Tras ser anunciada la leva de reservistas, han salido 260.000 rusos y 2.300 han sido detenidos por protestar. / REUTERS

Cientos de miles de rusos huyen antes de que Putin cierre mañana las fronteras del país

A partir de este miércoles, a todos los hombres en edad de movilización se les prohibirá salir de Rusia | Tras ser anunciada la leva de reservistas, han escapado 260.000 ciudadanos y 2.300 han sido detenidos por protestar

RAFAEL M. MAÑUECO

Los intentos denodados de reclutar el máximo número posible de gente para enviar a la guerra en Ucrania, la falta de convencimiento de la población sobre la necesidad de tal medida y los continuos incidentes, el último el tiroteo en un comisariado militar, está empezando a crear un estado de opinión en Rusia muy desfavorable a la campaña desatada por el presidente Vladímir Putin contra el país vecino.

La respuesta de las autoridades rusas, como viene siendo costumbre, es más represión, intimidación y restricciones, lo que a su vez hace que cunda más todavía el malestar general. En los últimos días una veintena de comisariados militares, centros encargados de cursar las citaciones, registrar a los movilizados, someterles al correspondiente examen médico y determinar su ulterior destino, han sido atacados con cócteles molotov. Algunos de ellos ardieron casi por completo al no llegar a tiempo los bomberos.

Otro grave incidente vinculado a la movilización tuvo lugar este lunes al mediodía en Ust-Ilimsk, en la región siberiana de Irkutsk, en donde un joven acudió al comisariado militar y disparó varias veces contra el militar responsable que efectuaba los reclutamientos. Al parecer, según las autoridades locales, resultó herido y se encuentra hospitalizado en la UCI en estado crítico.

La información la facilitó el gobernador de Irkutsk, Ígor Kóbzev, a través de su cuenta de Telegram, añadiendo que el agresor tiene 25 años y «fue arrestado de inmediato». Según sus palabras, «me avergüenza que una cosa así se produzca en un momento en que, al contrario, deberíamos estar unidos, y no enfrentarnos unos con otros, sino contra las amenazas reales».

Según testigos presenciales, poco antes de abrir fuego con su arma, el joven gritó «ahora nos vamos todos a casa, aquí no va a ir nadie a luchar». El Comité de Instrucción (SK en sus siglas en ruso) ha abierto contra él una causa penal. «Un equipo de investigadores ha estado en el lugar y el sospechoso ha sido interrogado. Los motivos del crimen están siendo aclarados», afirmó el SK en una nota de prensa.

El domingo, un hombre se prendió fuego a lo bonzo en la estación central de autobuses de Riazán, al sureste de Moscú. Gritó que no quería ir a Ucrania a combatir. Un vídeo filmado por personas que presenciaron el incidente mostró al suicida corriendo en llamas por la estación, antes de ser reducido por sanitarios que apagaron el fuego y le llevaron a una ambulancia.

Por otro lado, se acreciente el éxodo de varones en edad militar hacia otros países especialmente a los más cercanos. Fuentes próximas al Kremlin consultadas por la publicación digital rusa Meduza, vetada por el Ministerio de Justicia ruso como «agente extranjero» y con sede en Riga (Letonia), calculan que, desde que Putin decretó la «movilización parcial» el pasado día 21 de septiembre, de Rusia han huido más de 260.000 personas para evitar tener que ir a pegar tiros a Ucrania.

Meduza asegura además, que, una vez finalicen mañana los referendos para la incorporación a Rusia de los territorios ucranianos ocupados por las tropas rusas, a todos los hombres en edad de movilización «se les prohibirá salir de Rusia». En concreto, señala la fecha de este miércoles, 28 de septiembre, como el día en el que las fronteras rusas echarán el cerrojazo a todos los rusos susceptibles de ser incorporados a las filas del Ejército.

