Una mujer sostiene un cartel en apoyo a Mahsa Amini durante una manifestación frente a la Cámara de Representantes en La Haya. / AFP

La hermana del líder supremo de Irán condena la represión del régimen

Badri Hosseini Jamenei pide en una carta que la Guardia Revolucionaria deponga las armas

DIANA MARTÍNEZ

Los disturbios que han asolado Irán desde el pasado 16 de septiembre, cuando murió la joven kurda de 22 años Mahsa Amini tras ser detenida por la Policía de la Moral por llevar mal puesto el velo, llegan al entorno cercano del Gobierno. Badri Hossein Jamenei, la hermana del líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha condenado la represión del régimen durante las protestas de los últimos meses que, según el Ejecutivo, han costado la vida de más de 200 personas; pero la cifra aumenta a al menos 470, según organizaciones locales e internacionales, que elevan a 18.000 los detenidos.

«Creo que ahora es apropiado declarar que me opongo a las acciones de mi hermano y expreso mi solidaridad con todas las madres que lloran los crímenes de la república islámica, desde la época de Jomeini hasta la era actual del califato despótico de Alí Jamenei», afirmó en una carta. Asimismo, la hermana del ayatolá hizo hincapié en que «la Guardia Revolucionaria y los mercenarios de Jamenei deben deponer las armas lo antes posible y unirse al pueblo antes de que sea demasiado tarde».

No es la única figura pública relacionada con el Gobierno iraní que se enfrenta al líder supremo por los tumultos entre los manifestantes y la Policía. En ese sentido, el expresidente Mohamed Jatamí (1997-2005) criticó este miércoles la dura represión del régimen en todo el país. «La seguridad no debe servir de pretexto para reprimir la libertad», alegó. También pidió a las autoridades de Teherán que tomen en serio las demandas de la población.

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