Stoltenberg se dispone a abrazar a los ministros de Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, y Suecia, Ann Linde, después de la firma del protocolo de ingreso. / Kenzo TRIBOUILLARD/AFP

Moscú replica a la ampliación de la OTAN con la aplicación de la economía de guerra

Mientras Finlandia y Suecia ingresan 'de facto' en la Alianza, la Duma rusa aprueba una ley que obliga a las empresas a fabricar bienes militares

OLATZ HERNÁNDEZ CORRESPONSAL. BRUSELAS

El Parlamento ruso ha aprobado este martes la instauración de una economía de guerra encubierta el mismo día en que la OTAN confirmó su próxima ampliación de fronteras con la adhesión 'de facto' de Finlandia y Suecia. La Duma dio su visto bueno a dos leyes que obligan a las industrias a fabricar equipamiento militar en caso de ser necesario y a los trabajadores a contribuir a este fin mediante horas extraordinarias o la suspensión de vacaciones. La nueva normativa coincide también con el clima de victoria que ayer dejó traslucir el presidente, Vladímir Putin, quien felicitó a su Ejército y a los separatistas prorrusos por la conquista de la provincia de Lugansk después de la toma, el lunes, de la ciudad clave de Lisichansk.

Suecos y finlandeses están un paso más cerca de la OTAN. Los cancilleres de los dos países firmaron ayer su protocolo de adhesión a la Alianza Atlántica, lo que les convierte en miembros 'de facto' de la organización, a falta de la ratificación formal de los treinta países aliados. «Es un buen día para Suecia y Finlandia, y un buen día para la OTAN», aseguró el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, al inicio de la ceremonia en Bruselas. Con 32 naciones, «seremos aún más fuertes y nuestros ciudadanos estarán más protegidos mientras nos enfrentamos a la mayor crisis de seguridad en décadas», añadió.

La ministra de Asuntos Exteriores finlandesa, Pekka Haavisto, agradeció la disposición de la Alianza y señaló que espera «un proceso rápido» de ratificación. Su homóloga sueca, Ann Linde, por su parte, destacó la importancia del ingreso para los dos países nórdicos, que tradicionalmente han mantenido una posición no alineada con la alianza militar.

La invasión rusa de Ucrania –y el hecho de que Finlandia comparta una frontera terrestre de más de 1.300 kilómetros– ha acercado a los dos países a la OTAN. Inicialmente se esperaba que su entrada en la organización atlántica se llevara a cabo rápidamente a través de un proceso exprés, pero la candidatura de los dos Estados chocó con el veto inicial de Turquía. Finalmente, Ankara ha retirado su negativa a cambio de un mayor compromiso de Suecia y Finlandia en la lucha contra el grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y las Unidades de Protección Popular. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan acusa a Estocolmo de dar protección a estas organizaciones y de negarse a extraditar a «treinta terroristas».

Las autoridades turcas han insistido en que la cooperación de los países escandinavos en esta materia es fundamental y han amenazado con volver a bloquear el proceso final de adhesión, que llevará meses, pues debe validarse por cada socio de la Alianza Atlántica. De este modo, se espera que el ingreso oficial de Suecia y Finlandia llegue a finales de este año o principios de 2023.

Mientras la OTAN celebraba este proceso, Rusia también tenía ayer su propia efeméride. El presidente, Vladímir Putin, se mostró especialmente satisfecho por la conquista de Lisichansk y de la línea fronteriza de la provincia de Lugansk, lo que allana el camino de su Ejército para hacerse con la región del Donbás al completo. Se trata del objetivo preferente ahora mismo de la invasión de Ucrania, ya que permitiría a Moscú establecer sus dominios en el sureste del país desde Crimea.

El Kremlin dio nuevas muestras de sus intenciones al ordenar un intenso bombardeo de la aviación y de la artillería sobre la vecina Donetsk, provincia donde todavía resisten las fuerzas ucranianas y que este martes lograron repeler los ataques contra sus defensas en las ciudades de Spirne y Novoluhanske. La situación resulta más complicada, en cambio, en otro enclave primordial: Sloviansk. Los rusos dominan su mayor parte y el resto sufre el efecto de los misiles y los obuses de manera «masiva», según informo su alcalde, que instó a la población a huir lo antes posible de la ciudad. Al menos dos civiles murieron ayer en los bombardeos.

Una «pausa operativa»

Según fuentes de la Inteligencia estadounidense, Putin habría ordenado a sus tropas realizar una «pausa operativa» para reorganizarse, con la presunta finalidad de desatar una próxima ofensiva de gran envergadura sobre Donetsk. «Las unidades que participaron activamente en la acciones de combates y que consiguieron éxitos, la victoria, en la dirección de Lugansk, sin duda deben descansar para aumentar su capacidad combativa», manifestó el presidente ruso. De sus palabras se desprende la posibilidad de que Moscú albergue expectativas sólidas de una victoria en el Donbás más rápida de lo que ha sido pronosticado, aunque los expertos opinan que dependerá en buena medida de la capacidad de combate de Ucrania con el sofisticado armamento que ha recibido en las últimas semanas.

Otro elemento que llama la atención sobre la llegada de semanas decisivas es la propia decisión de la Cámara baja del Parlamento ruso, que en una primera lectura obtuvo ayer el consenso de los diputados para activar la economía de guerra 'sumergida'. La reforma incrementará sin lugar a dudas el margen de Rusia para fabricar armamento y otros materiales después de casi diecinueve semanas de guerra que han agotado buena parte de sus recursos. «La carga de la industria de defensa ha aumentado considerablemente. Para garantizar el suministro de armas y municiones, es necesario optimizar el trabajo del complejo militar-industrial y de las empresas que forman parte de las cadenas de cooperación», declaró el viceprimer ministro, Yuri Borisov.

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