Imagen de un vídeo en la que se aprecia al tirador al fondo, mientras los civiles presentes en la oficina de reclutamiento huyen despavoridos. / REUTERS

Sin embargo, los medios de comunicación rusos reportaban este lunes casos de jóvenes que ya hoy no pudieron salir del país por estar incluidos en la lista de personas movilizadas enviada a las unidades guardafronteras adscritas al Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB). El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, dijo la semana pasada que la intención es movilizar un total de 300.000 «reservistas», aunque ya se habla de la cifra de un millón doscientos mil, dato que el Kremlin niega.

Entre los países a donde los rusos tratan de escapar en los últimos días, el más solicitado es Georgia, en cuyos accesos las filas de vehículos superan los 30 kilómetros y la espera alcanza ya las 48 horas. La situación es especialmente tensa en el puesto fronterizo de Vérjni Lars, a donde hoy llegaron fuerzas del Ejército ruso y emplazaron un blindado ante la posibilidad de que, según explicaron los soldados, «se desborde la situación». Este punto separa Georgia de la república rusa de Osetia del Norte, cuyas autoridades han prohibido que a esta región puedan entrar coches con matrículas de otras zonas de Rusia, lo que está intensificando el tráfico en taxis locales, bicicletas y hasta patinetes.

Huída masiva del país

El flujo hacia Finlandia y Noruega también aumenta. Según Taneli Repo, jefe de la guardia fronteriza del sureste de Finlandia, casi 17.000 rusos cruzaron la frontera hacia Finlandia durante el fin de semana, un 80% más que la semana anterior. Noruega, que no es miembro de la Unión Europea pero sí forma parte del espacio Schengen, también declara un aumento de las llegadas desde Rusia al punto fronterizo de Storskog, en el norte.

Igualmente Kazajistán sigue siendo uno de los destinos más populares para los rusos que quieren escapar de la movilización. Según el servicio fronterizo del país centroasiático, en solo tres días, del 20 al 23 de septiembre, llegaron a la parte occidental del país unos 9.000 ciudadanos rusos. La gente hace largas colas para cruzar la frontera y es casi imposible encontrar alojamiento en los pueblos fronterizos. La dirección de la sala Cinema Park, en Uralsk (Kazajistán), invitó ayer a los llegados de Rusia a pasar la noche dentro del cine.

El domingo, en Majachkalá, la capital de la república ruso del Cáucaso Norte de Daguestán, miles de personas, en gran parte mujeres, se manifestaron contra la movilización. Corearon que «Ucrania no nos ha hecho nada, Moscú sí». La Policía actuó con inusitada dureza y se practicaron más de un centenar de detenciones. Daguestán es, según medios independientes, uno de los territorios de Rusia con mayor proporción de muertos en la guerra de Ucrania.

Desde que Putin decretó la «movilización parcial», el miércoles de la semana pasada, son ya 2.300 las personas arrestadas en toda Rusia por protestar contra el reclutamiento forzoso de hombres, sostiene la organización OVD-Info. Muchos ellos recibieron en las dependencias policial citaciones para presentarse en los comisariados militares y ser así inmediatamente alistados.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció este lunes que se están cometiendo «errores» en el mecanismo de reclutamiento. «Hay casos en los que el decreto fue violado. En algunas regiones los gobernadores están trabajando activamente para corregir la situación. Esperamos que todos los errores sean enmendados», manifestó Peskov.

La bolsa de Moscú se desplomó hoy un 10%, llegando al punto más bajo desde el comienzo de la invasión. Los expertos subrayan que la 'movilización parcial', los 'referendos' para la incorporación de los territorios ucranianos ocupados por Rusia y los rumores sobre el cierre de fronteras están agitando el pánico en los mercados, todo ello ya es perceptible a nivel macroeconómico. Tal vez estas sean las primeras señales de que la movilización puede provocar una profunda crisis en la economía rusa, mucho más grave que la provocada por las sanciones impuestas por los países occidentales.