Vladímir Putin conversa con el presidente chino, Xi Jinping. / R. C.

China condena la guerra y se postula como mediador para alcanzar una tregua

El gigante asiático inicia un cambio de postura influido por el rechazo mundial a la invasión y aboga por abrir urgentes negociaciones de paz

ANJE RIBERA

Los ecos del rechazo unánime a la invasión de Ucrania también han llegado a China, hasta ahora tradicional aliado y apoyo de Rusia en los foros internacionales. La supuesta neutralidad de Pekín parece que puede llegar a su fin después de que su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, mantuviera este martes una conversación telefónica con su homólogo de Kiev, Dmytro Kuleba. El diálogo desembocó, según fuentes uncranianas, en un compromiso del gigante asiático para desempeñar un papel en las conversaciones sobre un alto el fuego.

China, que inicialmente se abstuvo en el Consejo de Seguridad que intentó condenar la ofensiva del Krem­lin, protagoniza esta semana una evolución en su postura tras evacuar a sus ciudadanos en Ucrania e incluso expresa su «pesar» por el estallido del conflicto y «el daño sufrido por la población civil».

Es más, según Wang, «China apoya todos los esfuerzos internacionales constructivos que conducen a una resolución política» de la contienda y se postura para «desempeñar un papel de mediación» entre ambos países «para encontrar una manera de resolver el problema a través de negociaciones». Estas palabras abren un nuevo escenario diplomático. Pekín es, sin duda, el agente que mayor puede influir en las actuaciones que encabeza Vladímir Putin. Su tradicional pragmatismo puede incluso frenar a Moscú, al considerar que esta guerra puede llegar a poner en peligro su mercado en Occidente, el mayor de su balanza comercial. Es evidente, que el régimen no se encuentra cómodo con esta situación bélica, que erosiona la estabilidad económica prevista una vez que la pandemia del coronavirus parece comenzar a perder fuerza. No es el escenario que el Gobierno de Xi Jimping quería ver en el Este de Europa.

En la cuerda floja

China parece que ya no está dispeusta a seguir caminando sobre la cuerda floja diplomática en el conflicto de Ucrania. Hasta ahora parecía factible mantener el equilibrio entre el respeto a la soberanía nacional y su negativa a llamar la atención a su socio estratégico del Kremlin. De hecho, en Pekín son concientes de que su negativa a condenar la invasión ha provocado en la opinión pública mundial un malestar que en algunos casos ha llegado a rozar hasta la ira.

Como ejemplo, el periódico estatal 'Global Times' publicó este martes que un grupo de alrededor de seiscientos estudiantes chinos huyó el lunes de Kiev y de la ciudad portuaria sureña de Odessa. Viajaron en autobús a la vecina Moldavia con escolta de la embajada y protección de la Policía local.

Este martes se conoció también que un ciudadano chino recibió el martes un disparo en la cintura mientras viajaba por carretera desde el este de Ucrania a la ciudad occidental de Lviv. Pekín ha confimado que alrededor de 6.000 de sus ciudadanos se encuentraban en Ucrania por trabajo o estudio.

Las claves

  • Poder de convicción Pekín se muestra como el único agente mundial capaz de conseguir que Putin detenga la ofensiva

  • Dependencia Moscú solo puede sobrevivir a las sanciones con el colchón económico del régimen de Xi Jinping

China, confiesan algunos de sus diplomáticos, ya no es el gigante aislado de décadas pasadas. Ahora tiene un ojo puesto en el resto del planeta y presta oídos a las protestas externas. No así a las internas. Por ello, quizá ha llegado el momento de abandonar su indefinición sobre el conflicto ucraniano. La sarten la tiene por el mango porque Rusia sólo puede sobrevivir a las sanciones internacionales gracias a un incremento de sus relaciones económicas con Pekín. Es el único colchón económico al que puede recurrir el Kremlin. Pero esta actitud pudiera poner en peligro su política exportadora hacia el mundo occidental.