisión. Salió de la cárcel 580 días después al anular el Tribunal Supremo la condena por imparcialidad del juez del caso.

Existía expectación por saber si Lula vincularía a Bolsonaro con la pedofilia después de las declaraciones del presidente sobre unas niñas venezolanas que había visto en una barriada de Brasilia y que el PT aprovechó para hacer un vídeo en el que insinuaba que Bolsonaro había pintado un clima con niñas de 14 y 15 años. Pero el Tribunal Superior Electoral (TSE) prohibió al PT seguir emitiendo ese vídeo. Bolsonaro sacó el tema para acusar a su adversario de mentiroso, pero Lula no quiso entrar a debatirlo, aunque sí comentó que estaba enfrente del presidente que distribuye 'fake-news'.

Bolsonaro estuvo más relajado y seguro en el último bloque, en el que la prensa destaca la pérdida de voz de Lula y el que no distribuyera bien el tiempo, hecho que permitió hablar a su rival durante cinco minutos sin que fuera interrumpido. Lula volvió a repetir los excelentes números económicos, su ayuda a la gente pobre, que realizó durante sus años de gobierno.

Fuera ya del debate, Bolsonaro volvió a cuestionar las urnas, calificó los equipos de antiguos y anunció que el caso estaba en manos de las Fuerzas Armadas.