Una columna de humo se elevaba ayer desde el tanque de petróleo alcanzado con un dron, en la región rusa de Kursk. / REUTERS

Putin afirma que la guerra en Ucrania se alargará durante «mucho tiempo»

Rusia despliega 150.000 de sus reservistas mientras la OTAN prevé que Moscú organice una «ofensiva más grande la próxima primavera»

DIANA MARTÍNEZ

Nueve meses no son suficientes para Putin. Lo dejó claro este miércoles el presidente ruso tras señalar que su Ejército podría luchar en Ucrania «durante mucho tiempo» en lo que él denomina 'operación especial militar', maniobra que originalmente planteaba tomar Kiev en cuestión de días. Para ello ha desplegado la mitad de los 300.000 reservistas que reclutó en septiembre (77.000 en unidades de combate y los demás en funciones defensivas). Los 150.000 restantes todavía están en centros de formación.

El jefe del Kremlin elevó asimismo el riesgo de una guerra nuclear, pero aseguró que su Gobierno ve este tipo de arsenal como un medio para tomar represalias, no para atacar primero. «No nos hemos vuelto locos, nos damos cuenta de lo que son las armas nucleares. No vamos a correr por el mundo blandiendo esta arma como una navaja», alegó.

Ante la situación, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, sentenció que Moscú pretende «congelar esta guerra, al menos por un corto periodo de tiempo, para que puedan reagruparse, repararse y recuperarse, e intentar lanzar una ofensiva más grande la próxima primavera». Por ello, instó a los aliados a enviar más armas a Kiev. «No hay condiciones para una solución diplomática ahora», afirmó Stoltenberg, tras agregar que el presidente ruso no ha mostrado signos de querer un final pacífico de la guerra.

Desde que Putin ordenó invadir Ucrania el pasado 24 de febrero, Occidente se ha volcado con el país atacado mediante el envío de millones de dólares en ayuda militar. Armas, tanques, sistemas de defensa aérea... Todo lo necesario para combatir al agresor. Pero había una condición. No usar el material en tierra rusa. La indignación se hizo notoria después de que, por tercera vez en dos días, Kiev golpeara territorio ruso con drones. Tras el triple asalto, Estados Unidos y la OTAN han querido ampliar distancia y desvincularse de los incidentes, así como recordar las líneas rojas al Gobierno de Volodímir Zelenski.

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, aseguró que el objetivo de su Gobierno, con la colaboración de los aliados europeos, es ofrecer a los ucranianos «el equipo que necesitan para defenderse, para defender su territorio, para defender su libertad». No para contraatacar a los ciudadanos rusos. En ese sentido, quiso dejar claro la postura de la Administración Biden. «No hemos alentado ni permitido a los ucranianos atacar dentro de Rusia», alegó con rotundidad.

Blinken recalcó, no obstante, que «lo importante es entender lo que los ucranianos están viviendo todos los días con la agresión rusa en curso contra su país». ¿Evitará de algún modo entonces que Kiev haga pleno uso de su arsenal de largo alcance? «La respuesta corta es no. No vamos a hacer eso en absoluto», subrayó a su vez el secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, según recoge la BBC.

Putin ya ha advertido en varias ocasiones al gigante americano y a sus aliados europeos que no crucen las «líneas rojas» al suministrar a Kiev armas de largo alcance. Biden, por su parte, señaló públicamente que no apoya dotar al Ejército de Zelenski de este tipo de misiles por temor a una escalada que podría enfrentar de forma directa a Estados Unidos contra Rusia. Y la misma tesitura se da en Europa. Nadie quiere otro conflicto bélico global.

«Derecho a defenderse»

La OTAN también quiso desvincularse de los ataques con drones contra aeródromos rusos en las regiones de Ryazan y Saratov, el lunes, y en Kursk, a la jornada siguiente. Su secretario general, Jens Stoltenberg, afirmó este miércoles en una entrevista en el evento Global Boardroom de 'Financial Times' que no tenía «más información sobre esos incidentes específicos».

El jefe de la Alianza Atlántica quiso, sin embargo, centrarse en el objetivo prioritario de Kiev: defenderse. «Y tenemos que entender esto en un contexto más amplio. Vemos ataques diarios de Rusia a ciudades ucranianas, a infraestructura crítica», explicó. Con ello, lo que Putin intenta es «privar a los civiles de agua, electricidad y calefacción cuando ahora está entrando el invierno. Y este es un tipo de guerra brutal que en realidad afecta a todos los civiles, y muestra la brutalidad de la invasión rusa. Y, por supuesto, Ucrania tiene derecho a defenderse de este tipo de ataques», alegó.

En ese sentido, Stoltenberg sentenció que Moscú pretende «congelar esta guerra, al menos por un corto periodo de tiempo, para que pueda reagruparse, repararse y recuperarse, e intentar lanzar una ofensiva más grande la próxima primavera». Por ello, el jefe de la OTAN instó a los aliados a enviar más armas a Kiev. «No hay condiciones para una solución diplomática ahora. Cuanto más la queramos, más urgentemente debemos brindar apoyo militar a Ucrania», afirmó Stoltenberg, tras agregar que Putin no ha mostrado signos de querer un final pacífico de la guerra.