Nika Shahkarami, una joven de 16 años que murió en las protestas. / Twitter

Las otras Mahsa Amini de Irán

Casos como el de la joven kurda se han repetido por las manifestaciones en repulsa de la situación a la que están obligadas a vivir las mujeres bajo el poder de Teherán

DIANA MARTÍNEZ

El caos se ha apoderado de Irán desde el pasado 16 de septiembre, cuando murió Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años que fue detenida por la Policía de la Moral por llevar mal puesto el velo. Desde que su familia hizo pública la tragedia, miles de personas han salido a las calles para protestar, no solo por este caso concreto, sino también en repulsa de la situación a la que están obligadas a vivir todas las mujeres bajo el poder del violento régimen teocrático.

Los enfrentamientos entre los ciudadanos y las autoridades han sido continuos. ¿El resultado? Cientos de arrestos y una cifra de vergüenza: más de 150 muertos, según la organización de Derechos Humanos Iran Human Rights. Por lo menos nueve de los fallecidos eran menores. Entre ellos se encuentra Nika Shahkarami, una joven de 16 años que desapareció el pasado día 20 mientras participaba en una marcha contra el código de vestimenta islámico.

Antes de perder su pista, Nika le envió un mensaje a una amiga en el que decía que la Policía la estaba persiguiendo, relató la tía de la joven, Atash Shakarami. Tras permanecer desaparecida durante diez días, su familia finalmente encontró su cadáver en una morgue de un centro de detención en Teherán. «Cuando fuimos a identificarla, apenas nos permitieron verla durante unos segundos», contó Atash.

«Mi hija fue asesinada en las manifestaciones el mismo día en que desapareció», denunció su madre, Nasrin. Rota de dolor, acusó a las autoridades de acabar con la vida de su pequeña. «Yo misma vi su cuerpo. Tenía un fuerte golpe en la nuca y su cráneo estaba hundido. Así fue asesinada». El certificado de defunción de un cementerio de la capital, recogido por la BBC, establece que falleció tras sufrir «múltiples heridas provocadas por golpes con un objeto duro».

Ésta no es la versión que ofrece el Gobierno. Atash apareció en la televisión asegurando que su sobrina había caído de un edificio de varios pisos. Pero su hermana, madre de la víctima, niega la explicación y afirma que las autoridades «la obligaron a hacer esas declaraciones después de intensos interrogatorios y amenazas de que matarían a otros miembros de la familia».

Coacción

La mujer también reveló que, bajo coacción, habían accedido a no celebrar un funeral público en Teherán y optar por darle sepultura en la ciudad natal de su padre, Jorramabad, al oeste del país. El entierro tuvo lugar el domingo pasado, cuando la joven habría cumplido 17 años. Iran Human Rights considera a la república islámica responsable de la muerte de Nika.

Pero por desgracia éste no es el único caso. Otros familias han denunciado la muerte de algún allegado y las «mentiras» del régimen iraní al respecto. Como ocurrió con Hadis Najafi, joven de 22 años, que también desapareció en las manifestaciones. Su familia aseguró que la Policía la mató a tiros mientras protestaba en Karaj el 21 de septiembre, aunque los funcionarios le pidieron que dijera que había muerto de un «ataque al corazón»; una versión similar a la de Masha Amini. De hecho, las autoridades forenses concluyeron este viernes que la muerte de la joven kurda, símbolo de la lucha contra la ley islámica, no se debió a ningún «golpe en la cabeza o en los órganos vitales de su cuerpo», sino por un «fallo orgánico múltiple» derivado problema de corazón por una patología previa.

Sarina Esmailzadeh, de 16 años, murió después de que la Policía le propinara fuertes golpes en la cabeza con porras durante las protestas en Karaj, el 23 de septiembre, afirmó Amnistía Internacional, al denunciar que su familia fue hostigada para que guardara silencio. La represión no tiene fin.

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