El presidente ruso, Vladímir Putin, en el foro de Valdái, ayer en Moscú. / AFP

Rusia detiene a cuatro sospechosos de planear «ataques terroristas» en el suroeste del país

Crece la preocupación por la amenaza interna tras sufrir diversos sabotajes a vías ferroviarias por parte de grupos contrarios a la guerra en Ucrania

DIANA MARTÍNEZ

La amenaza interna mantiene en vilo a Rusia, que, tras sufrir diversos ataques a vías ferroviarias por parte de grupos contrarios a la guerra en Ucrania, su Inteligencia está a la caza de quienes quieran sabotear las infraestructuras del país. Tras una serie de redadas, el Servicio de Seguridad de Rusia (FSB) ha informado este viernes del arresto de cuatro personas que presuntamente planeaban ataques terroristas contra instalaciones administrativas rusas.

El Servicio de Inteligencia ha señalado que los cuatro sospechosos, que permanecen bajo custodia policial a esperas de que las autoridades abran una causa penal en su contra por presunto terrorismo, están vinculados con «radicales ucranianos» y planeaban sabotajes en Stavropol, localidad situada al suroeste del país.

El arresto ha tenido lugar tras una serie de redadas en los lugares de residencia de los detenidos, así como en el escondite equipado por ellos en el distrito de Predgorny de Stavropol, que han permitido a las fuerzas de seguridad incautarse de armas, artefactos explosivos, productos para crear materiales incendiarios y «literatura metodológica sobre la organización de disturbios masivos», ha explicado el FSB, según recoge la agencia de noticias Interfax.

Crece así la preocupación por la amenaza interna en Rusia después de sufrir un ataque con explosivos que dañó la vía ferroviaria a su paso por Novozybkvo, población rusa a unos 15 kilómetros de la frontera con Bielorrusia. La plataforma de resistencia a la invasión de Ucrania 'Stop the Wagons' (Detener los vagones) reivindicó la responsabilidad del atentado. Pero desde junio este colectivo –que resalta la importancia de paralizar el transporte por tren particularmente en las regiones por donde el material militar entra en Ucrania y en las áreas desde donde se lanzan misiles y bombardeos– se ha atribuido hasta seis operaciones de sabotaje de trenes y de la estructura ferroviaria.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido se ha hecho eco de esta preocupación para el Kremlin en uno de sus partes sobre la guerra. «Al liderazgo ruso le inquietará aún más que hasta un grupo pequeño de ciudadanos esté tan opuesto al conflicto como para recurrir al sabotaje físico», asegura la Inteligencia británica.

Kadírov reconoce bajas chechenas

El jefe del Kremlin, Vladímir Putin, tiene que mantener sus ojos no solo en su territorio, también en el frente, donde uno de sus principales aliados, el líder checheno Ramzán Kadírov, ha reconocido por primera vez tener bajas propias en la región de Jersón. A principios de esta semana una de sus unidades fue bombardeada. 23 soldados murieron y 58 resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad. «Las pérdidas de la noche a la mañana fueron grandes», expresó en su cuenta de Telegram, donde también lanzó un mensaje a las fuerzas ucranianas: «Los alcanzaremos y destruiremos sin piedad».

Las declaraciones tienen lugar dos días después de que Kadírov pidiera a los chechenos que se sumaran a la «gran yihad» contra Kiev y advirtió de que «un musulmán que se precie no buscará excusas». «Destruye a estos shaitanes (nombre árabe que se da al diablo), dondequiera que estén y sin importar qué tan bien se escondan», lanzó en un mensaje de Telegram, poco después de cuestionar la, a su juicio, tibia respuesta de Rusia a la contraofensiva del Ejército ucraniano en las regiones anexionadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.