La Policía del régimen detiene a un manifestante en una calle de La Habana / yamil lage/afp

La revolución que solo duró dos días y llevó a la cárcel a miles de cubanos

Un año después de las protestas que pusieron en jaque al Gobierno la fuerte represión, con condenas de hasta 25 años, ha acallado las exigencias de libertad

IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO

Ha pasado un año desde el mayor estallido social contra el régimen comunista que Fidel Castro implantó hace seis décadas en Cuba. El 11 de julio de 2021 la protesta iniciada en San Antonio de los Baños, localidad de 50.000 habitantes cercana a La Habana, como una queja por los continuos apagones y la falta de medicamentos y vacunas en plena pandemia del coronavirus derivó en una segunda 'revolución' que se extendió por toda la isla y puso en jaque al Gobierno.Fueron las mayores movilizaciones ciudadanas en los últimos 63 años. Apenas duraron dos días pero sacaron a la luz los males endémicos que sufre la población.

La mayor parte de las manifestaciones se desarrollaron de forma pacífica, aunque también hubo enfrentamientos violentos. El presidente, Miguel Díaz-Canel, al frente del país tras la muerte de Fidel Castro y el paso a un lado de su hermano Raúl, dio la orden de «combatir» las protestas. Hubo un fallecido por los disparos de la Policía. Internet también jugó un papel importante: los mensajes se difundieron rápidamente por Facebook y otras redes sociales, obligando al Ejecutivo a cerrar el servicio, lo que no impidió que 'Patria y vida', del artista Maykel Osorbo, fuera el himno que entonaron miles de gargantas, junto al lema 'Abajo la dictadura'.

La revuelta fue duramente reprimida. El Gobierno reconoce unos 800 arrestos. Sin embargo, ONG como Humans Right Watch, Prisioner Defenders o el grupo de trabajo Justicia 11-J elevan a más de 5.000 las personas detenidas. De ellas, 1.235 han sido procesadas y sancionadas por desórdenes públicos, desacato, atentado e instigación a delinquir u otros de mayor enjundia, como delitos contra la Seguridad del Estado, sabotaje y sedición. Algunas condenas superan los 25 años. La represión ha merecido la reprobación de la comunidad internacional.

Sin ir más lejos, ayer la Unión Europea volvió a exigir la liberación de los encarcelados. El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, denunció las «penas desproporcionadas» y reiteró la petición de que La Habana «respete los derechos humanos, y libere a todos los presos políticos y detenidos por ejercer su libertad de reunión y expresión». El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, subrayó que EE UU «seguirá apoyando al pueblo cubano en su búsqueda de la democracia y buscará la rendición de cuentas de los funcionarios por los abusos». Washington anunció el sábado nuevas sanciones contra 28 altos cargos del régimen.

Por su parte, 'Granma', el diario oficial del Partido Comunista de Cuba, publicó el mismo día unas declaraciones de Díaz-Canel en las que afirmaba que «lo que realmente vamos a festejar, como un primer aniversario del 11 de julio es que el pueblo y la Revolución Cubana desmontaron un golpe de Estado vandálico». También denunció el bloqueo «totalmente recrudecido» que aplica Estados Unidos.

Una situación complicada

Ha pasado un año y las causas de aquel malestar continúan presentes. Los apagones son pan de cada día y los datos económicos siguen siendo malos. El país, muy dependiente del turismo, aún no se ha recuperado del batacazo de la pandemia. Ahora ha retomado parte de las visitas y el Gobierno de Joe Biden ha permitido que vuelvan las remesas de divisas que envían los emigrantes, pero no es suficiente.

Según datos oficiales cubanos citados por la agencia Efe, el PIB de la isla sufrió una caída del 10% en 2020. En 2021, apenas aumentó un 0,5%.Las mismas fuentes indican que la inflación en el mercado minorista alcanzó el 70% y el incremento de los precios en el informal rondó entre el 500 y el 700%. Muchos optan por marcharse. En lo que va de año, más de 140.000 cubanos han llegado a EE UU por tierra, mar y aire, según cifras oficiales de las oficinas de inmigración estadounidenses.

En la parte positiva, el Gobierno ha logrado controlar la pandemia gracias en buena medida al desarrollo de tres vacunas –cuya ausencia motivó en parte el 11-J– que han rebajado drásticamente la cifra de fallecidos. Actualmente, cerca del 90% de la población está vacunada.