El expresidente Barack Obama y su mujer, Michelle, acompañan al actual mandatario Joe Biden y la primera dama, Jill, en la Casa Blanca. / Reuters

Obama intenta salvar al Partido Demócrata

El expresidente se convierte en la última arma política para apuntalar el muro azul a una semana de las elecciones

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Falta una semana para «las elecciones más importantes de nuestras vidas», las llama el presidente estadounidense, Joe Biden. La hegemonía del Partido Demócrata en el Congreso está en peligro, pero también la democracia, porque la marea roja que se avecina va a moldear el aspecto de EE UU a lo largo de la próxima década. «De verdad», insistió el mandatario la semana pasada en Pensilvania. No se atrevió a decir más, para no enturbiar las aguas, pero si llega plagada de «negacionistas», dispuestos a clamar fraude contra viento y marea, podrían ser las últimas en las que los votantes decidan el resultado.

Aún así, Biden no es el mejor mensajero. Con solo el 39% de aprobación, según la última encuesta de Reuters/Ipsos, su partido ha considerado que la mejor manera de ayudar es quedarse en Washington haciendo su trabajo lo más visiblemente posible. Y a falta de un presidente sin brillo, había que desempolvar a otro. Al de la esperanza, al de la magia, al que lleva casi seis años en barbecho y salió el viernes a la arena lleno de fuerza y energía.

Empezó por Atlanta (Georgia), donde Stacey Abrahams va a rezago en su segundo intento de convertirse en la primera gobernadora negra de Georgia, y la vieja estrella de fútbol americano Herschell Walker podría arrebatarle el asiento al senador Raphael Warnock, por muchas mujeres que demuestren su hipocresía con el aborto y hasta un hijo que le denuncia por mentir y utilizarle «para pretender que es un hombre de familia con recta moral», dijo Christian Walker, de 23 años, en las redes sociales.

Las celebridades que se lanzan a la política parten con una importante ventaja, admitió Obama, «y ya sabemos cómo salió eso», dijo en velada mención a Donald Trump, la estrella de los tabloides que batió a Hillary Clinton en 2016 con el aura del exitoso hombre de negocios que vendió un millón de copias de su libro 'El Arte del Trato' y batió récords de audiencia despidiendo concursantes en el reality show 'The Apprentice'. Con su singular sentido del humor, y su 'savoir faire', Obama es el primero en admitir que «Walker fue un portento como jugador de futbol, alguien increíble, uno de los mejores de todos los tiempos». Lo cual no significa que vaya a ser un gran senador: «Digamos que estáis en el aeropuerto y veis al señor Walker», planteó en Atlanta. «Hey, ahí va Herschell Walker, ¡vamos a dejarle que pilote el avión! Nooo, ¿verdad? Querrías saber primero si sabe volar un avión…».

El que pilota el país ahora es Biden, que fuera su segundo de a bordo cuando él era presidente. Le tocaron turbulencias, porque llegó al poder en medio de la pandemia y recibió un Senado salomónicamente dividido que no le permitió gobernar como quería. La crisis del covid ha dado paso a la peor inflación de los últimos 40 años y la gasolina cuesta el doble de lo que valía durante el mandato de Trump, gracias en buena parte a la guerra de Ucrania. Si Biden le sirvió a Obama de coartada en su candidatura, cuando se le acusaba de ser un senador novel sin experiencia para pilotar un país como EE UU, ahora le toca a él tomar el mando y dar la batalla en la recta final.

Estados más críticos

Su agenda de estos días expone los Estados críticos donde los demócratas se sienten más vulnerables: Georgia, Michigan, Wisconsin, Nevada y Pensilvania. En la cancha de baloncesto del Instituto Renaissance de Detroit, donde la misma encuesta de Reuters revela que la oposición casi doblaría el voto negro de las anteriores elecciones, Obama planteó otra pregunta muy distinta a las minorías y clases medias por las que dice luchar la gobernadora Gretchen Whitmer, en una de las competiciones más caras del país. «¿Quién va a luchar por vosotros, quién está de vuestro lado?». Se trataba de hacer una clara diferenciación entre los millonarios, hombres de negocios y estrellas de televisión que han amasado fortunas y propugnan la reducción de impuestos a costa de los programas sociales y la masiva inversión en asistencia social de los demócratas, a la que se culpa de disparar la inflación. Pero también de recordar que «la democracia está en la papeleta», porque las milicias que intentaron secuestrar y asesinar a la gobernadora estaba formadas por seguidores de Trump.

Basta mencionarle para que la audiencia irrumpa a coro en un abucheo, que Obama siempre ataja con los ojos abiertos de par en par. «¡No buuuus, solo votos!», les sermonea. «Porque los abucheos no se oyen fuera de este pabellón, pero los votos suenan muy fuerte». Y eso es lo que se oirá en el país el próximo martes.