La presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, conversa con los medios.

El Sinn Féin cree que habrá cambio constitucional en Irlanda la próxima década

Los republicanos creen que el desafío de Johnson a la UE sobre el Protocolo busca beneficios en negociaciones sobre ciencia o servicios financieros

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

La presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald afirmó este martes que «en esta década veremos un cambio constitucional en Irlanda». Para ello confía en el avance del deseo de unidad en Irlanda del Norte, pero exige al Gobierno de Dublín que inicie la preparación de un plan sobre cómo sería el futuro de una Irlanda unida ,en aspectos como la fiscalidad, la educación, la sanidad pública o cuestiones de identidad.

El partido republicano, asociado históricamente al IRA, ganó las elecciones autonómicas para la Asamblea de Belfast, pero su aspiración de que su líder en el Norte, Michelle O'Neill, ocupe la posición de ministra principal ha sido frustrada por el boicot del segundo partido, el unionista DUP, a elegir presidente de la Asamblea. Provocó así el colapso del sistema autonómico, basado en el consenso.

Jeffrey Donaldson, líder del DUP, estaría dispuesto a nombrar presidente de la Asamblea, cuando el Gobierno de Boris Johnson presente en el Parlamento un proyecto de ley que deroga aspectos del Protocolo que, como anexo del Acuerdo de Retirada de la Unión Europea, regula el régimen fronterizo para el comercio de bienes entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.

La elección de presidente de la Asamblea permitiría su funcionamiento con limitados poderes quizás en seis meses, y habría que esperar entonces a que la ley británica fuese promulgada para que el partido unionista hiciese posible la restauración de la autonomía, participando en los nombramientos del Ministro y Viceministro Principal, y de los consejeros del Ejecutivo.

El DUP ha derrumbado las estructuras planeadas en el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 y el Gobierno de Boris Johnson alega que no está quebrando la ley internacional planeando una derogación doméstica de partes del Tratado firmado con la UE, porque en el Protocolo se reconoce la supremacía de las normas constitucionales del acuerdo de paz sobre la ley europea que permite la permanencia de Irlanda del Norte en el mercado común.

Otros intereses

O'Neill afirmó ante un grupo de corresponsales extranjeros en Londres que «Boris Johnson habla de proteger el Acuerdo de Viernes Santo, pero en realidad lo está poniendo en peligro». McDonald afirmó que la mayoría de la población de la provincia apoya el Protocolo y que existe también una mayoría en la Asamblea para refrendar su continuidad en 2024, como exige la norma.

«El Protocolo es la consecuencia necesaria del 'brexit'», dijo la presidenta del partido. Recordó que la mayoría en la provincia votó por la permanencia y que la economía regional está creciendo más que el promedio entre las regiones del resto del Reino Unido. Los republicanos quieren «suavizar» algunos de los efectos de los controles fronterizos y reprochan a Johnson que «cree problemas», cuando «el futuro de Irlanda del Norte es brillante».

El objetivo de Johnson, en una estrategia de enfrentamiento con la UE que se extendería durante muchos no es salvar la provincia del Protocolo, según los republicanos. El líder británico estaría aumentando sus demandas a Bruselas para obtener mejores resultados en sus negociaciones sobre el acceso de los servicios financieros al mercado común o la participación en el programa de investigación Horizon.

Los republicanos creen que los unionistas son conscientes de que se ha terminado el tiempo en el que han estado en mayoría, un siglo. Celebran el notable crecimiento del partido Alianza, que no se define como unionista o nacionalista. La demanda de un referéndum por las unidad política de la isla seguirá ganando terreno, según ellos, y los unionistas son conscientes. Pero intentan retrasar ese momento.