Explotaciones petrolíferas de Venezuela. / EFE

El Gobierno de Biden recula para mantener las sanciones contra Venezuela

Los senadores cubanoamericanos, demócratas y republicanos, se revuelven contra el presidente estadounidense

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

Washington no podrá comprar el sufrimiento del pueblo venezolano por unos barriles de oro negro. Al menos no mientras el partido de Joe Biden tenga una mayoría tan ajustada en el Senado, que no se puede permitir perder ni un solo voto.

«Las aspiraciones del pueblo venezolano, tanto como el valor y el coraje del pueblo ucraniano, valen mucho más que uno miles de barriles de crudo», protestó el senador demócrata Bob Menendez en un comunicado.

Una delegación del gobierno de Biden viajó a Caracas hace diez días, en lo que fue la visita de más alto nivel al país desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999. Las noticias de que la Casa Blanca negociaba con Nicolás Maduro el levantamiento de las sanciones, para poder suplir la oferta de petróleo ruso con el venezolano, e incluso invertir en elevar su producción hasta 800.000 barriles diarios, fue recibida por los senadores cubanoamericanos con férrea oposición, y no solo por los republicanos como Marco Rubio, que tienen entre sus constituyentes la mayor comunidad de venezolanos en el exterior.

Detrás está el presidente títere Juan Guiadó, nombrado por el gobierno de Trump durante un fallido golpe de Estado, con quien los altos funcionarios de la Casa Blanca sostuvieron una llamada telefónica tan pronto terminaron la reunión. El gobierno de Maduro, que ha seguido las negociaciones en México y liberado a dos estadounidenses como gesto de buena voluntad, habría aceptado la vuelta de las petroleras estadounidenses con una condición: que reconozcan que es el único presidente legítimo. Esto habría enfurecido a Guaidó, que ha recurrido a sus contactos en el Senado para zanjar las negociaciones.

Al no poder levantar las sanciones, la única solución que le queda al gobierno de Biden es expedir una licencia especial que permita a una petrolera volver a Venezuela, algo para lo que Chevron se ha ofrecido voluntaria.